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España se negó a maniobrar para retrasar la votación de la ONU

La visita a Madrid del presidente israelí, Reuven Rivlin, está en suspenso

El Consejo de Seguridad Nacional vota a favor de condenar los asentamientos.

España, que preside hasta el 31 de diciembre el Consejo de Seguridad de la ONU, se negó a maniobrar para retrasar la resolución que condena los asentamientos en los territorios ocupados. El Ministerio de Exteriores israelí mostró este domingo al encargado de Negocios español en Tel Aviv, Miguel Moro, su “decepción” por el apoyo de España a una resolución que Israel considera “indignante”, pero no le comunicó la adopción de represalias. El próximo viaje a España del presidente israelí, Reuven Rivlin, está en suspenso.

Su condición de presidente de turno del Consejo de Seguridad colocaba a España en una posición delicada ante el debate de la primera resolución sobre el conflicto israelo-palestino aprobada por el órgano de gobierno de la ONU en ocho años.

Como árbitro, España asistió a la inesperada presentación y posterior retirada del proyecto egipcio y, finalmente, a la nueva presentación del mismo por parte de Senegal, Nueva Zelanda, Venezuela y Malaisia. Ante la sorda batalla diplomática que se desató en los pasillos de Naciones Unidas, España dejó claro a todas las partes, incluida la representación de Israel, que como presidente no tenía margen de maniobra y que, si cuatro países pedían someter el texto a votación, tendría que hacerlo.

Por lo demás, las fuentes consultadas insisten en que no se trataba de una resolución contra Israel y que en la misma se hace un llamamiento al diálogo para retomar el proceso de paz sobre la base de los dos Estados, fórmula compartida por sus socios de la UE y por toda la comunidad internacional.

En realidad, un aplazamiento tampoco habría cambiado el resultado. El 31 de diciembre salen del Consejo de Seguridad tres de los patrocinadores de la resolución (Nueva Zelanda, Malaisia y Venezuela), pero los que entran (Suecia, Bolivia y Kazajistán) no son más favorables a Israel. Salvo que lograra retrasar la votación hasta el 20 enero, cuando toma posesión Donald Trump.

Ayer, el Ministerio de Exteriores israelí convocó a los embajadores de los países que votaron a favor de la resolución. En ausencia del embajador español en Tel Aviv, acudió el encargado de Negocios, Miguel Moro. Los responsables israelíes le trasladaron su “decepción” por el apoyo de España a una resolución “indignante” que, a su juicio, perjudica a Naciones Unidas y al proceso de paz. Los argumentos israelíes fueron los ya conocidos pero el tono resultó más duro de lo habitual. El propio gesto de convocar a los embajadores el día de Navidad, para tratar de un asunto que no resulta urgente, fue calificado de “excesivo”.

Lo que no trasladaron al representante español sus interlocutores fue la adopción de represalias ni la congelación de relaciones, según fuentes diplomáticas. La más importante visita bilateral prevista, y que puede resultar afectada por el enfado de Netanyahu, es la del presidente de Israel, Reuven Rivlin.

El jefe del Estado israelí debía haber visitado España este año, coincidiendo con el 30º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países. Sin embargo, el prolongado bloqueo político en España obligó a posponer sin fecha la visita, que ha quedado en suspenso, y deslució la propia efeméride, cuyo acto más señero ha sido la realización en el Museo de Israel de una exposición de Goya con una decena de obras cedidas por la pinacoteca del Prado.

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