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EL EQUIPO DE DONALD TRUMP

Un duro en inmigración acusado de racista se perfila para fiscal general

El senador de Alabama Jeff Sessions fue rechazado como juez federal de Reagan por acusaciones racistas en los 80

Jeff Sessions es el senador de Alabama cuya nominación a un cargo de juez federal fue bloqueada por sus comentarios racistas. Ocurrió en 1986 y esa fue una de las dos únicas veces en casi cinco décadas en que un presidente, Ronald Reagan, no conseguía sacar adelante el nombramiento de un magistrado a nivel federal. Sessions puede lograr su mayor revancha si, como ha determinado el presidente electo Donald Trump, se convierte en el próximo fiscal general de Estados Unidos y acaba liderando el mismo departamento al que le cerraron las puertas hace treinta años.

El senador Sessions comparece ante los medios en la Trump Tower.
El senador Sessions comparece ante los medios en la Trump Tower. AP

Sessions, de 69 años, fue el primer senador en declarar su respaldo a Trump durante la campaña. Ahora el presidente electo le ha elegido para liderar el Departamento de Justicia, que supervisa el FBI, ampara el sistema de derechos civiles del país y articula el marco legal de acciones ejecutivas que abarcan desde la inmigración hasta la lucha contra el terrorismo. El senador de Alabama, que preside actualmente el Subcomité de Inmigración, ha bloqueado en el pasado cualquier ley migratoria, ha sido apodado como el “enemigo máximo de la amnistía” para los indocumentados y rechazó también una ley contra la tortura.

Su proceso de confirmación en Washington, previsto para el próximo mes de enero, puede convertirse en una repetición de las sesiones que descarrilaron su nombramiento en los años 80 y que estuvieron marcadas por acusaciones de racismo contra él. Entonces, un abogado testificó que había escuchado a Sessions hablar de los letrados blancos que defienden a clientes afroamericanos como “una vergüenza para su raza”. Otro fiscal afroamericano declaró en aquellas sesiones que el senador le había llamado “boy” (niño, un insulto muy racista) y que le había oído decir: el Ku Klux Klan “estaba bien hasta que descubrí que fumaban porros”. Sessions replicó que era un chiste.

Trump desafía así con este nombramiento a quienes consideran que las posibilidades de ocupar un cargo federal de Sessions estaban acabadas. El senador que ha ayudó al republicano a articular sus medidas en materia de inmigración, que van desde deportar a tres millones de indocumentados hasta bloquear la entrada a EE UU inmigrantes musulmanes. Para sacar adelante su confirmación, Sessions necesitará el respaldo de todos los republicanos en la Cámara Alta y no puede permitirse perder ninguno de los 51 votos con los que cuenta su partido, ya que los demócratas presumiblemente votarán todos en contra.

El trámite para confirmar a Sessions será uno de los primeros de la Administración Trump, que arriesga comenzar su gobierno como ya empezó su campaña y su proceso de transición. El republicano lanzó su apuesta electoral con un discurso marcado por las descripciones xenófobas de los inmigrantes y nada más ganar las elecciones se decantó por Steve Bannon, director de una página medio online asociado con el movimiento supremacista.

Este viernes, varias organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de los inmigrantes rechazaron el nombramiento de Sessions, un senador al que acostumbran a ver en el bando contrario de sus reivindicaciones. “Nombrar a un delegado de los candidatos más contrarios a los inmigrantes y las minorías para uno de los cargos más altos del poder es una falta de respeto de la mayoría de este país que votó por Hillary Clinton y los valores del Partido Demócrata”, declaró Gustavo Torres, director ejecutivo de CASA Maryland.

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