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Los islamistas turcos, empeñados en enterrar a Darwin

Los sindicatos progresistas denuncian una progresiva y constante “islamización” de la educación en Turquía. Un proceso que se aceleró desde la llegada al poder de Tayyip Erdogan en 2002

Un profesor imparte clase de Biología en un instituto de Turquía, en noviembre de 2013. REUTERS

“La teoría de la evolución es una teoría obsoleta y desacreditada”. Así respondió el viceprimer ministro y portavoz del gobierno turco, Numan Kurtulmus, cuando se le preguntó, durante una entrevista en la cadena CNN-Türk, por el lugar que tendrán las enseñanzas de Charles Darwin en el nuevo currículo educativo preparado por el Ejecutivo islamista. “Quizás se podría enseñar como una de entre las varias tesis existentes”, añadió el político turco, quien, en cambio, sí cree a pies juntillas en historias escritas hace más de mil años y supuestamente reveladas por una divinidad.

La reforma del contenido de la enseñanza obligatoria que prepara el Gobierno turco incluye varias cuestiones de calado, como la introducción de cursos sobre el reciente intento de golpe de estado desde los 12 años; la introducción en la clase de religión de enseñanzas sobre otras creencias aparte del islam suní, y la modificación de la unidad titulada “Los orígenes de la vida y la evolución” por otra llamada “Seres vivos y medio ambiente”. El ministro de Educación Nacional, Ismet Yilmaz, aseguró que la modificación del currículum aún está abierta a enmiendas: “Todo es debatible, incluso si la (teoría de la evolución) es científica, solo una hipótesis o algo puramente teórico”.

A decir verdad, la evolución nunca ha gozado de buena salud en Turquía, pese a ser la explicación más ampliamente aceptada por la comunidad científica mundial sobre el origen de la vida y estar apoyada por casi dos siglos de hallazgos en el campo de la genética. Según un estudio realizado por la revista Science en 2005, solo el 25 % de los turcos creían entonces en la teoría de la evolución, mientras que la mitad de la población la consideraba una hipótesis falsa (en Estados Unidos la cifra era de un 40 % a favor de la evolución y otro 40 % a favor del creacionismo y en España del 75 % frente al 15 %).

Según una investigación de 2008, en Turquía sólo el 43 % de quienes se preparaban para impartir Biología en educación secundaria creían en la evolución, el 16 % se oponía a ella y el resto no estaba seguro

Aunque en Turquía la evolución se encuentra en el currículo escolar su enseñanza depende más bien de cada profesor. Y no todos están dispuestos a revelar a los alumnos que sus antepasados fueron monos. De acuerdo con una investigación de la Universidad Hacettepe de Ankara realizada en 2008, solo el 43 % de quienes se preparaban para impartir Biología en educación secundaria creían en la evolución, el 16 % se oponía a ella y el resto no estaba seguro. El profesor Oguz Özdemir, autor de ese estudio, se quejaba entonces de que Turquía “es el único país laico” donde junto a la teoría de la evolución se enseña las teorías creacionistas desde que estas últimas comenzaron a ser introducidas en la educación en 1985, cuando gobernaba el centroderecha bajo el ojo vigilante del ultraconservador general Kenan Evren.

Cuando el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), fundado por el actual presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, llegó al poder en 2002, este proceso se aceleró y los sindicatos progresistas denuncian una progresiva y constante “islamización” de la educación mediante el incremento de horas lectivas de la clase obligatoria de religión y su extensión a los primeros cursos de primaria; ofreciendo diversas asignaturas relaciones con el islam (“Lectura del Corán”, “Vida de Mahoma”…) como materias optativas y transformando escuelas secundarias en institutos de formación religiosa (imam-hatip). Además, varios profesores que enseñaban la evolución y criticaban el creacionismo se han tenido que enfrentar en los últimos años a expedientes e incluso a despidos –a menudo enmascarados en otras justificaciones- por lo que la evolución se ha ido extinguiendo de las aulas turcas.

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