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Puerto Rico: unirse a Estados Unidos para huir de la bancarrota

El nuevo gobernador, Ricardo Rosselló, de 37 años, promete que intentará la anexión

Una mujer se cubre del sol con propaganda del gobernador Rosselló. REUTERS

La deuda de 69.000 millones de dólares que asfixia a Puerto Rico ha cargado de razones a la corriente anexionista, encabezada ahora por el nuevo gobernador de la isla caribeña, Ricardo Rosselló, que tomó posesión el lunes. El mandatario se ha comprometido a intentar en sus cuatro años de mandato que su país se convierta en el estado número 51 de los Estados Unidos de América.

"La crisis está directamente relacionada con el colapso de la colonia", afirmó Rosselló, que considera que el estatuto actual de Puerto Rico como Estado Libre Asociado a Estados Unidos mantiene a la isla en una situación de subordinación desigual que se corregiría, en su opinión, con la incorporación de pleno derecho de su país a la vecina primera potencial mundial.

Rosselló tiene 37 años y es el primero gobernador hijo de un exgobernador en Puerto Rico. Su padre, Pedro Rosselló, dirigió el país de 1993 a 2001. Conocido popularmente como Ricky Rosselló, estudió en el Instituto Teconológico de Massachusetts y ha sido investigador en células madre.

Rosselló, ayer en San Juan. REUTERS

Tiene ante sí el reto de lidiar con una crisis aguda de deuda que provocó en 2015 los primeros impagos de una corporación pública de Puerto Rico y ha causado la emigración de más de 200.000 ciudadanos en un país que apenas supera los tres millones y medio de población. El desempleo supera el 12% (en Estados Unidos no llega al 5%) y el PIB per cápita es 28.000 dólares (53.000 en Estados Unidos).

Por la mastodóntica deuda de Puerto Rico el Congreso de Estados Unidos aprobó el verano pasado la ley Promesa, que protegió provisionalmente a la isla de sus acreedores pero le impuso una junta de supervisión fiscal formada por congresistas de Washington. El escudo anti-acreedores termina en febrero y Rosselló ha dicho que tratará de que se amplíe para tener margen de maniobra.

Este martes, un día después de tomar posesión en Puerto Rico, el nuevo gobernador viajó a Washington para empezar a cabildear apoyos para la anexión a Estados Unidos. En su discurso, el líder del Partido Nuevo Progresista responsabilizó a su antecesor Alejandro García Padilla de la sumisión de la economía puertorriqueña a la junta supervisora y criticó a Estados Unidos: "No puede pretender ser un modelo de democracia cuando tiene discriminados a sus ciudadanos de Puerto Rico, negándoles el derecho a la igualdad política, económica y social bajo la bandera americana".

Puerto Rico está en una situación de emergencia. El sistema de pensiones se está quedando sin fondos, la caja para pagar los suelos públicos se seca en febrero, según dijo ayer el popio Rosselló, y el sistema de salud se encuentra igual ante el precipicio fiscal.