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Uruguay pretende renovar su línea férrea para atraer a la industria del papel

La multinacional finlandesa UPM exige una amplia reforma de las infraestructuras para instalar su segunda planta en el país

El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, en un foro de negocios de en Finlandia. EFE

El Gobierno uruguayo proyecta a toda prisa una renovación del transporte férreo que lleva varias décadas esperando y que es ahora vital para atraer una millonaria inversión de la multinacional finlandesa de la celulosa UPM. Trenes de carga, nuevas comunicaciones con los puertos, reparación de las carreteras, entre otros; UMP exige un shock de infraestructuras para instalar la que sería su segunda planta de celulosa en Uruguay, con una inversión de unos 2.000 millones de dólares.

A pesar de la crisis que viven sus grandes vecinos, Brasil y Argentina, Uruguay viene manteniendo buenos datos de crecimiento gracias, en buena parte, a las dos fábricas de celulosa ya existentes en el país. La otra planta de UMP instalada en la ciudad de Fray Bentos (oeste) representa actualmente el 1% del PIB nacional y la construcción de las instalaciones del consorcio Montes del Plata fue clave para el aumento del 4% del PIB de 2014.

Pero de los 3.000 kilómetros de vía existentes en Uruguay, solo 1.500 están activos debido a un progresivo abandono de las inversiones ferroviarias desde los años sesenta. Y habrá que construir 300 kilómetros más para transportar desde el centro del país al puerto de Montevideo los miles de árboles destinados a convertirse en 2.000 millones de toneladas de celulosa al año.

Nunca en la historia de Uruguay se transportaron en tren tantas toneladas. El mejor registro data de 1945, el último año de la Segunda Guerra Mundial, cuando el país exportaba a Europa alimentos procesados, especialmente productos cárnicos (el famoso corned beef) para las tropas aliadas. En aquel año se llegó a los 1.800 millones de toneladas; actualmente la estatal AFE mueve apenas 800 toneladas anuales.

Provisión de madera

Con un territorio de más de 176.000 kilómetros cuadrados (mayor que Grecia, Portugal o Dinamarca) y 3,4 millones de habitantes, Uruguay tiene una buena provisión de madera producto de una política de forestación iniciada en 1987 y mantenida de forma sostenible. La planta, que estaría lista en 2020, sería la más grande del gigante finlandés y estaría situada en una zona deprimida del centro del país, cerca de Paso de los Toros, una ciudad en la que según su alcalde, Juan José López, solo viven “funcionarios públicos y funcionarios públicos jubilados”.

Hace más de una década, cuando las papeleras empezaron a instalarse y se inició el ciclo de exportaciones de la soja, las infraestructuras uruguayas colapsaron. Todos los sectores productivos vienen reclamando mejores y nuevas carreteras, la reactivación del tren de carga, más terminales portuarias.

En total, se calcula que Uruguay necesita invertir unos 1.000 millones de dólares, y buena parte de ese capital se irá en reactivar el ferrocarril. Ahora, entre la espada y la pared, el Gobierno uruguayo busca inversiones extranjeras para tener listas las vías férreas en un plazo de 36 meses.

La implementación del proyecto presenta dificultades que el país trata de resolver estos días: UMP pide que la carga llegue al puerto de Montevideo directamente, pero se calcula que estos implicaría un aumento del tráfico ferroviario en un 80% y los primeros trazados hasta el puerto, en pleno corazón de la ciudad, supondrían cierres de calles, construcción de barreras y alteración de todo el mapa urbano.

Se necesitan maquinistas con experiencia

Desde la Unión Ferroviaria, el principal sindicato del sector, se advierte contra un plan hecho a medida para la empresa finlandesa y se pide que la red sirva para todos los sectores productivos del país. Además, el vicepresidente de la Unión Ferroviaria, Javier Rebollo, advierte de que Uruguay ha perdido en estos años importantes activos, como los maquinistas: “Se necesitan siete años para formar a un buen maquinista y en los últimos años se eliminaron puestos para estos profesionales”. En realidad, todo está pendiente de una decisión que se toma en Finlandia. Si la inversión de la planta no se concreta, el ambicioso proyecto del tren puede quedar en un papel.