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Trump nombra asesora a Kellyanne Conway, su jefa de campaña

El presidente designa como su portavoz a Sean Spicer, procedente del Partido Republicano

Los últimos nombramientos de Donald Trump arrojan nuevas pistas sobre sus intenciones como presidente de Estados Unidos. El republicano ha designado como asesores a socios leales en su campaña electoral que le ayudarán a domesticar su mensaje político, y a otros que se oponen a la ortodoxia económica en línea con algunas de las propuestas más rupturistas que hizo como candidato.

Kellyanne Conway, jefa de campaña de Donald Trump, será consejera de la Casa Blanca
Kellyanne Conway, jefa de campaña de Donald Trump, será consejera de la Casa Blanca EFE

El equipo del mandatario electo anunció este jueves la designación como consejera presidencial de Kellyanne Conway, que fue jefa de campaña de Trump y portavoz ante los medios de comunicación. Y la de Sean Spicer, hasta ahora portavoz del Comité Nacional Republicano, como jefe de prensa y portavoz de la Casa Blanca. Ambos son veteranos del mundo de la política.

En la víspera, se anunció que el inversor multimillonario Carl Icahn asesorará a Trump en el desmantelamiento de regulaciones gubernamentales. El republicano también designó al economista Peter Navarro, un ferviente escéptico del comercio con China y la globalización, como responsable de un nuevo consejo comercial creado en el seno de la Casa Blanca para asesorar al presidente en política industrial.

Conway sonaba como posible portavoz del mandatario Trump, pero ha logrado un puesto más codiciado en la sala de máquinas de la Casa Blanca. Se desconoce exactamente cuál será su papel más allá de comunicar y ejecutar las "prioridades y acciones" de la Administración, según anunció el equipo de Trump en un comunicado.

Se presume que Conway integrará el círculo íntimo del presidente, trabajando con Steve Bannon, al que Trump nombró presidente de su campaña cuando designó a Conway, y que será su consejero y estratega jefe en el Despacho Oval cuando asuma la presidencia el 20 de enero.

Trump recurrió en agosto a Conway —que será el alto cargo femenino más importante de la Casa Blanca tras ser la primera mujer jefa de campaña en ganar unas elecciones— y Bannon —cercano a los nuevos grupos de extrema derecha en Estados Unidos— en un momento en que el candidato caía en las encuestas y muchos en su partido creían perdidas las elecciones de noviembre.

Conway, que en el mundo político se dice que susurra en el oído a Trump, fue esencial en suavizar el mensaje del republicano. En apariciones constantes en televisión, intentaba arreglar los desperfectos que su jefe causaba con sus declaraciones fuera de tono. Por ejemplo, argumentó con contundencia en contra de las acusaciones de misoginia —y los testimonios sobre supuestos abusos sexuales— que pesaban sobre el multimillonario neoyorquino.

Política económica 

En política económica, los nombramientos de Trump exhiben una dualidad: la defensa de la ortodoxia republicana de bajar impuestos y reducir las regulaciones (encarnada por Icahn), con la apuesta más rupturista de impulsar un mayor proteccionismo comercial y cuestionar la globalización (como hace Navarro), que choca con la doctrina conservadora.

En el comunicado de designación, Trump destacó de Icahn —conocido por tratar de alterar multinacionales desde dentro, lo que se conoce como activismo inversor— su capacidad de “predecir el futuro” en economía. Y de Navarro, enfatizó que “ha documentado proféticamente los daños infringidos a los trabajadores americanos por la globalización y ha presentado un camino para restaurar nuestra clase media”.

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