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Trump juega a dos manos en Twitter

Las dos cuentas, la oficial del presidente y la personal, presentan a personas distintas

Tras las elecciones de noviembre, muchos decían que el entonces presidente electo, Donald Trump, adoptaría una postura más presidencial, obedecería al protocolo habitual y, poco a poco, moldearía su comportamiento a su nuevo cargo: presidente de Estados Unidos. Pero el republicano, tres semanas después de su toma de posesión, alterna una figura presidencial con su carácter impulsivo y errático de siempre. Y lo hace a través de su medio favorito: Twitter.

Donald Trump aborda el Air Force One.
Donald Trump aborda el Air Force One. AFP

El 20 de enero, día de la toma de posesión de Trump, la cuenta oficial del presidente de EEUU en Twitter, @POTUS, pasó a manos de su equipo de comunicación. Desde entonces, el perfil sirve para difundir comunicados, anunciar reuniones oficiales y publicitar encuentros de Trump. Esto es lo habitual para una cuenta del presidente.

Pero además de esa, Trump mantiene con un alto nivel de actividad su cuenta personal, @realDonaldTrump, aquella con la que durante la campaña electoral criticó, insultó y desacreditó a la prensa, rivales políticos y empresas. Y con la que a día de hoy continúa revelando su carácter irreflexivo, preocupado por su ego y su afán por tener la última palabra en cualquier crítica que se le haga.

En una semana cualquiera, en la cuenta @realDonaldTrump se pueden leer críticas contra publicaciones como CNN o The New York Times, a los que acusa de publicar “fake news” o noticias falsas; ataques a personas que le critiquen como el actor Arnold Schwarzenegger; o alguna que otra agresión implícita o explícita hacia algo que no le guste. La semana pasada le tocó a la empresa estadounidense Nordstrom, a la que Trump criticó por su ruptura comercial con su hija Ivanka Trump. También cargó contra el poder judicial por haber denegado la petición del ejecutivo de restaurar el veto migratorio que Trump impuso por orden semanas atrás.

Son mensajes expresivos, acompañados a menudo por puntos de exclamación, que muestran una actitud reactiva. Por contraste, los mensajes de la cuenta oficial son protocolarios, calculados y diplomáticos. Pero, aunque el contraste entre los mensajes de una cuenta con la otra es fuerte, siguen proviniendo del mismo individuo.

El presidente prefiere tuitear desde su teléfono personal en su cuenta privada, a la que da más actividad que a la oficial. Tanto que, en numerosas ocasiones, los papeles parecen invertidos: la cuenta oficial difunde (retuitea) un mensaje de la cuenta personal. Según expertos, este hábito se debe a que la cuenta oficial está sujeta a ciertas normativas legales, algo de lo que está exento en una cuenta privada como es @realDonaldTrump.

En actos y eventos, Trump ha moderado algunas expresiones de sus frases más radicales, como los insultos abiertos a los inmigrantes mexicanos o a rivales políticos, que en campaña causaron tanta polémica. Sin embargo, la figura no ha cambiado en su interacción a través de Twitter, un mundo en el que se sumerge todas las tardes en la residencia de la Casa Blanca, donde según le contó al Times ve programas de televisión acompañado por su teléfono Android. Desde él, como haría cualquier millenial, Trump de 70 años, tuitea sin contenerse en reacción a los programas y reportajes de cada noche.

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