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Obama: “Trump dice que pretende mantener la alianza de la OTAN”

"Creo que es más pragmático que ideológico", dice del presidente electo

Barack Obama, el pasado junio en un programa televisado en Indiana. AP

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, trató de lanzar este lunes un mensaje de calma a la comunidad internacional al afirmar que la próxima Administración, liderada por Donald Trump, mantendrá las principales alianzas estratégicas del país, pese a las proclamas populistas que durante la campaña han apuntado en sentido contrario. "El presidente electo ha expresado su intención de mantener las alianzas estratégicas, incluidas las de la OTAN", afirmó Obama en su primera rueda de prensa tras las elecciones presidenciales.

Obama inicia este martes una gira por Europa y Perú que dista mucho de ser el adiós internacional soñado por el presidente saliente, no solo porque no significa el paso del testigo a su aliada, la demócrata Hillary Clinton, sino porque el ganador de las elecciones ha prometido liquidar buena parte de los pilares de las relaciones exteriores. Hay un fundamentado nerviosismo en Europa con el auge de Trump y el nacionalismo populista que representa. El presidente electo de Estados Unidos aseguró que repensaría el papel de Estados Unidos, la primera potencia económica y militar, en la alianza de la OTAN.

Obama fue muy diplomático al referirse a su sucesor, con el que fue muy crítico durante la campaña, llegando a acusarle de "xenófobo".  Consideró que Trump "no es ideológico, es pragmático y gregario", de modo que algunas de sus ideas más rupturistas se adaptarán al sentido de la oportunidad, al realismo de su aplicación práctica. Hubo, incluso, algo cercano al halago, cuando dijo que la conversación con Trump había resultado "cordial" y que este había demostrado tener "una conexión muy fuerte con sus seguidores".

"Claro que tengo preocupaciones", dijo Obama, inquirido de nuevo al respecto, pero señaló que, en su encuentro de la semana pasada, advirtió a Trump de que su victoria había sido muy ajustada y que, por tanto, debería tener "gestos" para el conjunto del país.

El presidente saliente puso como ejemplo la reforma sanitaria, el Obamacare, uno de sus principales legados, cuya eliminación es "el santo grial" para los republicanos. "Si encuentra un sistema que cubre a tanta gente, funcione mejor y más barato, seré el primero en reconocerlo", dijo. Trump afirma ahora que pretende mantener algunas partes.

El presidente sacó pecho por su gestión al frente del país, agitado por la victoria del magnate neoyorquino y el discurso trumpista, racista sobre la inmigración y heterodoxo sobre la economía. "Estamos en una posición mejor de la que yo me encontré hace ocho años, se están creando empleos y la pobreza está bajando", dijo.

Gira internacional

En Alemania, Obama se encontrará con el Gobierno que más ha hecho por la acogida de refugiados de la guerra civil siria, justo cuando el presidente electo ha prometido –mitin tras mitin- desmantelar este programa en Estados Unidos con el argumento de evitar la entrada de terroristas en el país. La canciller Angela Merkel se ha convertido en uno de los socios internacionales más estrechos de la Administración Obama y, con los auges populistas en Francia o Reino Unido, se erige como la líder más fuerte dentro de la ortodoxia política europea. Pero esta colaboración también parece cosa del pasado. Que el primer político europeo con el que Trump se ha reunido tras ganar las elecciones sea Nigel Farage, líder interino del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), impulsor del Brexit, apunta a nuevos tiempos.

Por su parte, Obama se verá en Alemania también con el presidente de Francia, François Hollande, y los primeros ministros de Reino Unido, Theresa May, e Italia, Matteo Renzi. En Perú, el presidente de Estados Unidos también se verá con socios del Pacífico con los que firmó un acuerdo comercial ahora herido de muerte, así como con el presidente del país más vilipendiado por Trump, México, Enrique Peña Nieto.

La victoria de Trump cuestiona el legado de Obama en dos aspectos: uno, en todo lo que pueda deshacer la nueva Administración republicana –con el apoyo de su mayoría en las cámaras legislativas y del Tribunal Supremo-; otro, en por qué el populismo nacionalista se ha impuesto ocho años después de su presidencia.

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