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El candidato de Trump para Seguridad Nacional cree que el muro no basta para frenar la inmigración

John Kelly afirma que también hay que invertir en tecnología y en los países de origen de la migración

El hombre designado por el presidente electo Donald Trump para ponerse al frente del Departamento de Seguridad Nacional, el general retirado John Kelly, está dispuesto a poner en lo más alto de su lista de prioridades el cierre de la frontera sur a la inmigración ilegal, aunque considera que el muro que su futuro jefe quiere construir con México no será suficiente. No es la única discrepancia que el exjefe del Comando Sur mostró durante su audiencia de confirmación en el Senado con el magnate neoyorquino. Kelly no duda de las conclusiones de la comunidad de inteligencia que apuntan a Moscú como mano detrás de los ciberataques electorales y, al contrario que otros hombres de confianza de Trump, no cree que el islam per se sea una amenaza para el país de cuya defensa doméstica será responsable.

El nominado a secretario de Seguridad Nacional, John Kelly JOSHUA ROBERTS (/REUTERS) Reuters-Quality

“De ser confirmado, mi mayor prioridad sería cerrar la frontera al movimiento ilegal de personas y cosas”, dijo Kelly en un cuestionario que entregó a los senadores que este martes analizaron su idoneidad para el puesto para el que le ha propuesto Trump.

Lograr esa meta “comienza con obstáculos físicos como un muro fronterizo y apoyar la vigilancia con tecnología” y personal, puesto que “ninguna estructura física logrará por sí sola su misión”, puntualizó. También requiere, agregó el responsable durante años de supervisar cuestiones militares y de seguridad en el hemisferio occidental, ayudar económica y socialmente a los países centroamericanos que son origen de buena parte de la migración ilegal, tal como ha intentado promover el Gobierno de Obama los últimos años.

Consultado sobre si ha hablado ya con Trump sobre el muro con México, Kelly reconoció que es un tema que solo ha tratado “brevemente” con el presidente electo. “Esa conversación fue consistente con lo que (Trump) ha dicho desde que entró en campaña”, señaló el nominado, que sin embargo aseguró que todavía no ha discutido “el tema de quién pagará por el muro”. Trump insiste en que México asumirá la factura de la construcción, aunque recientemente reconoció que, al menos al principio, el proyecto requerirá de dinero de los contribuyentes estadounidenses.

Según Kelly, Trump tampoco ha discutido aún con él otra de sus promesas migratorias más controvertidas, la creación de una “fuerza de deportación” y la potencial expulsión de millones de indocumentados y se limitó a decir que cree que las leyes existentes son “apropiadas” y hasta suficientes.

Igualmente vago fue en otro de los temas que más preocupan a los defensores de los inmigrantes: la posibilidad de entregar a la Casa Blanca los datos de los jóvenes indocumentados que se han beneficiado del programa de Obama para su regularización temporal, DACA. Como responsable de los temas migratorios, el Departamento de Seguridad Nacional tiene todos los datos personales de los más de 740.000 jóvenes que desde 2012 se han acogido a la medida paliativa y que ahora temen que la nueva Administración pueda identificarlos más fácilmente a ellos y a sus familias por su estado ilegal y expulsarlos. Aunque no se comprometió a nada, Kelly consideró poco probable que estos jóvenes estén en la lista de prioritaria de indocumentados a deportar y prometió tener una “mente abierta” en esta cuestión.

En todo caso, en lo que Kelly parece estar más abierto que el equipo de Trump es en aceptar las acusaciones de ciberataques que las agencias de inteligencia han dirigido contra Moscú. También fue rotundo a la hora de rechazar técnicas de interrogatorio como el waterboarding o ahogamiento simulado y también rechazó la idea de registrar a las personas por su origen étnico o sus creencias religiosas.

 

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