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Los islamistas de Marruecos cumplen tres meses sin formar gobierno

El jefe del Ejecutivo rechaza las condiciones que exige el líder de un partido próximo al Palacio Real

El líder de los islamistas del Partido Justicia y Desarrollo (PJD), Abdelilá Benkirán, se dirige a la prensa tras los primeros resultados preliminares, el viernes 7 de octubre. AFP

El líder del islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD), Abdelilá Benkirán, vencedor de las elecciones legislativas del 7 de octubre, no consigue formar Gobierno. El 24 de diciembre dos consejeros del rey Mohamed VI se desplazaron a su casa para trasladarle la preocupación del monarca ante el hecho de que hubieran transcurrido 75 días sin que lograse formar un Gobierno de coalición. Sin embargo, entre muchos militantes del PJD persiste la opinión de que es el rey quien dificulta a Benkirán la creación de un Ejecutivo que él mismo le encargó formar.

El país se encuentra, por tanto, en una situación sin precedentes desde que en 2011 las protestas de la primavera árabe provocaran la redacción de una nueva Constitución y la convocatoria de unas elecciones en las que Benkirán obtuvo su primer mandato.

Cinco años después, Benkirán obtuvo en las elecciones de octubre 125 de los 395 escaños del Parlamento, 18 más que en los comicios de 2011. Se consolidó como el político más popular del país, el único capaz de convocar a 20.000 personas en sus mítines. Pero la Constitución marroquí está diseñada de tal modo que es prácticamente imposible que un partido consiga los 198 diputados de la mayoría absoluta. Para obtener esa cifra Benkirán debe aliarse con varios partidos. Y es ahí donde el líder del liberal RNI (Reunión Nacional de Independientes), el empresario multimillonario y amigo íntimo del rey, Aziz Ajanuch, se ha convertido en una figura clave.

Ajanuch es un magnate petrolero de 55 años que, según la revista Forbes, dispone de la tercera mayor fortuna del país, después de la del rey y del empresario Othmane Benjelloun. En la anterior legislatura ocupó como ministro independiente la cartera de Agricultura, de gran calado en Marruecos. Hasta entonces había mantenido una imagen de tecnócrata por encima de cualquier partido. Pero, tras las elecciones del 7 de octubre dimitió el secretario general del RNI, Saledín Mezuar, y Ajanuch fue nombrado su sucesor. Y a partir de ahí comenzó su pulso con Benkirán en las negociaciones para formar un Gobierno de coalición; un pulso en el que diversos analistas ven simplemente la mano del Palacio Real intentado limitar los poderes de los islamistas.

A pesar de que el RNI solo obtuvo el cuarto puesto en las elecciones, con 37 diputados, Azij Ajanuch exigió a Benkirán la exclusión del gobierno del Partido Istiqlal, tercera fuerza, con 46 escaños. Benkirán se opuso a esa demanda, pero el secretario general del Istiqlal, Hamid Chabat, efectuó unas declaraciones que ayudaron a despejar el panorama. Chabat afirmó el 24 de diciembre que Mauritania formó parte antiguamente del territorio de Marruecos, un Estado que, según Chabat, se extendía, desde Ceuta y Melilla hasta el río Senegal.

Las declaraciones no provocaron ningún problema diplomático con España. Pero con Mauritania, sí. Mohamed VI, tuvo que llamar al presidente mauritano, Mohamed Ould Abdelaziz, y el propio Benkirán se vio obligado a viajar a Mauritania para calmar las aguas. Después de ese desliz, el Istiqlal quedó descartado.

Todo parecía listo para que los islamistas del PJD formaran un Gobierno de coalición junto a al RNI de Azij Ajanuch y otros dos partidos, el liberal MP (Movimiento Popular, 27 escaños) y el excomunista PPS (Partido del Progreso y del Socialismo, 12 escaños). Así que el miércoles 4 de enero Benkirán preguntó oficialmente a Ajanuch se quería formar parte de su Ejecutivo. Pero Ajanuch le contestó con la demanda de incluir en ese Gobierno también al conservador Unión Constitucional y al progresista Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP). Y Benkirán se atrevió a dar un portazo a Ajanuch a través de un comunicado escueto. Este jueves, matizó su posición al sitio digital Huffington Post de Marruecos y dejaba una puerta entreabierta: “Si el RNI y el MP desean responder directamente a mi pregunta [sobre si quieren formar gobierno con él], que vengan a mí y me lo digan”.

Durante la última campaña electoral Benkirán denunció la presencia del “tahakoum”, un concepto del árabe marroquí que designa a un Gobierno paralelo “autoritario”. En realidad, Benkirán apuntaba al Palacio Real y a su poder en la sombra. Ahora sus seguidores vuelven a hablar de “tahakoum”. Un periodista marroquí que prefiere mantenerse en el anonimato señala: “Benkirán ha sido leal a los intereses del Palacio. No entiendo por qué le ponen tantos obstáculos para gobernar. Esto no es un bloqueo político entre partidos como el que se dio en España. Aquí hay un poder en la sombra que condiciona toda la situación. Las revueltas de la primavera árabe nos pusieron en el camino de la libertad y la democracia. Estamos en el camino, pero no caminamos. Y cualquier salida a esta crisis que no contemple un Gobierno con Benkirán al frente va a ser un paso atrás en la democracia”.