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Netanyahu culpa al terrorismo de la catástrofe de los incendios forestales

España se suma con cuatro hidroaviones a los países que envían ayuda contra el fuego en Israel

Bomberos palestinos junto a un militar israelí en una zona destruida por el fuego en Haifa.

Las autoridades israelíes dieron por controlados en la mañana de este viernes los principales incendios que obligaron a evacuar el jueves a decenas de miles de vecinos de la ciudad de Haifa, donde unas 700 viviendas resultaron dañadas. Impulsadas por el fuerte viento, las llamas amenazaban mientras tanto zonas rurales de los alrededores de Jerusalén, como Beit Meir, donde apenas ha llovido desde el pasado invierno. Con más de 200 focos de fuego en todo el país, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, afirma que algunos de los incendios han sido intencionados y acusa al terrorismo –sin dar mayores precisiones– de haber causado estos siniestros. En el Estado judío, donde la noción de terror nacionalista se suele equipar con la violencia palestina, las palabras de Netanyahu desataron la ira de los árabes israelíes, que representan casi una quinta parte de la población y que en gran parte residen cerca de zonas que han quedado calcinadas.

La policía israelí ha detenido a 12 supuestos pirómanos en las últimas horas. Algunos fueron sorprendidos mientras prendían quemar matorrales y otros cuando huían de bosques que se encontraban en llamas. El Ejército también arrestó a un palestino cuando intentaba encender un fuego cerca del asentamiento de colonos judíos de Kochav Yaakov, en el territorio de Cisjordania ocupado por Israel desde 1967.

Interior de una vivienda calcinada. ver fotogalería
Interior de una vivienda calcinada.


El ministro de Seguridad Interior, Gilad Erdan, había asegurado la víspera que la mitad de los incendios habían sido intencionados. Erdan también se refirió a “minorías con base nacionalista” como probables responsables de los hechos. El titular de Educación, Naftalí Bennett, también culpó al “terrorismo nacionalista” de la ola de incendios: “No ha sido una coincidencia, su objetivo es matar civiles y sembrar el pánico”.

Expertos en terrorismo consultados por The Jerusalem Post consideran que hablar de una “Intifada del fuego” carece de fundamento. “Aunque una parte de los incendios haya sido causada de forma intencionada, no se trata de un campaña organizada, y ningún grupo terrorista se ha atribuido la responsabilidad”, precisó Boaz Ganor, director del Instituto Internacional de Antiterrorismo.

“Espero que se deje de echar leña al fuego. La situación no está tan clara como afirman”, advirtió por su parte el líder de la oposición israelí, el laborista Isaac Herzog. El diputado Ayman Odeh, jefe de filas de la Lista Árabe Conjunta, que cuenta un 10% de los escaños en la Knesset, acusó a su vez al Gobierno de intentar sacar partido de la catástrofe natural para incitar al odio contra la minoría árabe del país. Netanyahu matizó sus anteriores declaraciones este viernes: “Los responsables de este terrorismo incendiario, protagonizado por individuos con gran hostilidad hacia Isarel, pagarán el precio de sus acciones. Aún no podemos afirmar que se trate de un movimiento organizado, pero podemos ver que hay varios grupos operando”.

Tras la evacuación de casi una tercera parte de los 250.000 habitantes de la ciudad portuaria a Haifa (incluidos los estudiantes del campus tecnológico Technion y los reclusos de dos cárceles amenazadas por las llamas), los vecinos regresaban en la tarde del viernes a sus casas. Los incendios se han producido seis años después de los devastadores siniestros forestales que causaron 44 muertos y arrasaron la reserva natural del monte Carmelo. Netanyahu, culpó entonces a los anteriores gobiernos de la falta de recursos en la lucha contra el fuego y prometió un plan de medidas antiincendios.

El diario Haaretz recordaba que un proyecto –con un presupuesto de 50 millones de euros– para trazar cortafuegos en las áreas habitadas próximas a los bosques —inspirado en la normativa española– se haya pendiente de aprobación desde hace dos años por el Ministerio del Interior. El mismo diario se interrogaba también en un artículo de análisis sobre el plan anunciado en 2010 por el Gobierno para dotar de nuevos medios aéreos a los servicios de extinción de incendios. “Netanyahu permanece ahora como un mendigo pidiendo ayuda a nuestro vecinos”, denunciaba el texto firmado por Amir Oren.

Netanyahu solicitó en la noche del miércoles ayuda internacional para luchar contra la amenaza de las llamas. Una decena de países han respondido hasta ahora a su llamamiento, que incluye el envío de algunas de las mayores aeronaves antiincendios del mundo desde Rusia y Estados Unidos, y la colaboración de Estados como Chipre o Azerbaiyán. España va a aportar cuatro hidroaviones Canadair a las tareas de extinción del fuego. Egipto y Jordania, los únicos países árabes con los que Israel ha firmado un tratado de paz, han comprometido el envío de medios aéreos y terrestres. La Autoridad Palestina también ha desplegado con autorización israelí cuatro de sus brigadas en las zonas de Haifa y Jerusalén. Los 41 bomberos palestinos trabajan codo con codo con los servicios de emergencia y las fuerzas de seguridad de Israel.

La angustia de un futbolista español y su familia

LOURDES BAEZA

Desde el pasado jueves en Haifa casi nadie piensa en otra cosa que en las horas de angustia que se vivieron tras declararse varios incendios que obligaron a evacuar buena parte de la ciudad. Entre los afectados estaba el jugador de fútbol español Marc Valiente, defensa del Maccabi Haifa, al que el fuego sorprendió en pleno entrenamiento.“Al principio vimos humo en la montaña , pero no le dimos importancia. Cuando acabamos el entrenamiento ya se veían perfectamente las llamas y empezamos a pensar que podía ser grave”, relata  desde Ashdod, al sur de la costa israelí, donde se encuentra ahora concentrado con su equipo.

Su corazón dio un vuelco minutos después, cuando al conectar el móvil se encontró con un rosario de llamadas perdidas de su mujer, Miriam, y de la guardería en la que se encontraba su pequeño, de tres años. “El fuego estaba ya muy cerca de la zona donde residimos. Por seguridad, habían evacuado a mi hijo a un hospital cercano, pero mi mujer, que estaba en casa, no podía ir hasta el hospital porque a ella le pasaba lo contrario, no le permitían salir. Fue angustioso”, recuerda el futbolista.

El tráfico prácticamente parado –una de las arterias principales de la ciudad tuvo que ser cortada por la cercanía de las llamas– y la sensación inicial de caos no hicieron más que atizar su angustia hasta que pudo abrazar a su pequeño, que se encontraba muy entretenido viendo películas y jugando en el auditorio de hospital. Dos horas más tarde le permitieron ir a casa, aunque le advirtieron de que probablemente serían evacuados de nuevo. “El camino pasando entre los fuegos y viendo todo quemado era impresionante. Para mi hijo fue obra de un dinosaurio, pero daba la impresión de que los focos estaban coordinados para rodearlo todo. Afortunadamente, los israelíes actuaron con mucha rapidez”, dice Valiente.

El club les reservó habitación en un hotel de Tel Aviv, aunque finalmente pudieron dormir en su casa. “Tuvimos mucha ayuda de los vecinos, que nos informaban de cómo iban las tareas de extinción. Yo no entendía cómo podían estar tan tranquilos teniendo tan cerca las llamas y con el fuerte viento que soplaba. Definitivamente, están acostumbrados a cosas que para nosotros no son normales”, sentencia el jugador barcelonés.

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