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Los partidos holandeses bordean la ley en sus programas sobre refugiados y yihadismo

El partido del xenófobo Wilders acapara las críticas de un informe del Colegio de Abogados holandés

Wilders, candidato del Partido de la Libertad, durante una protesta contra refugiados en Rotterdam, en noviembre de 2015. En vídeo, Wilders compara el Islam con el nazismo.

A cuatro semanas de las elecciones legislativas del 15 de marzo, el Colegio de Abogados holandés ha alertado del peligro de “socavar el Estado de Derecho”, observado en los programas defendidos por 13 partidos con representación parlamentaria. A los comicios se presentan 31, y un estudio elaborado a instancias de los juristas ha levantado el equivalente a una tarjeta roja a cinco partidos populistas, liberales, cristianodemócratas y calvinistas, respectivamente, por brindar soluciones dudosas a problemas candentes. En particular, la inmigración ilegal y el flujo de refugiados, la enseñanza del islam y el temor al terrorismo yihadista. “En tiempos turbulentos como los que vivimos, preocupa que hasta un 40% de las propuestas de esta índole analizadas choquen directamente con la ley”, según el trabajo. Que añade lo siguiente: “Si el que debe proteger nuestro Estado democrático de Derecho está preparado para debilitarlo, constituye él mismo una amenaza para las libertades que sustentan nuestra sociedad”.

Geert Wilders, el líder antimusulmán, acapara la mayoría de las tarjetas rojas: cinco, cuando su programa electoral tiene solo diez apartados. Entre sus planes estrella figura cerrar las escuelas musulmanas, prohibir el Corán y encerrar, de forma preventiva, a los sujetos radicales que profesen el Islam. “Todos chocan, por este orden, con la libertad educativa, de credo y expresión, y el derecho a tener un juicio justo, además de ser discriminatorios. Si llega al poder, perderemos rápidamente nuestro Estado de Derecho”, ha declarado Wouter Veraart, catedrático de Filosofía del Derecho, al rotativo NRCHandelsblad. Presidente de la comisión que ha analizado los 13 programas electorales, apunta a su vez que “en los subrayados en rojo, leo los mismos planes de Trump para América”.

Pero no se trata solo del populismo xenófobo de Wilders. Los liberales de derecha, que gobiernan hoy en coalición con los socialdemócratas, también plantean fórmulas inviables. Pretenden, por ejemplo, dejar sin efecto directo en Holanda acuerdos internacionales que protegen los derechos humanos. Y que están pensados para todos los ciudadanos de un país, no solo para los inmigrantes o extranjeros. La misma agrupación, a la que pertenece el primer ministro, Mark Rutte, quiere convertir en apátridas a los holandeses que se sumen a una organización terrorista. Si bien Congreso y Senado han aprobado ya la retirada del pasaporte a los ciudadanos que abracen el autodenominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) las leyes vigentes impiden dejar a alguien sin Estado. Aunque los liberales incluyen a todos los ciudadanos en su promesa electoral, en la práctica, la mayoría de los que tienen doble nacionalidad son de origen turco o marroquí.

Para Holanda, un nuevo grupo que se define como “liberal clásico”, ha merecido también una tarjeta roja al abogar por el arresto preventivo de yihadistas sin necesidad de que vayan luego a juicio. De los cristianodemócratas se denuncia su idea de prohibir la financiación internacional de las mezquitas, sobre todo si los fondos llegan de países con un enfoque radical del Islam. Y del partido ortodoxo, su plan de otorgar más derechos a los cristianos. “Dado que los musulmanes rechazan, por su cultura y creencias, el Estado de Derecho, y ello puede derivar en violencia y anti semitismo, no todas las religiones deben ser consideradas iguales”, reza su programa.

El Partido Socialista (más radicales que la socialdemocracia) recibe una tarjeta amarilla porque quiere elaborar una lista de organizaciones que prediquen el odio y la violencia. “No queda claro cómo podrían defenderse los derechos fundamentales o el papel imparcial de los jueces ante algo así”, reza el informe. Eso sí, los juristas aplauden a los partidos que desean proteger el entorno y la igualdad de oportunidades que ello comporta. Wilders y el grupo Para Holanda no contemplan dichos planes.

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