Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Marruecos regresa a la Unión Africana tras décadas de autoexilio

Rabat formuló la petición de ingreso sin ocultar su intención de expulsar a la República Árabe Saharaui Democrática

Los jefes de Estado africanos, al inicio de la 28ª asamblea de la Unión Africana, celebrada este lunes en Adis Abeba. AFP

En los últimos años, Marruecos ha ido tejiendo en África una red económica, diplomática y religiosa que este lunes 30 de enero rindió su fruto. Al menos 39 de los 54 países que integran la Unión Africana (UA) han apoyado la demanda de ingreso de Marruecos en la máxima institución de representación continental. El ingreso es una clara victoria para Rabat en detrimento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que ve amenazada a partir de ahora su pertenencia en el único organismo internacional donde se le otorga legitimidad de Estado.

También supone una derrota diplomática para Argelia, el gran aliado del Frente Polisario y la RASD, junto a Sudáfrica y Nigeria. Ahora, Marruecos compartirá techo y salas junto a los representantes de la RASD, a quien la diplomacia marroquí trata de “Estado fantasma” o “fantoche”. Pero el objetivo de Rabat es bien claro: expulsar a la RASD desde dentro y lo antes posible.

El rey Hassan II de Marruecos abandonó en 1984 lo que entonces se llamaba Organización para la Unidad Africana (OUA, fundada en 1963), cuando 26 Estados aprobaron la incorporación de la RASD. El pasado julio, al cabo de 33 años, su hijo Mohamed VI, dio un vuelco a la política exterior de su país al dirigir una carta al entonces presidente en funciones de la Unión Africana, el jefe de Estado de Chad, Idriss Déby, en la que solicitaba el ingreso en la UA. La carta era un reconocimiento tácito de que la política de “silla vacía” practicada por Marruecos había sido un fracaso. Pero la misiva del monarca dejaba claro desde el primer momento cuáles son sus intenciones respecto a la RASD. “Cuando un cuerpo está enfermo es mejor curarlo en el interior que en el exterior del organismo”, señaló.

En la misma misiva Mohamed VI lamentaba: “Es difícil de admitir que una nación perenne y ancestral sea comparada a una entidad que no dispone de ningún atributo de soberanía”. Al mismo se preguntaba si la UA no estaba “en contradicción evidente con la legalidad internacional”. “Porque ese pretendido Estado no es miembro de la ONU, ni de la Organización de la Cooperación Islámica, ni de la Liga de Estado Árabes, ni de ninguna otra institución regional o internacional”, alegó Mohamed VI.

La admisión de Rabat en la Unión Africana implica una derrota diplomática para el Frente Polisario y Argelia, su gran aliado

Hasta ahora, Argelia ha desempeñado un papel preponderante dentro de la Unión Africana, junto a sus dos grandes aliados, Sudáfrica y Nigeria. Pero a partir de este momento, la balanza podría inclinarse en la UA del lado de Marruecos. De hecho, Rabat consiguió también una victoria diplomática clave, al resultar elegido como nuevo presidente de la UA el mandatario de Guinea, Alpha Condé, gran aliado de Marruecos.

La ofensiva diplomática de Marruecos tomó forma en julio con la carta de Mohamed VI. Pero, en realidad, el movimiento comenzó mucho antes, con la llegada de Mohamed VI al poder, en 1999. En 16 años el rey ha efectuado 41 viajes dentro del continente, acompañado en su mayor parte por delegaciones de empresarios. El último de esos viajes lo emprendió el pasado viernes hacia Adís Abeba, donde ha estado entrevistándose en privado con numerosos jefes de Estado africanos. Hace varias semanas, el monarca visitó también Nigeria, gran aliado de Argelia, donde firmó un principio de acuerdo para instalar un gasoducto que una ambos países.

Marruecos se ha convertido en el primer inversor de África occidental y el segundo de todo el continente, solo por detrás de Sudáfrica. La empresa nacional de aviación, la Royal Air Maroc, cuenta con 22 destinos en el África subsahariana, frente a los cinco de Air Algérie. Además, del plano económico, Mohamed VI está creando vínculos religiosos con muchos países del continente, a través de la Fundación Mohamed VI de Ulemas Africanos y el Instituto Mohamed VI de formación de imanes.

Ahora, todos esos lazos económicos, religiosos y diplomáticos, Rabat intentará ponerlos en marcha para expulsar a la RASD. Fuentes del Frente Polisario aseguran que los estatutos de la UA no permiten ni la suspensión ni la expulsión de ninguno de sus miembros. El pulso dentro de la Unión Africana, y tal vez la división dentro del organismo, será más evidente que nunca.