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EE UU califica de “proceso viciado” las elecciones de Nicaragua

El Departamento de Estado critica con dureza las presidenciales que le dieron la victoria a Daniel Ortega

EE UU califica de “proceso viciado” las elecciones de Nicaragua

El Departamento de Estado de Estados Unidos emitió este lunes un comunicado con duras críticas a las elecciones presidenciales celebradas el domingo en Nicaragua, que Washington cataloga como un “proceso viciado” y en las que el presidente Daniel Ortega obtuvo su tercera victoria consecutiva, con el 72% de los votos.

Estados Unidos se encuentra profundamente preocupado por el proceso viciado de elecciones presidenciales y legislativas en Nicaragua, que impidió toda posibilidad de realizar elecciones libres y justas el pasado 6 de noviembre”, se lee en el comunicado firmado por Mark Toner, portavoz adjunto del Departamento de Estado. “Seguimos presionando al Gobierno de Nicaragua para que respete las prácticas democráticas, incluyendo la libertad de prensa y el respeto a los derechos humanos universales en Nicaragua, conforme a las obligaciones que nuestros países comparten bajo la Carta Democrática Interamericana”, establece la nota.

Washington hace un recuento de las fallas en el proceso, que incluyen la eliminación de los candidatos de la oposición en la contienda, la prohibición de la observación electoral nacional, el limitado acceso a documentos de identidad para votar, el control partidario del Tribunal Electoral por parte del Frente Sandinista y el hecho de que no se permitiera la llegada al país de misiones de observación electoral internacionales, una decisión del gobierno de Ortega que, según el Departamento de Estado, “socavó aún más la legitimidad de las elecciones”.

En el comunicado, Estados Unidos asegura que “seguiremos trabajando a favor del pueblo de Nicaragua para lograr una Nicaragua más próspera, segura y democrática”.

Esta es la posición más fuerte de Estados Unidos frente al gobierno de Ortega desde 2008, cuando Washington decidió suspender la cooperación que entregaba a Nicaragua a través de la llamada Cuenta Reto del Milenio, cuyos programas de desarrollo favorecían a miles de nicaragüenses. El retiro de esa cooperación se dio por las denuncias de fraude en las elecciones municipales de ese año, que marcaron el inicio del deterioro de la democracia bajo el gobierno del ex guerrillero sandinista.

El comunicado del Departamento de Estado de este lunes tensa aún más las relaciones con el Gobierno de Ortega, que se ha visto forzado a buscar un diálogo con la Organización de Estados Americanos (OEA), porque sobre él pende como una amenaza la iniciativa de ley Nicaragua Investment Conditionality Act, llamada “Nica Act”, que establece sanciones económicas contra Nicaragua.

Las elecciones del domingo que habían sido catalogadas como una “farsa” por la oposición midieron el pulso de una sociedad políticamente hastiada de los desmanes del presidente Ortega y su esposa, Rosario Murillo, ahora vicepresidenta electa del país. La oposición documentó una alta abstención, mayor al 70% según sus recuentos. “La jornada se convirtió en un referéndum, no solo para el sistema electoral, sino también para el propio presidente Ortega y definitivamente es un baño de ilegitimidad para Ortega. Las mesas estaban vacías. La gente no salió a votar”, dijo el político liberal y férreo crítico de Ortega Eliseo Núñez.

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