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Trump amenaza con un impuesto del 35% a las empresas que trasladen su producción fuera de Estados Unidos

La tasa debería ser autorizada por el Congreso, lo que parece difícil. Era una promesa electoral

Donald Trump recuperó este domingo su discurso más proteccionista al amenazar con imponer un tipo impositivo del 35% a aquellas empresas que trasladen su producción fuera de Estados Unidos y luego vendan sus productos de vuelta en el país. Es una de las promesas que hizo el presidente electo estadounidense durante la campaña electoral. El aviso, en una serie de mensajes en Twitter, llega a los pocos días de que el magnate inmobiliario pactara ofrecer rebajas fiscales a una fábrica de Indiana a cambio de que trasladara la mitad y no toda su plantilla a México.

Trump, el sábado en una fiesta en Nueva York AFP

Más allá de la retórica de Trump, la aprobación de un arancel tan elevado depende del Congreso y, en caso de autorizarse, podría derivar en una guerra comercial dado que otros países podrían tomar represalias contra EE UU. Hay muchas dudas de que el Partido Republicano apoyaría una iniciativa como esta de su presidente. Tras el anuncio del mandatario electo, el senador republicano de Nebraska Ben Sasse se cuestionó como un tipo del 35% no afectaría a las familias estadounidenses.

“EE UU va a reducir sustancialmente impuestos y regulaciones a las empresas, pero cualquier empresa que abandone nuestro país por otro país, despida a sus empleados, construya una nueva fábrica o planta en otro país, y luego crea que va a vender de vuelta sus productos en EE UU sin castigo o consecuencia, está equivocada”, escribió Trump a primera hora de la mañana en Twitter, su plataforma favorita para marcar sus prioridades y encender a sus bases.

“Habrá un impuesto, en nuestra próximamente sólida frontera, del 35% para estas compañías que quieran vender sus productos, coches, unidades de aire acondicionado, etc. de vuelta a través de la frontera”, agregó. “Este impuesto hará que marcharse sea difícil financieramente, pero estas empresas pueden moverse a lo largo de los 50 Estados sin que se les cobre ninguna tasa o tarifa. Por favor, queda advertido con antelación antes de cometer un error muy caro. Estados Unidos está abierto para negocios”.

Al inicio de su campaña, en junio de 2015, Trump ya amenazó con imponer un impuesto del 35% a los productos que volverían a entrar a EE UU al referirse a los planes de la automovilística Ford de abrir una fábrica en México. En enero de este año, dijo que apostaría por un tipo del 45% para los productos chinos baratos que entran en EE UU con el objetivo de frenar el cierre de fábricas en este país.

El republicano hizo del rechazo al libre comercio una de sus banderas electorales, lo que permitió cosechar votos de clase trabajadora blanca en el Medio Oeste del país, golpeado por la desindustrialización.

Pero en el caso de la fábrica de Indiana de la empresa de aires acondicionados Carrier, cuya sede Trump visitó el jueves, no la convenció de que no trasladará toda su producción a México con la amenaza de aranceles sino por medio de una rebaja fiscal de siete millones de dólares en diez años. En el acuerdo tuvo un papel clave el vicepresidente electo, Mike Pence, que es gobernador de Indiana, y puede ser difícil de replicar en otros casos. Y se especula que también influyó una amenaza velada de que el Gobierno federal deje de ser cliente de la matriz de la empresa.

“Las compañías no volverán a marcharse de Estados Unidos sin consecuencias”, dijo entonces Trump. Este domingo, redobló y concretó la amenaza.

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