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El Senado confirma a Jeff Sessions como fiscal general en medio de una profunda división

El nuevo responsable del Departamento de Justicia asumirá el cargo tras ser cuestionado entre acusaciones de racismo

Jeff Sessions, el senador republicano de Alabama que hace 30 años vio vetado su ascenso a juez federal bajo acusaciones de racismo, se ha convertido este miércoles en el responsable del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Sessions ha superado a la oposición de los senadores demócratas, que no contaban con votos suficientes para impedir su confirmación, después de una larga y tensa batalla en la que se cuestionó su disposición a defender los derechos civiles de todos los ciudadanos.

El fiscal general Jeff Sessions, durante las audiencias de confirmación del pasado enero.
El fiscal general Jeff Sessions, durante las audiencias de confirmación del pasado enero. AP

“Necesitamos un fiscal general que defienda la Constitución y eduque al presidente sobre lo que significa”, escribió en Twitter el senador y excandidato a la presidencia Bernie Sanders. “Jeff Sessions no será esa persona”. A pesar del rechazo en bloque de los demócratas y de miles de estadounidenses que han hecho patente su opinión de Sessions durante las protestas de las últimas semanas, el presidente Trump cuenta finalmente con la confirmación de uno de los miembros clave de su gabinete.

Sessions ha logrado el apoyo de 51 senadores republicanos y uno demócrata —de Virginia Occidental, donde Trump ganó holgadamente—, mientras que el resto (47) votaron en contra. Su controvertida nominación había sido el centro de la mayor oposición demócrata a un nominado al gabinete de Donald Trump, ya que estará a cargo del funcionamiento del sistema legal estadounidense y el libre ejercicio de los derechos civiles.

A sus 70 años, el senador de Alabama era conocido por sus duras posiciones en materia de inmigración y por haber sido uno de los primeros republicanos en declarar su apoyo a Trump durante las elecciones. Los líderes del Partido Demócrata, como argumentó Sanders este miércoles tras emitir su voto, también han reivindicado la necesidad de un fiscal general dispuesto a frenar a un presidente que ha convertido en habituales sus ataques al poder judicial.

Como fiscal general, el político republicano será el responsable de liderar la defensa en los tribunales de la orden ejecutiva que veta la entrada en EE UU a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, así como de refugiados, durante los próximos tres meses. En sus manos también estarán las medidas migratorias impulsadas por el presidente Trump para regular la presencia de indocumentados en el país y que busca sancionar a las ciudades que se nieguen a colaborar con las agencias de inmigración.

Durante las audiencias ante el Comité Judicial del Senado, Sessions se comprometió a defender los avances legales vigentes en materia de derechos civiles, como el matrimonio igualitario o el derecho al aborto, pero no clarificó su postura con respecto a una posible investigación de los posibles vínculos entre Rusia y varios asesores del presidente Trump.

El nuevo fiscal general asumirá el cargo después de un tenso debate que ha llevado a los demócratas a celebrar casi 30 horas de intervenciones en el pleno del Senado, marcado además por la expulsión de la demócrata Warren después de que leyera una carta de la viuda de Martin Luther King en la que acusaba a Sessions de impedir a los afroamericanos el ejercicio de su derecho a voto. Posteriormente, Warren aseguró que el nombramiento de Sessions sería “una desgracia” para el país.

La llegada del senador republicano puesto más alto del Departamento de Justicia ocurre después de una trayectoria de más de tres décadas. En los años 80, el hasta ahora senador de Alabama fue nominado por Ronald Reagan para ocupar un cargo de juez federal, pero no superó las audiencias de confirmación del Senado. El republicano fue acusado de liderar varios casos en los que defendió la supresión del derecho a voto de los afroamericanos y los testigos citados en su contra recordaron sus comentarios racistas acerca de un abogado afroamericano o referencias al Ku Klux Klan.

Aquello fue suficiente como para impedir que Sessions se convirtiera en juez. El fiscal lanzó una campaña para resarcirse primero de aquella derrota ganando las elecciones al Senado por Alabama. Ahora lo ha logrado una vez más, accediendo al cargo de mayor responsabilidad en un Departamento de Justicia para el que los senadores del EE UU de 1986 no le consideraron apto.

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