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Tres migrantes muertos en una sola semana en Lesbos

Varias fuentes apuntan a la inhalación de humo de una estufa como causa. Los casos hacen saltar las alarmas sobre las condiciones de hacinamiento en que viven los 60.000 refugiados atrapados en Grecia

Varios refugiados se calientan junto a una hoguera en el campamento de de Moria, en la isla de Lesbos (Grecia) el 9 de enero de 2017. EFE

La muerte de tres migrantes en sólo una semana en el campamento de Moria, en la isla de Lesbos, ha hecho saltar las alarmas sobre las condiciones en que sobreviven los más de 60.000 refugiados e inmigrantes atrapados en Grecia por el cierre de las fronteras balcánicas. No son las únicas víctimas; además, una bebé de dos meses con fibrosis quística congénita y problemas respiratorios murió la semana pasada en el campamento de refugiados de Ritsona, al norte de Atenas, y sus padres fueron interrogados por la policía por presunta negligencia. La familia procede del Kurdistán sirio y la bebé había nacido en Grecia.

En menos de una semana, un egipcio de 22 años, un sirio de 46 y, este lunes, un paquistaní de 20 han sido hallados muertos en las tiendas que ocupaban en el hotspot de Moria, un antiguo centro de registro convertido en centro de detención por la entrada en vigor del pacto migratorio UE-Turquía, el 20 de marzo pasado. Las autoridades han ordenado una investigación, desplazando expertos desde Atenas, mientras medios locales apuntan como causa a la intoxicación por el humo de una estufa en el caso de los dos primeros fallecidos, un extremo que no ha sido confirmado. Una ola de frío cubrió de nieve Grecia, islas incluidas, hace tres semanas, y la pasada se registró de nuevo otra bajada de las temperaturas.

En el caso del paquistaní la investigación ha descartado una muerte violenta, por lo que se ha ordenado un nuevo examen histológico y toxicológico, para investigar si el fallecimiento se produjo por inhalación de humo u otra causa.

Unos 4.800 migrantes se hacinan en los dos campos oficiales establecidos en Lesbos, con unas 1.000 plazas de capacidad; Moria depende del Gobierno central y el campo abierto de Kara Tepé está bajo supervisión municipal. Las condiciones en Moria, una antigua base militar, se han deteriorado mientras los migrantes esperan durante al menos seis meses a que se resuelvan sus solicitudes de asilo o, en caso contrario, a ser devueltos a Turquía, un proceso casi paralizado según denuncia Bruselas. En Lesbos, como en Samos y el resto de islas afectadas (Quíos, Leros y Kos), las autoridades locales se niegan a abrir más establecimientos de acogida para acomodar a los recién llegados y solicitan el traslado de los extranjeros al continente. La semana pasada, los alcaldes de esas islas presentaron en Atenas una demanda conjunta de evacuación.

Con respecto a Nursan, la bebé muerta en Ritsona, el padre aseguró en una entrevista a un canal de televisión que el desgraciado suceso se produjo al no saber interpretar, por falta de traductor, la prescripción médica —el traslado inmediato de la menor a un hospital de Atenas, a 100 kilómetros de Ritsona— cuando fue atendida de urgencia en el hospital comarcal, el mismo donde nació en noviembre. En lugar de seguir las indicaciones médicas, los padres regresaron al campamento, donde la pequeña murió pocas horas después. Había sido hospitalizada previamente y, según las autoridades, los padres siempre la habían llevado de vuelta al campo. Estos aseguran sin embargo que pidieron ayuda varias veces a los responsables del campamento y varias ONG para ser realojados cerca de un centro médico, sin resultado.

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