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ANÁLISIS

Palestina en París

Este domingo se celebra la segunda Conferencia Internacional sobre el conflicto israelí-palestino

Un trabajador palestino ora, este jueves, en una compañía que recicla escombros de casas destruidas en material reutilizable para construcción, en la Franja de Gaza. EFE

El domingo, 15 de enero, Francia organiza la segunda Conferencia Internacional sobre el conflicto israelí-palestino, después del primer encuentro de junio de 2016. Es una carrera contra el reloj, antes de la toma de poder de Donald Trump, para que se adopte una línea clara, apoyada por la comunidad internacional, sobre los derechos del pueblo palestino, sometido, desde hace décadas y sobre todo durante estos últimos años, a una intensificación sin precedentes de la colonización de los territorios ocupados, en particular, de la zona árabe de Jerusalén. El 23 de diciembre pasado el Consejo de Seguridad adoptó, por primera vez con el apoyo tácito de EE UU, la resolución 2334, condenando tajantemente la política de colonización israelí. La reunión del domingo, que cuenta con la participación de 70 países, se inscribe en línea directa con esa resolución: ministros de Asuntos Exteriores de la UE y de otros continentes, organizaciones de la sociedad civil mundial e institutos de reflexión sobre la paz en Oriente Medio están de acuerdo en dar un toque de alarma sobre la trágica situación de los palestinos, mientras que el Gobierno israelí, aliado de la extrema derecha religiosa, intenta, detrás de la cortina del actual caos en la región, ampliar las colonias.

La idea adoptada por la comunidad internacional desde los Acuerdos de Oslo (1994) era la creación de un Estado palestino en los territorios ocupados en 1967, junto a Israel; pero la derecha israelí nunca aceptó esta propuesta, que costó, además, la vida del entonces primer ministro israelí de izquierda, Isaac Rabín, asesinado por un extremista religioso judío.

El pasado 28 de diciembre, el Secretario de Estado americano, John Kerry, denunció duramente la colonización, advirtiendo que conduce a la desaparición de la solución de dos Estados. De hecho, muchos temen que Benjamín Netanyahu quiera, en realidad, anexionar la famosa zona C, es decir, el 60% del territorio restante de Cisjordania. Kerry, que participará de la reunión de París, pidió la movilización de la comunidad internacional, subrayando que el número de colonias se elevó a 270.000 solo en Cisjordania desde los acuerdos de Oslo y que sigue aumentando por doquier. Samantha Power, representante de EE UU en la ONU, recordó, para defender la abstención en la votación de la resolución 2334, que hoy en día hay 500 000 colonias en Cisjordania y Jerusalén Este.

La conferencia de París reafirmará los parámetros de un acuerdo global de paz, con la solución de dos Estados y el respeto a las fronteras de 1967 frente a Donald Trump y al Gobierno israelí. Sin embargo, mas allá de la declaración simbólica, sería muy alentador para los defensores de la paz, incluso israelíes, que la Conferencia pidiera el reconocimiento del Estado palestino, pues ello daría al pueblo palestino la posibilidad de defenderse en las instituciones jurídicas internacionales. Paradoja: los organizadores no quisieron invitar a los debates previos ni a los israelíes ni a los palestinos, demostrando así que la comunidad internacional, por primera vez, actúa como tal para afirmar el derecho justo.

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