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Bélgica supera su récord de eutanasias en un año

Un total de 2.025 personas decidieron poner fin a su vida voluntariamente en 2016, tres más que el año anterior

En la imagen, una silla de ruedas en una habitación vacía.
En la imagen, una silla de ruedas en una habitación vacía. GETTY IMAGES

El número de personas que decide poner fin a su vida voluntariamente se mantiene estable en Bélgica. La Comisión de Control y Evaluación de la Eutanasia ha informado este lunes de que 2.025 ciudadanos se sometieron a esta práctica en 2016 —una media de 5,5 cada día—, récord desde su legalización, aunque solo supera el registro de 2015 en tres personas. El pasado año no solo se batió la marca histórica, también fue pionero en la puesta en marcha de una nueva norma: por primera vez se aplicó la eutanasia a un menor de 17 años en fase terminal después de que en 2014 Bélgica se convirtiera, tras un intenso debate, en el primer país del mundo en eliminar el límite de edad para solicitarla.

Tras su aprobación en 2002, casi 15.000 personas se han sometido a la eutanasia en Bélgica, pero en 2016, la velocidad a la que aumentan las solicitudes se ha ralentizado ostensiblemente respecto a ejercicios anteriores. El número de pacientes que piden la eutanasia se venía incrementando de forma imparable: en 2003 fueron solo 234, pero ya en esta década se superó ampliamente la barrera del millar. En 2011 se practicaron 1.133, 1.432 en 2012, 1.816 en 2013, 1.928 en 2014 y 2.022 en 2015.

Si el paciente elige someterse a la eutanasia a domicilio, las autoridades médicas cobran 25 euros en concepto de material y otros 25 más por la visita del médico

El organismo que registra cada caso no ha dado más detalles sobre su perfil, pero según los informes de los dos años anteriores, la proporción entre hombres y mujeres es similar, la mayoría se realiza a domicilio, poco más de la mitad está en el segmento de edad de entre 70 y 89 años, el cáncer es la enfermedad más habitual y las solicitudes de la región flamenca suponen el 80% del total.

Bélgica es uno de los pocos países europeos —junto a Holanda, Luxemburgo y Suiza— que tiene regulada la ayuda a quienes eligen morir porque padecen una enfermedad incurable. La eutanasia es legal desde 2002 para adultos que expresen su voluntad de morir debido un sufrimiento físico o psíquico que no se puede aliviar de ningún modo. Para obtener el permiso deben demostrar que sus facultades mentales están intactas y realizar la petición por escrito tras un periodo mínimo de reflexión. En el caso de los menores los requisitos son más estrictos, un psiquiatra infantil evalúa cada caso y la decisión no corresponde únicamente al menor dado que necesita el consentimiento paterno.

Según el diario belga La Libre, en los casos en que el paciente elige someterse a la eutanasia a domicilio, las autoridades médicas cobran 25 euros en concepto de material y otros 25 euros por la visita del médico. Para los que eligen la hospitalización, el gasto es mayor. La eutanasia está ampliamente aceptada en Bélgica. Los sondeos revelaron que tres cuartas partes de la población apoyó la extensión de la ley a los menores en 2014. La cuestión se ha hecho más visible si cabe gracias a casos como el de la medallista paralímpica Marieke Vervoort, que cuenta con el permiso para acceder a la eutanasia en caso de que la enfermedad degenerativa que padece empeore, y se encuentra entre los deportistas más valorados por los belgas.

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