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Trump quiere al exsenador Coats como nuevo jefe de inteligencia

El nombramiento se conoce en pleno pulso del presidente electo con las agencias de espionaje por Rusia

El exsenador Dan Coats tras su reunión en noviembre con Trump en Nueva York EFE

Donald Trump ya ha elegido al próximo coordinador de los servicios de inteligencia que mantienen un pulso con él por Rusia. Según filtraron fuentes del equipo de transición a medios estadounidenses, el exsenador republicano Dan Coats será el próximo Director Nacional de Inteligencia en sustitución de James Clapper, que dejará el puesto en cuanto Trump asuma la Casa Blanca.

Coats, un republicano tradicional de 73 años, acaba de terminar un segundo mandato en el Senado, donde participó en los comités de Inteligencia y en el de las Fuerzas Armadas. También fue embajador en Alemania durante el Gobierno de George W. Bush. Su nombramiento, que previsiblemente será hecho oficial este viernes, tiene que ser confirmado por el Senado.

Coats pasó a finales de noviembre por la Torre Trump de Manhattan, que el presidente electo ha hecho sede de su equipo de transición. Como senador, fue muy crítico con el pacto nuclear alcanzado con Irán y también apoyó legislación que preveía cortar fondos a la Autoridad Nacional Palestina, destacó The Wall Street Journal.

La decisión se conoce en el mismo día en el que el predecesor de Coats, Clapper, desmintió públicamente a Trump al insistir en que la comunidad de inteligencia está convencida de que el Gobierno ruso está detrás de los ciberataques perpetrados durante la pasada campaña electoral. Su declaración, en el marco de una audiencia en el Senado, confirma el pulso que la comunidad de inteligencia mantiene con el presidente electo, que este viernes recibirá el informe conjunto sobre los ciberataques electorales que ordenó el actual mandatario, Barack Obama, que lo pudo revisar este jueves.

Según el Journal, Trump está planeando “reestructurar y recortar” la Oficina del Director Nacional de Inteligencia, que fue creada para coordinar los servicios de espionaje tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, pero que para el presidente electo, que en los últimos días ha cuestionado públicamente las acusaciones contra Moscú, se ha “politizado” de manera excesiva, según las fuentes citadas anónimamente por el diario.