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Nicolás Dujovne, un ministro mediático para dirigir la economía argentina

Asesor de Macri durante la campaña, el sucesor de Alfonso Prat-Gay defiende el actual modelo económico pero sin ahorrar críticas sobre la gestión

Nicolás Dujovne
El nuevo ministro de Hacienda de Argentina, Nicolás Dujovne, en una foto de archivo. AFP

“¿Qué va a pasar con la economía ahora que se normalizó la situación financiera?”, preguntó Nicolás Dujovne a Alfonso Prat-Gay en abril. Estaban ambos sentados ante una cámara de televisión, en el estudio del canal Todo Noticias (TN), del grupo Clarín, el primero como entrevistador y el segundo como ministro de Hacienda y Finanzas. Argentina acababa de pagar a los fondos buitre y el periodista-economista quiso saber las consecuencias que eso traería para el país. La entrevista fue una de las tantas que Prat-Gay dio como ministro, pero fue rescatada del olvido porque fue interrogado por quien, sólo ocho meses después, lo sucedería en el cargo. Dujovne no es un periodista al que le gusta la economía, sino un economista al que le gusta el periodismo. Sus columnas son habituales en el diario La Nación y en TN comparte la conducción de Odisea Argentina con el periodista Carlos Pagni. Pero ahora deberá abandonar ese perfil mediático para hacerse cargo del ministerio de Hacienda.

El jefe de ministros, Marcos Peña, definió a Dujovne como “un joven (tiene 49 años) con experiencia”. “Viene trabajando ya en nuestro equipo sobre temas fiscales y de hacienda", dijo Peña, el hombre de más poder en el Gobierno después del presidente Mauricio Macri. Lo cierto es que Dujovne es un viejo conocido del macrismo. Durante la campaña electoral formó parte de la Fundación Pensar, una usina de ideas creada por el ahora presidente para colaborar en el armado de un eventual programa de Gobierno.

Dujovne se formó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y cursó posgrados en California, Estados Unidos. Su experiencia en la función pública se remonta a los años 90, cuando integró el equipo del exministro Roque Fernández durante el Gobierno de Carlos Menem (1989-1999). En 2001, meses antes de la debacle económica que le costó el cargo al presidente Fernando De la Rúa, Dujovne fue nombrado economista jefe del Banco de Galicia, la mayor entidad privada de capitales argentinos. Dujovne trabajó también como asesor del Banco Mundial para las oficinas de Buenos Aires y Washington y en 2014 abrió una consultora económica que lleva su nombre. En su perfil de presentación se define ante los clientes como portador de “un conocimiento casi único en el país, ya que combina el análisis de la macroeconomía local e internacional con su impacto sobre los precios de los activos domésticos y externos".

Hace sólo seis días, en la columna que publicaba habitualmente en el diario La Nación, Dujovne hizo uso de sus herramientas de análisis para desmenuzar el primer año económico del Gobierno de Macri. Allí enumeró los puntos destacados, pero no ahorró críticas hacia el trabajo de altos funcionarios que ahora serán sus compañeros en el Gabinete. “La identidad del programa [económico] todavía está en construcción por dos motivos: en algunas áreas, el Gobierno no tiene decidido exactamente hacia dónde planea avanzar. Y en otros casos, las ideas no han sido comunicadas adecuadamente (..) Llenar ese vacío programático y comunicacional de manera coherente entre las distintas áreas tiene que ser, a partir de ahora, el objetivo número uno del Gobierno”. Luego apuntó con dureza contra el déficit fiscal (4,8% del PIB al cierre de este año) y las metas de reducción no cumplidas por el Gobierno. “¿Es un objetivo de mediano plazo del Gobierno mantener o incluso reducir el gasto en términos reales? No lo sabemos, pero si lo fuera, debería explicarlo: ayudaría a resolver la mayor incógnita macroeconómica de la Argentina”, escribió el nuevo ministro de Hacienda.

Al final de su artículo, Dujovne celebró que Macri haya desechado la idea de nombrar a un superministro de Economía, pero advirtió que en “el esquema actual [con siete ministros vinculados al área] rige una excesiva atomización tanto en la comunicación como en la toma de decisiones”. El comentario podría haber salido perfectamente de boca del exministro Prat-Gay, crítico de la división de poderes que el presidente imprimió a la gestión económica. “Hay un punto medio en el que el Gobierno aún no ha encontrado la dosis exacta”, dijo Dujovne. A partir de el 2 de enero, cuando asumirá su nuevo cargo, deberá trabajar él mismo en la búsqueda de ese equilibrio.

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