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EL CONFLICTO DE ORIENTE PRÓXIMO

Netanyahu pide a EE UU que vete una resolución contra las colonias

Egipto, que ha propuesto el proyecto, pide a última hora que se posponga la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU

Benjamín Netanyahu fue despertado en la madrugada de este jueves para ser informado de que Naciones Unidas había admitido a trámite una resolución urgente de condena a los asentamientos judíos en territorio palestino ocupado. La acababa de presentar por sorpresa Egipto, de acuerdo con los líderes palestinos y en nombre de la Liga Árabe. El primer ministro israelí reaccionó de forma inmediata. “Estados Unidos debe vetar la resolución contra Israel en el Consejo de Seguridad este jueves”, advirtió a través de Twitter a las 3.28 horas. La reunión del Consejo ha sido aplazada indefinidamente a petición del propio Egipto, que ha pedido más tiempo para gestiones diplomáticas de última hora. Obama no se ha pronunciado aún sobre el sentido de su voto, mientras que Trump ha urgido a vetar la propuesta.

Benjamín Netanyahu, ante un asentamiento durante la campaña electoral de 2015.
Benjamín Netanyahu, ante un asentamiento durante la campaña electoral de 2015. REUTERS

La Administración del presidente Barack Obama, defensor de la solución de los dos Estados y opuesto a la expansión de las colonias en Cisjordania y Jerusalén Este, aún no ha anticipado cuál será el sentido de su voto. EE UU ejerció su derecho de veto en 2011 —el único caso registrado durante el mandato del presidente demócrata– para bloquear una resolución similar de condena de los asentamientos judíos. La Casa Blanca argumentó entonces que pretendía impulsar las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos. El diálogo directo entre ambas partes permanece roto desde 2014.

El presidente electo de EE UU, Donald Trump, ha urgido este jueves a Obama a vetar la resolución del Consejo de Seguridad, ya que ha asegurado que "situaría a Israel en una posición muy débil para negociar y es claramente injusto para todos los israelíes". "La paz entre israelíes y palestinos solo llegará a través de un acuerdo negociado por ambas partes y no por las imposiciones de Naciones Unidas", ha asegurado a través de un comunicado de prensa difundido por su equipo de transición.

Bajo la presidencia de España, que le corresponde por turno, el Consejo de Seguridad tenía previsto iniciar el debate sobre la situación en Oriente Próximo a las 15.00 horas en Nueva York (20.00 GMT), las 21.00 en la España peninsular, pero finalmente ha sido aplazado indefinidamente a petición de Egipto, que había propuesto la resolución. En la propuesta de resolución, se establece que “los asentamientos israelíes en territorios palestinos, incluido Jerusalén Este, no tienen validez legal” (…) “y constituyen una flagrante violación de la ley internacional y un gran obstáculo para conseguir la solución de los dos Estados, así como una paz firme, duradera y completa”. La iniciativa de condena egipcia también reclama que Israel cese “inmediatamente” todas sus actividades en los territorios ocupados, y advierte de que la comunidad internacional no reconocerá ninguna alteración de las fronteras establecidas antes de la guerra de 1967 si no hay un acuerdo previo entre las partes.

Unos 600.000 colonos se han instalado desde hace casi medio siglo en la parte oriental de la Ciudad Santa, anexionada por el Estado judío, y en centenares de colonias repartidas a lo largo de Cisjordania. Tras los Acuerdos de Oslo de 1993, el Ejército de Israel ejerce el control pleno sobre el 60% de territorio cisjordano e interviene alegando razones de seguridad en el resto; mantiene además un bloqueo terrestre y naval sobre la Franja de Gaza, de donde se retiró hace una década.

Un alto cargo del Ministerio de Exteriores israelí ha reconocido al diario Haaretz que la resolución impulsada por Egipto había sorprendido al Gobierno. Netanyahu ha cancelado su agenda oficial de este jueves para concentrarse en el seguimiento de la votación en el Consejo de Seguridad, en la que se pretende establecer una clara diferenciación entre el territorio de Israel en sus fronteras anteriores a la guerra de los Seis Días y los asentamientos en zonas ocupadas. Francia ha anunciado también este jueves la convocatoria de una conferencia internacional de paz para Oriente Próximo a la que ha invitado a 70 países. Netanyahu y el presidente palestino, Mahmud Abbas, han sido invitados a acudir al término de la reunión, informa France Presse.

El primer ministro israelí ha expresado en varias ocasiones su temor a que Obama pudiese dejar de vetar una resolución de condena a las colonias tras las elecciones del pasado noviembre, que dieron la victoria al republicano Donald Trump, considerado más cercano a lo intereses de Israel. El magnate inmobiliario ha anunciado que prevé trasladar la Embajada norteamericana desde Tel Aviv a Jerusalén, en un reconocimiento explícito de la Ciudad santa como capital de Israel, en contra del criterio de la práctica totalidad de los países. Trump también ha nombrado como embajador al abogado judío David Friedman, próximo a la ultraderecha nacionalista israelí y partidario de la anexión de los asentamientos.

Algunos de los seis partidos que integran la coalición que gobierna en Israel, calificada como la más derechista en los 68 años de historia del Estado judío, se han apresurado a reclamar tras el triunfo de Trump un programa de expansión de las colonias, así como a impulsar una ley para regularizar los asentamientos considerados ilegales por la propia legislación israelí. El Tribunal Supremo aún debe decidir si aplaza la demolición de Amona, uno de esos pequeños oupost (avanzadillas de colonias) cercano a Ramala, prevista para el día de Navidad en medio de las protestas del movimiento colono.

El acuerdo de compensación ofrecido por el Gobierno depende del aplazamiento de 45 días solicitado al Alto Tribunal para que ejecute su fallo. Netanyahu pidió a sus socios de Gobierno que mantuvieran la paciencia hasta el día 20 de enero, cuando el nuevo presidente norteamericano debe asumir el cargo. Pero la revuelta de los colonos más radicales le ha impedido mantener la discreción que buscaba. El pasado domingo se declaró en público "firme defensor del proyecto colonizador".

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