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La victoria contra el oleoducto de Dakota del Norte encumbra al activismo sioux

La protesta que ha logrado paralizar las obras es la más popular y duradera de la historia india

2016 no es un año más para las comunidades nativas de Estados Unidos. La protesta de la tribu sioux Standing Rock que ha logrado paralizar la construcción de un oleoducto en Dakota del Norte que iba a cruzar tierras ancestrales se considera la más popular y duradera de la historia del activismo indio. La oposición al proyecto Dakota Access ha propiciado un resurgir de la lucha de los sioux, que ha logrado unir desde ecologistas y políticos a veteranos de guerra y estrellas de Hollywood. La infraestructura se ha erigido en el nuevo símbolo de la lucha ambientalista.

El campamento de protesta cerca de la reserva Standing Rock, el pasado martes REUTERS

Pero la resistencia no es nueva. Tampoco el sentimiento de que el ecosistema indígena está en peligro.

En el siglo XIX, más de 10.000 miembros de las tribus sioux, cheyenne y arapaho protestaron contra un intento del Ejército estadounidense de desplazar sus territorios para explorar oro. La protesta derivó en la Batalla de Little Bighorn, en que los indios derrotaron al Ejército estadounidense y blindaron el control de sus tierras. En 1973, activistas indios ocuparon un pueblo en Dakota del Sur para protestar contra la gestión del Gobierno federal.

El activismo nativo también se volcó en la oposición al oleoducto Keystone XL, cuya construcción fue denegada el año pasado por el Gobierno de Barack Obama. La infraestructura iba a transportar crudo de Canadá al Golfo de México pasando por Dakota del Norte, epicentro de un boom petrolero fruto de la técnica de extracción del fracking. Pero, a diferencia del Dakota Access, el Keystone XL no afectaba directamente tierras consideradas sagradas para los sioux.

“No hay derechos que se estén violando que no se hayan violado antes”, dijo, en una entrevista reciente a la cadena de radio NPR, Kim Tallbear, profesora de Estudios Nativos en la universidad canadiense de Alberta y que ha trabajado como planificadora ambiental para el Gobierno estadounidense.

Tallbear ve antecedentes en la represión policial a los cientos de manifestantes que desde abril levantaron un campamento de protesta para bloquear las obras del Dakota Access: “Lo hicieron en el siglo XIX, en el siglo XVI. No es nuevo”.

“Esta tribu ha estado perdonando durante 200 años”, dijo esta semana Dave Archambault, el presidente de la nación sioux Standing Rock, en cuya reserva viven unas 8.000 personas y que se extiende hasta Dakota del Sur.

Tras la decisión del pasado domingo del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de buscar una ruta alternativa para ese tramo del oleoducto, el líder indio pidió a los manifestantes que abandonen el campamento de protesta, en el que se registran temperaturas heladas. “Tenemos que tomar el siguiente paso en este asunto, superarlo y volver a empezar a trabajar juntos”, señaló.

El éxito de los sioux contra el oleoducto puede, sin embargo, ser temporal. El presidente electo estadounidense, Donald Trump, que tiene intereses empresariales en la infraestructura, ha dicho que apoya su construcción. Cuando asuma el cargo el 20 enero, el republicano podría decidir recuperar la ruta original del oleoducto. Archambault ha pedido reunirse con Trump.

El proyecto, con un presupuesto de 3.800 millones de dólares e impulsado por la empresa Energy Transfer Partners, prevé unir Dakota del Norte con las refinerías de Illinois pasando por otros dos Estados. El oleoducto está completado excepto el tramo paralizado ahora y que iba a pasar por debajo del lago Oahe, en el río Misuri. Los sioux alegaban que la construcción dañaría tierras consideras sagradas y temían que cualquier fuga contaminara la fuente de agua de la reserva.

El Cuerpo de Ingenieros del Ejército, responsable de esos terrenos, buscará una ruta alternativa, pero es probable que cruce igualmente el río. En septiembre, ya decretó una paralización temporal de las obras.

Lo que no cambiará la suspensión definitiva de las obras son los problemas estructurales de la Standing Rock y otras muchas reservas indias en EE UU. Un casino es el principal motor económico de la tribu, que Obama visitó en 2014 cuando anunció nuevos planes de ayuda para las comunidades indígenas. Los índices de pobreza, desempleo, violencia y abandono escolar son muy elevados en Standing Rock.

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