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El Gobierno de Venezuela corta la señal de CNN en español

El régimen toma la decisión después de que el canal transmitiera una denuncia sobre la venta de pasaportes venezolanos a supuestos terroristas en el Medio Oriente

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, desmiente este miércoles un reportaje de CNN en español. EFE

Venezuela ha quedado sin posibilidad de informarse de forma independiente a través de la televisión. Las compañías de televisión por suscripción han decidido dejar de transmitir el canal CNN en español a instancias de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), que ha solicitado la suspensión preventiva de la señal mientras finaliza una investigación.

El régimen de Nicolás Maduro ha terminado de perder la paciencia con la señal, que se emite desde Atlanta y ha sido frecuente blanco de las críticas de sus altos cargos desde hace varios años, después de que a principios de la semana pasada se transmitiera un reportaje en el que un exfuncionario destacado en la Embajada venezolana en Irak denuncia la venta de pasaportes del país sudamericano a musulmanes sospechosos de tener lazos con el terrorismo.

En un comunicado, Conatel justificó la decisión de iniciar “un procedimiento administrativo” en contra de la planta debido a la presunción de que sus contenidos transgreden la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión. “Son contenidos que constituyen una agresión directa contra la patria venezolana”, agrega el comunicado. En otro aparte el ente rector de las comunicaciones explica que los programas del canal “constituyen agresiones directas que atentan contra la paz y la estabilidad democrática y generan un clima de intolerancia”.

Desde la semana pasada, luego de la transmisión del programa Pasaportes para el terror, los altos cargos del régimen aseguraron que al canal le quedaba poco tiempo al aire en el país. Había la sensación de que el reportaje era una afrenta que había quebrado la última fibra de la paciencia de un régimen hipersensible a la crítica de la prensa no alineada con sus intereses.

El domingo el presidente Nicolás Maduro inició la cuenta regresiva cuando, en su programa de televisión, dijo que quería a CNN “bien lejos de Venezuela”. Este miércoles, horas antes de concretarse la petición del jefe del Estado, la canciller Delcy Rodríguez ofreció una rueda de prensa para relacionar la transmisión del programa, ocurrida el 6 de febrero, con la decisión, tomada ocho días después por la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Departamento del Tesoro, de imponer sanciones al vicepresidente Tareck El Aissami por sus supuestos lazos con el narcotráfico. Ambos hechos eran, en su opinión “una operación de guerra psicológica contra Venezuela” y un paso previo “a una intervención imperial”.

 Fue una manera de preparar el terreno para la decisión, que se ha consumado al final de la tarde en Venezuela (medianoche en España). De inmediato en las redes sociales impusieron la etiqueta #CNNfuerademipatria.

La cadena respondió con un comunicado colgado en su página web. “El Gobierno de Venezuela le está negando a los venezolanos el acceso a la información y las noticias de nuestra cadena de televisión, en la que han confiado durante veinte años”, afirmaron. La planta ha intentado atajar los efectos del bloqueo informando de que su señal está disponible en YouTube.

CNN en español se había convertido en una referencia del periodismo audiovisual independiente en Venezuela después de que en 2013 el canal de noticias Globovisión fuese vendido a capitales cercanos al chavismo. Las demás plantas nacionales han limitado su oferta de programas noticiosos o procuran no irritar al régimen bolivariano con la difusión de contenidos críticos. Junto a los portales extranjeros, y nacionales de reciente creación, CNN era valorado como la última ventana a la libertad de informarse que tenía la nación sudamericana.

Esta es la segunda señal continental censurada en Venezuela en tres años. En 2014, en medio de las protestas lideradas por el dirigente opositor Leopoldo López, Conatel exigió a las cableoperadoras que sacaran del aire a la planta NTN24, cuya programación, furibundamente opositora, molestaba al gobierno. Entonces como ahora el propio Maduro, dio la orden. Sus críticos consideran que esta medida, sumada a la postergación indefinida de las elecciones regionales y las trabas impuestas para relegitimar a los partidos opositores ante el Consejo Nacional Electoral, como la confirmación de la marcha indetenible del régimen de Maduro hacia una dictadura abierta.