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Goldman Sachs seduce a Donald Trump

El presidente, que se erigió en azote de Wall Street, ofrece al número dos del poderoso banco la dirección del Consejo Económico. Otros dos exgoldmanitas forman parte de su equipo.

El jefe de operaciones de Goldman Sachs, Gary Cohn, el pasado enero en el Foro de Davos. REUTERS

Donald Trump ha pasado de prometer ser azote del poder de los grandes grupos financieros a confiar puestos críticos de su Administración a hombres de la factoría Goldman Sachs, el banco más influyente del mundo, ese del que se han escrito libros que lo retratan como un prácticamente un gobierno global en la sombra, ese que salía como uno de los villanos en un vídeo de campaña antiestablishment de Trump.

El ahora presidente electo planea designar al número dos de Goldman, Gary Cohn, como nuevo director del Consejo Económico Nacional de Estados Unidos, un organismo que asesora a la Casa Blanca sobre política económica global, según avanzó la cadena NBC. El nombramiento se suma al de otros exgoldmanitas, como el nuevo secretario del Tesoro, el inversor Steven Mnuchin, o Steve Banon, el responsable de estrategia, también trabajó para Goldman.

El nombramiento más contradictorio con el discurso trumpista de la campaña será, de confirmarse, el de Cohn, ya que sigue siendo el segundo ejecutivo más relevante del gigante bancario. De hecho, el de momento jefe de operaciones de Goldman sonaba como futuro relevo del consejero delegado, Lloyd Blankfein. Es significativo también que este último, el jueves, cambiase el tono sobre Trump –antes crítico- y dijera le parecía un hombre inteligente y sería “mejor presidente de lo que mucha gente cree”.

Si acepta la propuesta, Cohn, que tiene 56 años y se ha dejado caer estos días por la Torre Trump de Nueva York (donde el próximo presidente tiene su cuartel general), se pondría al frente de la agencia que asesora directamente a la presidencia sobre los objetivos a nivel doméstico y a la economía internacional.

Goldman Sachs no solo ha estado presente en la campaña de las presidenciales estadounidenses por encarnar la quintaesencia del establishment financiero (ese que tanto Trump como el izquierdista Bernie Sanders querían derrotar), sino también porque es el banco que pagó altas sumas de dinero a Hillary Clinton por sus discursos. Y esas tarifas fueron una de las grandes líneas de ataque contra la candidata demócrata.

Wall Street se mostró mayoritariamente a favor de Clinton frente a Trump. Pero cada día tiene su afán, Trump ha encontrado en el poder financiero una buena cantera para el Gobierno. Además de los fichajes del entorno Goldman, también ha colocado al frente de la cartera de Comercio a Wilbur Ross, un veterano inversor conocido como “el rey de las bancarrotas” por su afición a comprar firmas en crisis y revender los activos. Desde que ganó las elecciones, por otra parte, la Bolsa sube con alegría. La reconciliación entre el magnate y los mercados es recíproca.

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