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Los intereses pasados del magnate Trump chocan con los del presidente Trump en Cuba

El empresario neoyorquino buscó la manera de hacer negocios en Cuba este mismo año, según un ejecutivo español

Homenaje a Fidel Castro por su muerte ante el icónico Hotel Nacional de La Habana Getty Images

Los intereses del empresario hotelero Donald Trump vuelven a chocar con los del presidente electo Donald Trump en un tema políticamente tan sensible como lo es Cuba. El lunes, tras la muerte de Fidel Castro, Trump amenazó otra vez con “liquidar el acuerdo” con la isla, en referencia a la normalización de relaciones iniciada hace dos años por su predecesor en la Casa Blanca, Barack Obama. Cuatro días más tarde, nuevas informaciones apuntan a que mientras el Trump político promete mano dura con La Habana, representantes de su conglomerado siguen analizando las posibilidades de negocio en la isla.

El detonante han sido unos comentarios de Miguel Fluxà, presidente ejecutivo del grupo hotelero Iberostar, que tiene varios hoteles en Cuba, entre ellos el Parque Central de La Habana. Allí se hospedó el grueso de la prensa estadounidense y hasta el equipo de Obama durante la visita de este a Cuba en marzo, la primera de un presidente norteamericano a la isla en casi un siglo. La noche del jueves, la empresa celebraba en Palma de Mallorca el 60 aniversario de la compañía. Preguntado por periodistas sobre la posible influencia de Trump en los negocios en Cuba, Fluxà respondió: “Nosotros seguiremos en Cuba seguro. Si Trump da otros pasos, ya veremos, pero hace no más de seis meses estaba negociando la compra de hoteles en Cuba”.

La clave son esos “hace no más de seis meses”. En esa época, el entonces todavía candidato republicano estaba en plena campaña presidencial y, en un reverso de su postura, ya que en un principio apoyó la normalización de relaciones iniciada por Obama e incluso manifestó su interés en hacer negocios allí en el “momento adecuado”, endureció el tono, hasta llegar a prometer que revertiría todas las medidas del demócrata hacia Cuba en cuanto se instale en el Despacho Oval, el 20 de enero.

Consultada sobre estas declaraciones, de las que se hizo eco primero el diario ABC y que han tenido un rápido impacto en Estados Unidos, una portavoz de Iberostar se limitó a responder a EL PAÍS que se trata de “una mención sacada de contexto en el marco de unas declaraciones sobre los planes de expansión de Iberostar en Cuba”. No desmintió las palabras de Fluxà.

Mientras, una portavoz de la Trump Organization, el conglomerado de empresas del magnate que incluye hoteles, campos de golf y diversos intereses inmobiliarios, negó que la compañía tenga negocios en la isla. Pero reconoció que, cuanto menos, se sigue atentamente lo que la competencia hace o investiga en Cuba.

“En los últimos 12 meses, muchos grandes competidores han buscado oportunidades en Cuba. Aunque para nosotros resulta importante comprender la dinámica de los mercados que exploran nuestros competidores, no tenemos intención de expandirnos en Cuba ni hemos hecho negocios allí jamás”, dijo a este diario por correo electrónico.

Una invitación oficial del Ministerio de Turismo de Cuba a un alto ejecutivo de la compañía de Trump arroja dudas sobre esta negación oficial tan tajante. Según ha podido comprobar EL PAÍS, el vicepresidente ejecutivo de la Trump Organization, Jason Greenblatt, está incluido en un correo electrónico por el cual se invitaba oficialmente a varios empresarios a “participar en la Feria Internacional de La Habana 2016, a celebrarse del 31 de octubre al 4 de noviembre”. Entre los invitados también aparecen representantes de Starwood, la cadena hotelera que operará dos hoteles estadounidenses en Cuba, tras un acuerdo alcanzado este mismo año, y de Marriott, otra de las grandes competidoras en el rubro.

Greenblatt no respondió a una pregunta de este diario acerca de la invitación cubana. De haberla aceptado, no habría sido el único del equipo empresarial de Trump. La revista Newsweek afirmó en septiembre que Trump ya intentó hacer negocios en Cuba a finales de los años 90, cuando reinaba una prohibición estricta. Bloomberg por su parte afirmó, también en los pasados meses de campaña, que varios altos ejecutivos del magnate, incluido Greenblatt, viajaron entre 2012 y 2013 a Cuba —más de un año antes de que Obama iniciara la normalización de relaciones— con el objetivo de explorar posibles campos de golf en la isla.

 

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