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Christopher Suprun, el compromisario republicano que no votará por Donald Trump

El tejano, bombero voluntario en el 11-S, anuncia que ejercerá su elección con libertad de conciencia

Christopher Suprun, el sábado, durante un mítin en Washington.
Christopher Suprun, el sábado, durante un mítin en Washington. AFP

El colegio electoral, el cónclave que elige al presidente estadounidense con base en los resultados por Estado, se reúne este lunes para certificar la victoria del republicano Donald Trump, que algunos quieren frustrar in extremis pidiendo a los compromisarios que cambien de opinión. El compromisario tejano Christopher Suprun es el único republicano que ha anunciado abiertamente que no votará por Trump, al considerar que "no está cualificado para el cargo". El magnate venció en las elecciones del 8 de noviembre al obtener 306 compromisarios del colegio electoral frente a los 232 de la demócrata Hillary Clinton, pero técnicamente su triunfo no es oficial hasta que esos electores se reúnan en sus capitales estatales para votar este lunes.

Suprun, que fue uno de los bomberos voluntarios que participó en las operaciones de rescate en la ciudad de Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, aseguró en el programa Democracy Now! que: "“El Sr. Trump ha demostrado en reiteradas ocasiones que no es apto para ocupar el cargo de presidente. Es un demagogo absoluto”. Suprun, que apoyó abiertamente la candidatura presidencial de John Kasich, añadió que ve que "Trump atenta una y otra vez contra la Primera Enmienda, ataca a quienes lo critican. Ataca a todas las personas que no considera adecuadas o valiosas, o que no son del origen étnico adecuado. Eso no es EE UU, eso no es lo que queremos como nación. Cada vez que [Trump] llama a otro país es para venderle alguna propiedad".

En una columna publicada en el diario The New York Times, Suprun afirmó que, a pesar de haberse planteado votar por Trump, los ataques del presidente electo a la Primera Enmienda de la Constitución, que protege las libertades de religión y expresión, y al proceso electoral estadounidense le hicieron cambiar de opinión. "Estoy aquí para elegir un presidente, no un rey", señaló Suprun, uno de los 38 electores republicanos de Texas, donde Trump venció con más del 52% de los sufragios. En la columna, Suprun invita a otros electores republicanos a posicionarse a favor de John Kasich, el gobernador de Ohio que fue derrotado en las primarias republicanas. Suprun ha rechazado la posibilidad de votar la candidata derrotada, la demócrata Hillary Clinton.

El resultado no se conocerá hasta el próximo 6 de enero, cuando miembros de la Cámara de Representantes y del Senado se reúnan para contar los votos presididos por el vicepresidente saliente Joseph Biden.

No se esperan sorpresas en una tensa reunión del colegio electoral

Probablemente será la reunión del colegio electoral más tensa que se recuerda, con un grupo alineado con la candidata demócrata Hillary Clinton presionando a los representantes de Trump para que den la espalda al republicano, ganador de las elecciones del 8 de noviembre.

El sistema electoral estadounidense no garantiza la presidencia al vencedor con la mayoría de votos en la nación, sino que adjudica hasta un total de 538 compromisarios equivalentes al número de legisladores federales por cada estado, lo que confiere más peso a Estados con mayor número de habitantes, con California y Texas a la cabeza.

El colegio electoral tiene sus orígenes en los albores de la democracia estadounidense y responde al intento de separar al Congreso de la voluntad del voto popular para elegir al presidente, aunque la solución intermedia fue la creación del proceso por el cual 538 representantes estatales certifican la victoria electoral.

En toda la historia de la democracia estadounidense solo nueve electores han cambiado su voto o han votado en blanco

El cónclave nunca se ha opuesto al resultado de las elecciones y al hecho de que quien consigue un mínimo de 270 votos electorales se proclama presidente, pero sí ha ocurrido en hasta cinco ocasiones que el ganador del voto popular no se ha hecho con suficientes compromisarios del colegio electoral.

Y ha vuelto a ocurrir en estos comicios, en los que Clinton obtuvo cerca de tres millones de votos más que Trump, quien, no obstante, se impuso en los Estados decisivos consiguiendo 306 votos electorales.

En toda la historia de la democracia estadounidense solo nueve electores en distintas citas del colegio electoral han cambiado su voto o han votado en blanco y pese a las presiones es casi imposible una deserción en masa en el bando de Trump.

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