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Trump marca el paso de los congresistas republicanos

Legisladores conservadores intentan debilitar la oficina de ética sin informar al presidente electo y luego rectifican

El republicano Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, el 8 de diciembre. AP

La primera pelea entre el presidente electo de Estados Unidos y su partido se ha producido nada más arrancar el curso legislativo. Congresistas republicanos tuvieron que dar este martes marcha atrás sobre una medida que acordaron el día anterior -sin previo aviso- para debilitar al máximo una oficina de ética independiente. Donald Trump los criticó, esta vez, en sintonía con el jefe de los conservadores en Washington, Paul Ryan.

Las primeras dos jornadas laborables de 2017 han sido frenéticas para Trump. A golpe de tuits (mensaje de 140 caracteres), y en un lapso de apenas 18 horas, el próximo presidente de Estados Unidos replicó a la amenaza nuclear de Corea del Norte, criticó a China, amenazó a al gigante americano General Motors y anunció un cambio de política en torno a la prisión de la base de Guantánamo, en Cuba. En medio de esta actividad, criticó a los congresistas.

Los conservadores estrenan un poder reforzado en la Cámara de Representantes, tras las elecciones presidenciales, pero las divisiones internas pueden debilitar la apisonadora conservadora. Lo heterodoxo de Trump, su postura rupturista en muchos asuntos como la economía o las relaciones internacionales respecto a la tradición republicana, abonan el campo para las luchas intestinas. Este martes todos juraron sus cargos y Ryan salió reelegido presidente de la Cámara.

En el episodio de la oficina de ética, la rectificación de los congresistas tuvo lugar apenas dos horas después de dos mensajes publicados por Trump en su cuenta de Twitter. Pese a lo “injusta” que, dijo el empresario neoyorquino, pueda resultar operativa de la citada oficina de ética, el presidente electo cuestionó que la primer acción de los republicanos fuera esa, llevada a cabo, además, sin previo aviso ni visto buena de los líderes. "¡Céntrense en la reforma tributaria, la asistencia sanitaria y tantas otras cosas mucho más importantes!", clamó Trump.

La enmienda en discusión se tenía que votar este martes en el pleno, pero las críticas lo frenaron. La oficina fue creada en 2008 por los demócratas tras estallar varios casos graves de corrupción. El intento de, de facto, liquidar esa unidad hubiese chirriado con una campaña presidencial en la que Trump destacó la necesidad de combatir la corrupción en Washington, con el simbólico lema: “Drenen el pantano”.

Las elecciones del 8 de noviembre han dado a los republicanos una oportunidad de oro para revertir muchas políticas de la era Obama: controlan la Casa Blanca y el Congreso, un poder que no cumulaban desde 2007. Y la medida que tanto Trump como el partido tienen entre ceja y ceja, es la reforma sanitaria del presidente demócrata.

Obamacare, en el aire

Los políticos republicanos que durante los últimos seis años han votado más de 40 veces para revocar la reforma sanitaria contarán desde el 20 de enero con el respaldo de la Casa Blanca. El presidente electo aseguró en campaña que Obamacare, como se conoce a la ley de 2010, es “un desastre” y debe ser reemplazada con algo “más barato”. El republicano prometió conseguirlo en sus primeros 100 días de gobierno, pero la realidad puede ponérselo más difícil.

La legislación está articulada de tal manera que para eliminar las secciones clave, los republicanos necesitarán de una mayoría con la que no cuentan en el Senado. Esto les impedirá revocar el “mandato” que obliga a los estadounidenses a contratar una póliza o pagar una penalización anual. El presidente electo está además a favor de prohibir a las aseguradoras que nieguen pólizas a ciudadanos por condiciones médicas existentes antes de contratar el seguro o que los menores de 26 años estén incluidos en la póliza de sus progenitores.

El mecanismo que pondrá las negociaciones en marcha tenía previsto comenzar este mismo martes. Al mismo tiempo, Obama planeaba reunirse con los congresistas demócratas el miércoles para buscar una manera de salvar su reforma estrella.

La mayoría republicana en el nuevo Congreso también tiene en su agenda otras medidas del presidente electo como la construcción del muro en la frontera con México, que necesita del respaldo de los legisladores a un presupuesto multimillonario, así como cambios en las leyes de inmigración que afectan a las deportaciones de indocumentados o el funcionamiento de Guantánamo. Una vez que Trump tome posesión del cargo se procederá a confirmar sus nombramientos de miembros del gobierno, así como su candidato al Tribunal Supremo, aún por anunciar. Este puede suponer otro giro conservador en Estados Unidos.