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La oposición venezolana da por roto el actual diálogo con Maduro

La Mesa de la Unidad Democrática abandona definitivamente las conversaciones

Opositores a Nicolás Maduro se manifiestan en caracas, el pasado martes. AFP

En un esfuerzo postrero para salvar el proceso de diálogo que el Vaticano auspicia entre el Gobierno y la oposición venezolana, los acompañantes internacionales —que incluyen al saliente Secretario General de Unasur, a un enviado especial del Papa, junto con tres expresidentes iberoamericanos— produjeron un documento de puntos mínimos para el consenso entre las partes, pero la oposición lo rechazó este jueves y dio por roto el diálogo.

Con el papel de trabajo, puesto a circular la semana pasada, se intentaba cristalizar algunos acuerdos tangibles en la mesa de diálogo, que en medio de sus muy espaciadas reuniones apenas ha conseguido enunciar algo más que buenas intenciones. Sin embargo, tal como se esperaba a la luz de las declaraciones ofrecidas horas antes por diversos voceros de la oposición, esta, congregada en la Mesa de Unidad Democrática, rechazó ayer mediante un comunicado el documento de los mediadores y aseguró que “el experimento de diálogo que se desarrolló en Venezuela del 30 de octubre al 6 de diciembre de 2016 es un capítulo cerrado que no se volverá a abrir”.

La posición adoptada por la MUD deja en un punto muerto la posibilidad de conseguir una solución negociada a la crisis política y socioeconómica que Venezuela experimenta, con la gobernabilidad reducida al mínimo, una escasez crónica de productos de consumo básico y la mayor tasa de inflación en el mundo, ingredientes todos que, sumados, hacen temer una inminente explosión social.

La alianza opositora anunció que está trabajando en un documento alternativo para retomar el diálogo en condiciones más favorables. “El que estemos dispuestos a elaborar y debatir con los facilitadores este documento alternativo no significa de ninguna manera un borrón y cuenta nueva”, subraya el comunicado, “por el contrario: la confiabilidad de cualquier mecanismo futuro de verificación y cumplimiento de acuerdos se basa en lograr que los acuerdos anteriores sean honrados”.

La oposición no asistió a la última reunión programada para la mesa de diálogo, el pasado 13 de enero. Alegó entonces la falta de cumplimiento por parte del Gobierno de los acuerdos alcanzados hasta entonces. Pero, además de la falta de cumplimiento de los acuerdos, el documento de los acompañantes contenía algunas propuestas que Stalin González, dirigente del partido Un Nuevo Tiempo (UNT) —uno de los más proclives al diálogo—, catalogó públicamente como “inconstitucionales”.

Mediadores de la OEA

Especial resistencia encontró entre los representantes de la MUD la petición de los mediadores para que se acordara en la mesa de diálogo la aprobación, por parte de la Asamblea Nacional —que la oposición controla desde enero de 2016—, de la deuda externa contraída por el Gobierno. Se sabe que algunos de los principales acreedores internacionales del Gobierno de Nicolás Maduro, especialmente China, están preocupados por la suerte que podrían correr algunas de las obligaciones financieras de Venezuela en un eventual cambio político, y por ello se resisten a desembolsar nuevos recursos. También trascendió que la oposición solicita la presencia de facilitadores distintos de los actuales. Entre sus sugerencias estarían representantes de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Uno de los negociadores del oficialismo, Roy Chaderton, embajador ante la OEA, adelantó que “los mediadores propuestos por la oposición no son una opción viable”. “El Gobierno no los aceptaría porque no podrían confiar en ellos, no sabemos si quieren aportar o plantear ideas que impulsen más el conflicto político”, dijo el diplomático. La crisis sigue abierta.

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