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Demócratas y republicanos prometen investigar si Rusia interfirió en las elecciones

Trump tacha de “ridículas” las acusaciones de que Putin le ayudó a ganar

El presidente electo, Donald Trump, ha dado un paso más en su distanciamiento con los servicios de inteligencia que dentro de poco más de un mes estarán bajo su mando al calificar de “ridículas” las afirmaciones de la CIA de que Rusia intervino en la campaña electoral para favorecer su candidatura. Pese a la incredulidad de Trump, un grupo de senadores, tanto demócratas como republicanos, han pedido que se realice una investigación bipartidista “exhaustiva” de la situación.

El presidente electo, Donald Trump, en la entrevista con la cadena Fox

“Creo que es ridículo. No es más que otra excusa. No me lo creo”, dijo Trump el domingo en entrevista con la cadena Fox. “Cada día es otra excusa. Tuvimos una victoria electoral masiva”, insistió, según un adelanto de la emisora. En la primera reacción a los informes, en la noche del viernes, el equipo de transición de Trump ya había desestimado la información y, de paso, se burló de la CIA al decir que "son la misma gente que dijo que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva", en referencia a la información de inteligencia —que luego resultó ser falsa— con la que George W. Bush justificó la invasión de Irak en 2003 que Trump tanto ha criticado durante la campaña.

Según Trump, que ha puesto en lo más alto de la carrera por el influyente puesto de secretario de Estado a un hombre muy próximo a Rusia, el presidente de Exxon Mobil Rex Tillerson, si no se sorprende al pirata informático en el momento mismo en que está entrando en los servidores, “no es posible” saber de quién se trata, así que los servicios de inteligencia “no tienen ni idea si es Rusia, o China o alguien más. Podría ser cualquiera tumbado en su cama en algún lugar”. El hecho de que los demócratas insistan, agregó, se debe a que “sufrieron una de las mayores derrotas en la historia de la política de este país” y están “muy avergonzados”. Ya el viernes, el equipo del presidente electo había afirmado que era “hora de avanzar” tras las elecciones y poner fin a este tipo de especulaciones.

Pero un grupo de senadores, tanto republicanos como demócratas, no parecen dispuestos a pasar página tan fácilmente.

Los senadores demócratas Charles Schumer y Jack Reed, junto con los republicanos John McCain y Lindsey Graham, emitieron este domingo un comunicado conjunto en el que manifestaron su preocupación por el informe de la CIA y reclamaron un esfuerzo bipartidista para “examinar exhaustivamente” lo sucedido.

Se ha atacado a nuestras instituciones democráticas. Las informaciones recientes sobre una interferencia rusa en nuestras elecciones deberían alarmar a todos los estadounidenses”, subrayaron los senadores, tres de los cuales se sientan en el Comité de las Fuerzas Armadas de la cámara alta estadounidense que además preside McCain.

De acuerdo con los legisladores, el Congreso tiene la “obligación de informar al público de los recientes ciberataques que han atacado al corazón de nuestra sociedad libre”. Y ello requiere, insistieron, que “republicanos y demócratas trabajen juntos para examinar de forma exhaustiva estos recientes incidentes y trazar una solución integral para impedir y defendernos de futuros ciberataques”.

En entrevista con la cadena CBS también este domingo, McCain reconoció que no acaba de entender la postura de Trump ante las acusaciones a Rusia que, agregó, le gustaría investigar en un comité especial, algo que sin embargo reconoció ve difícil.

“En un mundo ideal, crearía un comité especial” para investigar las acusaciones de ciberataques rusos, explicó. A falta de ello, continuó, se están buscando los apoyos para hacerlo de forma bipartidista en un subcomité del Comité de las Fuerzas Armadas que preside. “Tenemos que ponernos a trabajar de inmediato, y esto no puede ser tratado de forma partidista. Es demasiado importante para ello, un pilar fundamental de la democracia es tener elecciones justas y libres”, recalcó.

McCain, que fue candidato presidencial en 2008 y que ha criticado durante toda la campaña fuertemente a Trump, se manifestó también preocupado por la aparente decisión del presidente electo —aún no confirmada— de nombrar secretario de Estado a Tillerson, debido a “su estrecha relación personal con Vladímir Putin”. No obstante, aseguró que el Senado le dará una oportunidad de explicarse si, finalmente, Trump lo nomina como nuevo jefe de la diplomacia estadounidense.

Trump dice que no necesita los informes presidenciales diarios

Una de las principales fuentes de información de un presidente estadounidense es el “informe presidencial diario”, el reporte altamente clasificado que le llega cada día al mandatario con los puntos sobre la situación mundial que la comunidad de inteligencia considera que el comandante en jefe de Estados Unidos debe conocer para tomar sus decisiones. Con Trump, esto está ya cambiando.

Pasadas las elecciones, el candidato ganador, en este caso Trump, debería haber empezado a recibir el mismo informe que lee Barack Obama cada mañana de manera regular. Pero el magnate neoyorquino dice que no lo ve necesario. Según la agencia Reuters, mientras el vicepresidente electo, Mike Pence, recibe su propio informe seis días a la semana, Trump lo hace una vez por semana. En la entrevista con la cadena Fox, el presidente electo defendió su actitud y dio a entender que la mantendrá cuando ya esté instalado en el Despacho Oval.

“Los recibo cuando los necesito”, dijo sobre los informes presidenciales. “Soy una persona lista y no necesito que me digan la misma cosa con las mismas palabras cada día durante los próximos ocho años. Lo que sí digo es que si algo cambia, que nos lo hagan saber. Mientras tanto, mis generales, que son muy buenos, están siendo informados. Mike Pence es informado”.

 

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