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La UE plantea más integración en defensa tras la victoria de Trump

Bruselas insta a crear un núcleo duro de Estados para avanzar

Federica Mogherini felicita al ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, que será el próximo presidente de su país. AFP

La UE pretende reforzar su flanco militar como respuesta a los desafíos internos (el Brexit) y externos (la incertidumbre que genera la victoria de Donald Trump en Estados Unidos) que afronta el bloque. Los ministros europeos de Exteriores y Defensa han planteado este lunes una mayor integración, aunque con niveles de ambición muy diferentes. Mientras que Alemania, Francia, España e Italia defienden crear ya un núcleo duro para empezar a cooperar en defensa, otros Estados, capitaneados por Reino Unido, piden “evitar duplicidades con la OTAN”.

Bruselas ha puesto sobre la mesa la propuesta más ambiciosa de cooperación militar que ha conocido nunca Europa. La alta representante para la Política Exterior, Federica Mogherini, presentó a los ministros un proyecto para crear un fondo que financie gastos comunes, disponer de un mando que coordine las operaciones de defensa y permitir a una avanzadilla de Estados que acometan proyectos más ambiciosos. Para concitar el acuerdo de todos, las conclusiones del encuentro se limitaron a “dar la bienvenida” a esta iniciativa. En el caso específico del fondo para gastos comunes, el entusiasmo es menor: los países “toman nota” de lo expuesto.

El llamado plan de puesta en marcha de seguridad y defensa insta a avanzar, sin mencionar en ningún momento los dos términos tabú en esta política: crear un ejército europeo e instaurar cuarteles generales en Bruselas. La iniciativa incluye crear una estructura de mando que pueda coordinar las misiones —militares y civiles— que tiene operativas Bruselas. Hoy son 17, pero para cada despliegue se tiene que fijar una estructura de mando específica y en ocasiones cuesta meses actuar.

El entusiasmo de los grandes países —a los que ayer se sumaron otros como Bélgica— da al proyecto mayores perspectivas de éxito. “Tenemos voluntad de autonomía estratégica. También de poner en marcha los instrumentos que permitirán coordinar la acción militar y determinar las capacidades que necesitamos para garantizar la seguridad de los europeos”, defendió el ministro francés de Exteriores, Jean-Marc Ayrault. “Es un momento crucial y fundamental para la defensa de Europa. Y España tiene un papel muy activo”, subrayó la ministra española de Defensa, María Dolores de Cospedal. Mogherini instó a progresar “a partir de mañana mismo”.

Núcleo duro de defensa

El elemento de mayor alcance —también el de mayores recelos políticos— es la llamada cooperación permanente estructurada, que permite a un grupo de Estados asociarse voluntariamente para elevar el nivel de ambición en cooperación militar. “Queremos estar en la vanguardia de la Europa de la defensa”, destacó Alfonso Dastis, ministro español de Exteriores.

Este nuevo impulso, sin embargo, inquieta a algunos. “Más que soñar con un ejército europeo, la mejor manera de abordar la presidencia de Trump para los países europeos sería elevar sus propios gastos en defensa”, espetó el ministro británico de Defensa, Michael Fallon, en declaraciones a la prensa. Además de Reino Unido, solo Polonia, Grecia y Estonia superan el 2% del PIB que la OTAN exige destinar a gasto militar. Ese fue el argumento que empleó Trump para cuestionar la implicación estadounidense en la defensa europea.

Reino Unido siempre ha rechazado la ambición militar de la UE. Pero, paradójicamente, Londres tiene ahora una aproximación más templada, mientras otros se han contagiado de sus recelos históricos. Fuentes diplomáticas explican que el bloque más atlantista (los países de Visegrado, los Bálticos, pero también Holanda y Dinamarca) y los llamados neutrales (Austria, Suecia e Irlanda, que no están en la OTAN) ponen peros al plan con el que Bruselas pretende responder a la policrisis europea.

Dastis se entrevista con el ministro británico

El estreno de Alfonso Dastis como nuevo ministro en el Consejo de Exteriores (antes era un asiduo, pero como representante español ante la UE) tuvo un momento imprevisto. Su homólogo británico, Boris Johnson, le pidió una reunión bilateral y se entrevistaron en los márgenes de la cita comunitaria.

Dastis declaró que no había hablado “en profundidad de Gibraltar”; solo hubo “una mención oblicua”, en palabras del ministro, que pidió “no atosigarse” con ese asunto. El jefe de la diplomacia se desmarca así de la postura mucho más beligerante que adoptó su antecesor, José Manuel García-Margallo, sobre la colonia.