Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Telefónica recrudece su batalla contra el Gobierno de Macri por el decreto de telecomunicaciones

Poco antes de la visita del presidente argentino a España, la compañía amenaza con acciones legales

El presidente argentino, Mauricio Macri.
El presidente argentino, Mauricio Macri. EFE

Telefónica fue durante años el puente de entrada de España en Argentina. El gigante de las telecomunicaciones tiene una posición clave en el mercado de la telefonía móvil argentina, como sucede en varios países latinoamericanos, y siempre buscó buenas relaciones con los distintos gobiernos. Pero ahora, con un Ejecutivo con el de Mauricio Macri, en teoría muy cercano al de Mariano Rajoy, ha estallado la tensión que se recrudece por momentos y amenaza con convertirse en un tema espinoso para la visita de Macri a España, a finales de febrero. Telefónica ataca con dureza el decreto aprobado esta semana por el Gobierno argentino, que regula las telecomunicaciones y da entrada al Grupo Clarín, el más influyente políticamente, en el negocio de la telefonía móvil, donde competirá directamente con el gigante español. La multinacional amenaza incluso con acudir a la justicia y a organismos internacionales como el CIADI. Mientras, desde Clarín niegan que el decreto les beneficie, más bien al contrario creen que es muy bueno para Telefónica, y en el Gobierno aseguran que han tratado de armonizar todos los intereses y sobre todo de abrir más la competencia y mejorar un servicio que es claramente peor que el de la mayoría de los países latinoamericanos.

Las empresas españolas no han pasado su mejor momento en Argentina en los últimos años. Después del durísimo golpe de la renacionalización de YPF en 2012, cuando era propiedad de Repsol, todas vieron con enorme esperanza la llegada de Mauricio Macri al poder en 2015. De hecho desde la Cámara de Comercio española y la embajada insisten en que las consultas de compañías españolas para volver a invertir en el país son constantes. Sin embargo, Telefónica, la más importante estratégicamente, con el Banco Santander y el BBVA, está en guerra abierta con el Ejecutivo. "Este decreto beneficia solamente al sector de los operadores de cable y a un solo actor", dicen en Telefónica en referencia al Grupo Clarín. "La política de telecomunicaciones que lleva adelante este gobierno inexorablemente demorará las inversiones que son tan necesarias para el desarrollo de infraestructura que requiere el país", insisten para anunciar después que se están estudiando las posibles acciones legales.

La situación ha llegado a tal enfrentamiento que solo una negociación al máximo nivel entre gobiernos puede desbloquearla. Si el asunto llega sin solución a febrero, sin duda formará parte de las conversaciones del viaje de cinco días que realizará Macri a España, en el que se verá con Mariano Rajoy y también con los jefes de las principales empresas, incluida Telefónica.

En Clarín dicen exactamente lo contrario. "El decreto es muy beneficioso para Telefónica, porque van a mantener sus privilegios. De hecho gracias a su presión ya ha logrado que en todo 2016 no hubiera competencia en telefonía celular. Además les adelantan un año la entrada en el sector del cable", aseguran.

La guerra es por la fusión de varios sectores. Clarín es muy fuerte en televisión por cable e internet, Telefónica en telefonía móvil, un negocio clave en un país con 60 millones de líneas para 40 millones de habitantes. El decreto permite a las telefónicas entrar en el sector del cable a partir de 2018, para poder ofrecer un paquete completo al usuario (teléfono, internet, televisión) similar al de otros países. Y a Clarín, que compró Nextel, un pequeño operador, le deja entrar ya en la telefonía y los servicios de 4G. Pero en vez de sacar ese espectro a licitación e ingresar muchísimo dinero, el Gobierno de Macri se lo ha autorizado a Clarín por una cantidad que aún está por determinar pero se presume pequeña. Telefónica cree que el Gobierno está regalando al influyente Clarín –tiene el diario más leído y las televisiones más vistas en abierto y cable- el negocio definitivo. Clarín asegura que ya pagó 150 millones por Nextel y otras compañías que tenían ese espectro y además tendrá que invertir otros 500 millones para poder empezar a competir en serio no antes de mediados de 2018, con lo que no sería ningún regalo.

La gran pregunta es por qué no se ha sacado directamente a licitación. "Los Estados no tienen solo un fin recaudatorio, también deben pensar en mejorar el servicio, y creemos que la mejor manera de lograrlo es con más competencia. Llevamos seis meses dialogando con las empresas. Se ha hecho un decreto equilibrado para dar entrada a un cuarto operador [además de Telefónica, Telecom y Claro] y aún no se conoce el precio que tendrá que pagar. Deberían esperar al desarrollo reglamentario de este decreto", explica a EL PAÍS Miguel de Godoy, un hombre cercano a Macri –fue su jefe de comunicación- y titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, AFSCA, que se encargará de desarrollar los detalles de este polémico decreto.

Además de la habitual guerra entre colosos de las comunicaciones por un negocio millonario, en este asunto parece haber un trasfondo político importante, puesto que la relación con Clarín ha sido clave para todos los gobiernos argentinos. El enfrentamiento de los Kirchner con ellos llegó a tal nivel que en los mítines de la expresidenta se gritaban "el que no salte, es de Clarín". Telefónica dará la batalla a todos los niveles. Si no hay acuerdo, la solución final puede quedar para el primer viaje de Macri a España.