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Montebourg enarbola políticas de estímulo y proteccionistas para frenar a Valls

El candidato a las primarias socialistas francesas quiere un impuesto excepcional para la banca

Arnaud Montebourg presenta su programa económico el 4 de enero en París. Ampliar foto
Arnaud Montebourg presenta su programa económico el 4 de enero en París. REUTERS

Después de Manuel Valls este martes, su principal adversario en las primarias socialistas de finales de mes, Arnaud Montebourg, presentó este miércoles su programa económico, que supone una gran apuesta por las recetas keynesianas. El exministro de Economía propone un gran plan de estímulo económico de 24.400 millones de euros anuales. Estará en parte financiado por una tasa excepcional sobre los beneficios de la banca, cifrada en 5.000 millones de euros. El socialista calcula que permitirá llegar a crecimiento del 1,9% del PIB anual entre 2017 y 2022 y reducir la tasa de desempleo del casi 10% actual al 6,1% en 2022.

“Esta candidatura es la candidatura de la transformación concreta del sistema económico, financiero y europeo”, aseguró Arnaud Montebourg, al presentar el detalle de su programa económico ante la prensa este miércoles. En un esfuerzo por dejar clara la seriedad y viabilidad de sus propuestas, presentó el detalle cifrado de sus medidas de corte keynesiano.

Como acostumbra a hacer, cargó contra la política de restricción presupuestaria europea que obliga a mantener el déficit público por debajo del 3%, aunque calcula que su plan de estímulo de 24.000 millones de euros anuales permitirá reducirlo al 2,5% en 2022. La deuda pública por su parte pasaría por su parte del 96,3% del PIB al 91,2%.

Una de las principales novedades anunciadas ha sido la de crear una tasa excepcional sobre los beneficios de los grandes bancos, que debería aportar unos 5.000 millones de euros anuales. “Los bancos han salido de la crisis, Francia no”, exclamó durante la presentación. “En comparación con lo que han costado a los contribuyentes, se trata de una contribución moderada”, añadió al respecto. “Los beneficios de los cinco principales bancos sumaron 25.000 millones de euros el año pasado”, detalla en su programa. También quiere nacionalizar temporalmente o parcialmente uno de los cinco grandes bancos y limitar los bonos de los banqueros.

Otra fuente de ahorro será una reorganización del Crédito Impuesto Competitividad y Empleo (CICE), una reducción de impuestos destinada a las empresas a cambio de contrataciones creada por el presidente François Hollande. Montebourg quiere reenfocarlo hacia las pymes y ahorrar unos 10.000 millones de euros (de los 12.000 millones que cuesta). Servirán para reducir las cotizaciones de los trabajadores con salarios por debajo de los 2.000 euros brutos (una medida cifrada en 8.000 millones de euros) y las de los trabajadores independientes (por un coste de 2.000 millones).

Montebourg reiteró también su voluntad de abrogar la polémica reforma laboral, una ley que ya ha criticado en varias ocasiones y que reposa según él en “el mito de que el derecho al trabajo impide la creación de empleos, en contradicción con todos los combates de la izquierda desde hace dos siglos”. Denunció en particular la medida que permite negociar en cada empresa reducir hasta un 15% el precio de la horas extras. “Este tema de la reducción del pago de las horas extras será sin duda uno de los puntos que debatiremos con el ex primer ministro”, Manuel Valls, avanzó.

El exministro, que ha hecho de la defensa del made in France su principal distintivo, recordó también su voluntad de reservar el 80% de las licitaciones públicas a pymes francesas. A nivel europeo, quiere formar un nuevo eje “progresista” con la “Europa de abajo”, compuesta por países especialmente afectados por la “austeridad masiva” —España, Italia, Bélgica, Portugal y Grecia—, para renegociar el Tratado de Roma. Quiere por ejemplo que Bruselas tome en cuenta la tasa de paro en cada país en sus decisiones. Propone también una tasa carbono a las fronteras europeas y se opone a la ratificación del tratado de libre comercio de la Unión Europea con Canadá (CETA).