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El apoyo a Fillon baja por los pagos oficiales a su esposa y dos hijos

Los testigos creen que los altos sueldos a la mujer del candidato al Elíseo eran ficticios

La campaña del líder conservador François Fillon, el candidato con más posibilidades de llegar al Elíseo, sufre un claro retroceso a solo tres meses de las elecciones presidenciales. Los sondeos muestran un desgaste en la popularidad del exprimer ministro desde que el miércoles se supo que su mujer, Penelope Fillon, ha cobrado medio millón de euros como asistente suya en el Parlamento. Y otros 100.000 de una revista propiedad de un amigo del candidato.

El líder conservador y candidato al Elíseo, François Fillon, durante un acto este jueves.rn
El líder conservador y candidato al Elíseo, François Fillon, durante un acto este jueves. AFP

El 38% de los franceses -tres millones de ellos en paro- tiene ahora una opinión positiva de Fillon, cuatro puntos menos que en los días previos a conocerse el escándalo, según un sondeo de Odoxa. El caso se agrava a medida que se conocen más detalles sobre esos sueldos que llegaron a ser de 7.900 euros al mes en el Parlamento, donde nadie la vio trabajar, y 5.000 en la Revue de Deux Mondes, en cuya redacción no la encontró nunca su director. En total, 600.000 euros entre 1998 y 2013.

En su intento de salir al paso de lo que él considera “una acusación abyecta llena de calumnias”, Fillon acudió el jueves por la noche al plató de la cadena TF1 para asegurar que el trabajo de su esposa era “real”. “Todo el mundo lo sabía”. El dueño de la revista también ha dicho que Penelope Fillon cobraba como “consejera literaria” de la publicación mensual.

Los primeros testimonios ante la Oficina Central de Lucha contra las Infracciones Financieras, que ha abierto una investigación preliminar, desmienten las versiones oficiales. El exdirector de la revista, Michel Crépu, ha declarado este viernes que nunca vio a la señora Fillon en la redacción. “Firmó dos, quizás tres, artículos, pero no tuve el menor indicio de que fuera un trabajo de consejera literaria”.

También ha prestado testimonio Christine Kelly, autora de una profunda biografía de Fillon, quien ya había declarado que, en los diversos contactos que tuvo con la esposa del candidato, jamás tuvo la sensación de que ella trabajara o estuviera implicada en actividades políticas. La propia Penelope reiteró en diversas entrevistas que nada tenía que ver con el trabajo de su marido.

Fillon, por el contrario, dijo a TF1: “En realidad, mi mujer trabaja conmigo desde siempre, desde 1981”. Para justificar que su trabajo era real, el líder conservador enumeró una serie de actividades imposibles de comprobar: resúmenes de prensa, corrección de discursos, asistencia a reuniones…

Pero, seguramente para adelantarse a un nuevo escándalo, Fillon contó en televisión que, siendo senador entre 2005 y 2007, también contrató a dos de sus cinco hijos -Marie y Charles- para “unas misiones concretas” por “sus competencias” como abogados. Pues bien, ninguno de los dos eran abogados entonces, sino estudiantes de derecho.

Mientras el Penelopegate gana espacio en los medios y en la calle, los dirigentes políticos prefieren eludir el escándalo. Por ejemplo, el asunto no fue mencionado en el último debate de dos horas entre los candidatos de las primarias de la izquierda, Benoît Hamon y Manuel Valls. La razón es clara: el 20% de los 577 diputados tiene contratados como ayudantes a familiares directos. 52 de ellos, a sus cónyuges.

La práctica no es ilegal en Francia. Sí lo es en el Parlamento Europeo, que reclama 340.000 euros a la líder ultraderechista Marine Le Pen por supuestos empleos ficticios entre los asistentes del Frente Nacional. Otro motivo que ha llevado a Le Pen a ser muy prudente ante el escándalo de Fillon.

Dos hijos de Fillon eran aún estudiantes cuando los contrató como abogados

En lo que sí gastan energías los partidos es en saber la fuente de la noticia, una exclusiva de Le Canard Enchainé. En estas horas se han difundido miles de veces mensajes de Twitter de la exministra de Justicia, Rachida Dati, que el 9 de julio de 2009 sugería que Fillon tenía mucho que esconder. “Pido que los miembros del triunvirato -la cúpula del partido en la que estaba Fillon- digan por quién han sido y son pagados sus colaboradores”. “El hábito no hace al monje. Que François Fillon sea transparente sobre sus gastos, sus colaboradores”, decía en otro tuit.

Fillon y Dati se detestan. Hace unos días, el nuevo líder de la derecha y su equipo han decidido que la candidata al Parlamento por la segunda circunscripción de París sea la dirigente Nathalie Kosciusko-Morizet en lugar de Dati.

En medio de este folletón, el líder de Los Republicanos ha anunciado con solemnidad que se retirará de la carrera al Elíseo si acaba imputado. Un amago en el vacío.

La Oficina contra las Infracciones tendría que decidir primero si hay o no indicios de los delitos de desvío de fondos públicos en el Parlamento o abuso de bienes sociales en la revista. En caso afirmativo, se abriría una causa judicial y, tras la investigación correspondiente, los magistrados decidirían. Para entonces, si Fillon es presidente, tendrá inmunidad y la causa será paralizada.