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Trump apunta a un general retirado como posible secretario de Defensa

La transición combina guiños a los moderados con los modos poco presidenciales en las redes sociales

Donald Trump (Izda.) recibe al general James Mattis en su club de Nueva Jersey.

Donald Trump informó este domingo de que está planteándose al general retirado James Mattis para ocupar el puesto de secretario de Defensa en su futuro Gobierno. También el sábado había sondeado a Mitt Romney, otrora fuerte opositor, para llevar la diplomacia exterior. También tuvo tiempo de cargar con un programa de televisión. El proceso de transición del presidente electo combina algunos guiños a los moderados con los modos poco presidenciales de sus mensajes en las redes sociales.

“El general Mad dog Mattis, que está siendo considerando como secretario de Defensa, me impresionó mucho ayer. ¡Un verdadero general de generales!”, escribió Trump en su cuenta de la red social Twitter el domingo por la mañana. Antes había, dicho que "muchos patriotas" estaban visitándole en su finca de Bedminster, un club de golf donde el empresario pasó el fin de semana, mientras se encarga de la formación del próximo Gobierno de Estados Unidos.

Los nombres que se sondean se pueden intuir también por el trajín de personas que entran y salen de la residencia que el magnate tiene en Nueva Jersey. Trump dijo a los periodistas que montan guardia en la puerta que habría nombramientos el lunes, pero se había encargado antes en señalar en dirección de Mattis, apodado Mad dog (perro loco en traducción literal que también se traduce como mirada amenazante en ciertas jergas). Se trata de un general de Marines, que ejerció de jefe del Mando Central (CENTCOM) de las Fuerzas Armadas entre 2010 y 2013 y, según los datos publicados ayer por Efe, fue comandante de las primeras fuerzas de Marines que invadieron Afganistán en 2001 y de la Primera División de Marines durante la incursión en Irak en 2003.

El número dos de Trump, el vicepresidente electo, Mike Pence, también abonó la hipótesis de que Romney, candidato presidencial republicano de 2012, con el que se vieron el sábado, pueda convertirse en el secretario de Estado. Sería colocar al frente de las relaciones exteriores de Estados Unidos a una figura ortodoxa del partido y serviría también de gesto para los poderes republicanos tradicionales, con los que el empresario neoyorquino acabó la campaña en guerra.

Desde su inesperada victoria electoral el pasado 8 de noviembre, Trump está llevando a cabo un proceso de transición, hasta la inauguración de su nuevo Gobierno el 20 de enero, en la que las actitudes más moderadas contrastan con gestos del trumpismo más electoral. Este domingo, además de cargar las tintas por la polémica de Pence en la obra Hamilton, también atacó el programa de televisión Saturday Night Live -un popular show nocturno plagado de parodias políticas- acusándoles de sesgados y poco divertidos.

Otro tipo de actividades también son poco presidenciales y plantean la posibilidad del conflicto de intereses que supondrá la presidencia de Trump, dueño de un imperio empresarial con intereses en muchos países, que el empresario podría dejar en manos de sus hijos. Según una información de The New York Times, esta semana Trump aprovechó una pausa para reunirse con un grupo de empresarios indios que tiene adjudicada la construcción de un hotel suyo en Bombay.

Ayer, el Estado de Nueva York anunció medidas para proteger a los inmigrantes y en respuesta a los crímenes de odio, con la creación de una unidad especial dentro de la policía y un fondo de emergencias. "Con estas decididas acciones decimos a la gente de todos los orígenes y creencias: Nueva York es su hogar y refugio, y vamos a hacer todo lo necesario para mantenerlos a salvo", dijo el gobernador demócrata, Andrew Cuomo.

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