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Proclamado rey de Tailandia el polémico príncipe Vajiralongkorn

El heredero acepta la invitación del Parlamento 50 días después de su muerte

El recién proclamado rey de Tailandia, Vajiralongkorn, en mayo en Bangkok.

Tailandia ya tiene un nuevo rey. El día en que se cumplían 50 días de la muerte del venerado Bhumibol, y en una solemne ceremonia televisada a todo el país, su hijo Vajiralongkorn, de 64 años, ha sido proclamado Rama X. En una solemne ceremonia en el Palacio Real en Bangkok, el hasta ahora príncipe heredero aceptó formalmente la invitación del Parlamento a ascender al trono, poniendo así fin a un interregno insólito en la formal monarquía tailandesa.

“Estoy de acuerdo en aceptar los deseos del difunto rey, por el bien del pueblo tailandés”, declaró, vestido de uniforme de gala y leyendo con ayuda de unas gafas, el ya décimo monarca de la dinastía Chakri, una línea que ha gobernado el país desde 1782. El nuevo jefe de Estado ocupará el trono con el nombre de Maha Vajiralongkorn Bodindhorndevarangkul.

Como es costumbre, la coronación no tendrá lugar hasta después de que el cuerpo de Bhumibol, fallecido el pasado octubre, sea incinerado en una ceremonia de acuerdo con los ritos, algo que ocurrirá el año próximo.

De modo contrario a la tradición, Vajiralongkorn había rechazado asumir el trono en las horas siguientes al anuncio de la muerte de su padre, al argumentar que necesitaba tiempo para participar en el duelo. Desde entonces, y hasta la proclamación hoy, se había hecho cargo de la regencia el jefe del Consejo Real, Prem Tinsulanonda, de 96 años.

La sucesión marca un momento delicado para Tailandia. El rey Bhumibol, que ocupó la jefatura de Estado durante siete décadas, era visto como un símbolo de identidad de la nación, y muy popular por su papel mediador en las abundantes crisis políticas de su mandato y su implicación en el desarrollo económico del país.

Su hijo, en cambio, es una incógnita para muchos tailandeses. Pese a que las draconianas leyes de lesa majestad tailandesas castigan duramente cualquier atisbo de crítica a la familia real, su vida privada ha sido objeto de abundante controversia. Casado tres veces y padre de siete hijos, ha residido la mayor parte de su tiempo en Alemania, de donde regresó este mismo jueves para participar en la ceremonia de proclamación. Durante la etapa de regencia no se ha dirigido al público.

Vajiralongkorn asume el trono de un país dividido, que en 2014 quedó al cargo de una junta militar tras un golpe que encabezó el actual primer ministro, el general Prayut Chan-Ocha. Durante más de una década, Tailandia se ha visto sacudida por una serie de crisis políticas. Todas ellas han enfrentado a los simpatizantes del populista ex primer ministro Thaksin Shinawatra, un antiguo magnate de las comunicaciones actualmente en el exilio, con las elites cortesanas y empresariales, respaldadas por el Ejército.

Como nuevo jefe de Estado, Vajiralongkorn tendrá entre sus primeros actos la firma de la nueva Constitución tailandesa, aprobada en un referéndum el pasado agosto y que permite a los militares una mayor vigilancia de los futuros gobiernos civiles. La junta militar ha prometido unas elecciones para finales de 2017.

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