Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El desafío de la verdad agita a Facebook

Un grupo de empleados actuó de forma independiente durante la campaña para frenar la difusión de informaciones falsas

Logo de Facebook.
Logo de Facebook. AP

Facebook, que se define como una plataforma para unir a la humanidad, se ha encontrado en esta campaña electoral en medio de un debate político sobre la veracidad de la información. La publicación reiterada de noticias falsas, con el impacto potencial sobre las decisiones de millones de votantes, es un problema que se arrastra desde hace tiempo, y que motivó que un grupo de empleados corrigiera por su cuenta las noticias que consideraban sesgadas.

Lo que era una alerta de los errores que se estaban cometiendo al tratar el contenido de manera agnóstica, sin comprobar su veracidad ni tener en cuenta el prestigio de cada cabecera, el jefe de Facebook, Mark Zuckerberg, lo interpretó como un condicionamiento político. Temía una reacción desproporcionada por parte de los republicanos y decidió ser más condescendiente a la hora de promocionar enlaces a favor del partido conservador. Pocos días antes de ir a las urnas, Mark Zuckerberg mandó una nota interna apelando a la libertad de expresión y pidiendo respeto con aquellos que pensaran diferente.

La victoria del republicano Donald Trump, un candidato que ha manejado como pocos la mentira como arma electoral, ha llevado a Facebook a reaccionar. En una llamada con los medios este martes, un portavoz de Facebook llegó a plantear la pregunta a los periodistas: “¿Qué es ‘la verdad?” El asombro fue general. Era una llamada de Facebook, no un debate de facultad. Ese mismo día tanto la red social como Google decidieron dejar de aceptar anuncios que promuevan contenido falso o difamatorio. Se perderán ingresos en sus fuentes principales de dólares, a cambio de tratar de restablecer la confianza.

El fin de semana, cuando todavía se digería la victoria de Donald Trump y a los de Menlo Park les llovían las críticas, Zuckerberg escribió en su muro: “El 99% de las historias que se comparten en Facebook son veraces. Solo una pequeña cantidad es falsa o con noticias inventadas”. Para entonces sus empleados, una treintena, ya llevaban tres semanas organizados, quedando en secreto. De manera anónima, uno de los miembros del equipo ha hablado con Buzzfeed: “Lo que es verdaderamente loco es que Zuckerberg lo haya desestimado así como así, cuando él sabe, como sabemos todos en la empresa, que las noticias falsas han campado libremente durante toda la campaña”.

El plan de este equipo rebelde es mantener las reuniones y verse con la directiva cuando tengan un mensaje claro y una estrategia para corregir el rumbo de la promoción de noticias. El propio BuzzFeed ha realizado un informe analizando páginas de Facebook de ideología conservadora. Concluyeron que el 20% de los mensajes eran falsos o confusos, pero no se impidió que se republicasen en esta red en un 38% de los casos. La conclusión fue clara: “La mejor manera de atraer y ampliar la audiencia de contenido político en la red social más grande del mundo es decir a la gente lo que quiere escuchar en lugar de hacer reporterismo”.

El debate al que se enfrenta Facebook tiene que ver con su propia identidad. Aunque oficialmente se define como una plataforma para unir a la Humanidad es, de facto, un distribuidor de contenido y promotor de los mismos a través de su plataforma de vídeos en directo. Sobre todo si se tiene en cuenta que según el Pew Internet Research, las redes sociales son la forma favorita de la mayoría de los americanos para informarse.

Más información