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Trump prepara el decreto para empezar a construir el muro con México

El presidente firmará este miércoles órdenes que vetan temporalmente la entrada de refugiados y frenan la inmigración

El presidente de EEUU, Donald Trump, muestra la firma de dos órdenes ejecutivas el martes.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea firmar este miércoles la orden ejecutiva para impulsar la construcción del prometido muro de separación con México con el fin de frenar la entrada irregular de inmigrantes, uno de los grandes y controvertidos compromisos de su campaña. La medida fue avanzada por la noche en varios medios locales y el propio Trump la mencionó después en su cuenta de Twitter: "Mañana está previsto que sea un gran día para la seguridad nacional. Entre otras cosas, ¡construiremos el muro!", dijo en su mensaje.

"¡Construye el muro, construye el muro...!", se convirtió en uno de los cánticos favoritos en los mítines de Trump, quien jaleaba a sus seguidores asegurando: "¡Y México lo pagará!". El muro y los ataques a los mexicanos han estado en el centro de la campaña trumpista desde el primer momento en el que el empresario neoyorquino lanzó su candidatura para la Casa Blanca. Ya entonces dijo que los inmigrantes indocumentados procedentes del país vecino eran "violadores" y aseguró que México asumiría los costes de la infraestructura. Pasadas las elecciones, el equipo del nuevo presidente  ha admitido que la inversión sería asumida en un primer momento por los contribuyentes estadounidenses, con la idea de que luego la acaben pagando los mexicanos.

La frontera entre EE UU y México tiene más de 3.200 kilómetros y, de ellos, hoy por hoy solo 1.000 kilómetros están vallados. Un informe oficial de 2009 cifró en 3,9 millones de dólares el coste medio por milla (1,6 kilómetros) de muro. Aún en pleno proceso de primarias, Trump amenazó con secuestrar las remesas de los inmigrantes mexicanos a menos que su Gobierno aceptara pagar el muro.

La relación entre EE UU y México está entrando en un terreno pedregoso durante la era Trump, ya que el nuevo presidente no solo ha mostrado mano dura contra la inmigración o ha hecho comentarios ofensivos, sino que ha prometido nuevas medidas arancelarias para las compañías industriales que trasladen su producción a este país en detrimento de la fabricación en Estados Unidos. De hecho, quiere revisar el Tratado Atlántico de libre comercio con México y Canadá (Nafta, por sus siglas en inglés).

El impulso a la polémica promesa electoral tiene lugar en el sexto día de presidencia y en la misma semana en la que el ministro de Exteriores mexicano, Luis Videgaray (artífice de una incendiaria visita de Trump a México en plena campaña), tiene previsto visitar Washington. El presidente estadounidense recibirá al mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, el día 31 en la Casa Blanca.

Veto a los refugiados y freno a la inmigración

El republicano también prevé sacar adelante este miércoles varias órdenes ejecutivas que restringirán la inmigración procedente de Siria y otros seis países de Oriente Medio y África, según una información avanzada este martes por Reuters, citando a expertos en la materia que han sido informados de la iniciativa. Tal y como el magnate prometió en campaña electoral, el nuevo Gobierno también frenará en seco la llegada de refugiados. En concreto, impulsará un decreto para evitar temporalmente la llegada de refugiados y otro que bloquee los visados para ciudadanos de Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, según señalaron las mismas fuentes bajo condición de anonimato.

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Consulta las opiniones de Donald Trump sobre los principales temas de la agenda política.

La mano dura con la inmigración ha sido uno de los grandes lemas de la campaña trumpista, tanto en lo referente a los extranjeros que llegan a Estados Unidos buscando mejores oportunidades laborales en la economía más rica del planeta, como en lo relativo a aquellas personas que están huyendo de guerras.

Si en su primera declaración como candidato acusó a los mexicanos que cruzan la frontera de ser “violadores”, más adelante planteó la posibilidad de prohibir la entrada de musulmanes como medida de protección ante el terrorismo islámico. El veto a una religión es contrario a la Constitución estadounidense, pero la Administración Trump esquiva este problema señalando a países concretos que consideran una amenaza.

Las restricciones sobre refugiados que están ahora sobre la mesa prohibirán, probablemente, la entrada de estos durante varios meses, hasta que el departamento de Seguridad Interior pueda llevar a cabo un proceso de veto más riguroso, según Reuters. Esta es una capacidad que tiene el presidente en virtud del interés general.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, señaló que el departamento de Seguridad Interior se pondrá a trabajar en el proceso de veto una vez que el secretario de Estado, Rex Tillerson, esté ya instalado en su cargo. Otras medidas pueden pasar por instar a las agencias implicadas a terminar sus trabajos en cuanto a los sistemas de identificación biométrica para los foráneos sin ciudadanía americana que entren o salgan del país y castigos severos para los inmigrantes que usen las ayudas públicas.

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