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“Manning y Snowden filtraron información en beneficio de la ciudadanía”

El defensor de la soldado condenada por filtrar a Wikileaks reclama un sistema que proteja a informadores

Chelsea Manning
Vincent Ward en la sede de Amnistía Internacional en Madrid, el martes.

Arbitraria y desproporcionada. Así define la política de la Administración estadounidense sobre información clasificada Vincent J. Ward, abogado de Chelsea Manning, condenada por la mayor filtración de datos confidenciales de la historia reciente de EEUU. Ward, experto en derechos humanos y también en temas de transparencia, critica la “cultura del secretismo” que “ha llegado a su punto más álgido” y reclama cambios en la legislación para proteger a los filtradores. Informantes como la soldado Manning, a quien Barack Obama, en una de sus últimas decisiones antes de dejar la Casa Blanca, conmutó la pena de 35 años de cárcel que cumplía en una prisión militar. Una condena “discordante e injusta”, según su abogado. Manning, que ya ha cumplido siete años de prisión, quedará en libertad el próximo 17 de mayo.

Exanalista militar en Irak, Manning filtró a Wikileaks, la plataforma fundada por Julian Assange, más de 700.000 documentos secretos sobre las guerras de Afganistán e Irak. Informaciones que Wikileaks publicó. Tras ser detenida y después de un proceso judicial que duró tres años, la informante –que entonces todavía se identificaba como el soldado Bradley Manning— fue condenada a más de tres décadas de cárcel por violación de la ley de Espionaje, robo y fraude informático. Su filtración no sólo convirtió en un fenómeno global a Wikileaks, también desató una tormenta internacional y abrió un profundo debate sobre la protección de la información confidencial, la seguridad nacional y el papel de los medios de comunicación que publicaron las filtraciones.

El controvertido asunto aún está sobre la mesa. Y al caso Manning se le han ido sumando otros, como el del antiguo consultor informático de la Agencia Nacional de Seguridad norteamericana (NSA) Edward Snowden, que reveló que la NSA realizaba un espionaje masivo a los ciudadanos y que huyó de Estados Unidos precisamente para evitar una condena como la de Manning. Desde entonces vive en Rusia.

“En Estados Unidos no hay una protección adecuada para los informadores y creo que el caso de Chelsea Manning demuestra la necesidad de mejorar el sistema aún cuando implique la revelación de información clasificad”, opina Ward, de 41 años, que ha defendido a la exanalista junto a Nancy Hollander  y que está en Madrid para presentar el informe  anual sobre el estado de los derechos humanos de Amnistía Internacional. Y es esa carencia lo que hace, según Ward que Snowden evite volver a EE UU para someterse a la justicia, como Manning. “Y creo que existen muchos problemas, él cree que no tiene ninguna oportunidad de tener un juicio justo y eso es por lo que es necesario poner en marcha un sistema que proteja a los informantes”, afirma Ward, que recalca que el caso Manning y Snowden son similares. “Ambos filtraron información para beneficio de la ciudadanía. Y si haces lo correcto por el beneficio de la ciudadanía por qué debes exiliarte. En una democracia no deberíamos estar preocupados por estos asuntos. Los informantes son muy importantes en un sistema político democrático, igual que lo es el derecho al voto, la libertad de expresión. El informar y la libertad de expresión están conectados, ambos velan porque no se silencie a las personas”.

El sistema debería cambiar empezando, opina, por clasificar solo la información que puede poner en peligro verdaderamente la seguridad nacional. “Hay una cultura de clasificar de manera excesiva. Se clasifican demasiadas cosas y algunas se hacen simplemente para evitar la vergüenza. Otro problema es que clasificar información es algo demasiado subjetivo, no hay una regla”, sostiene.

La soldado Chelsea Manning.
La soldado Chelsea Manning.

El abogado de Manning afirma que en los últimos años, durante la Administración Obama, ha habido una campaña contra los periodistas que han publicado informaciones filtradas o se han ocupado de este tipo de asuntos. Y alerta de que ahora, con la llegada de Donald Trump a la casa blanca y sus ataques directos contra algunos medios la situación es “todavía peor”. El presidente de EE UU ha llegado a afirmar que la prensa es el “enemigo del pueblo americano” y ha hecho de cargar contra ella un hábito.

Antiguo miembro del Ejército estadounidense, Ward lleva ahora varios casos judiciales sobre privacidad. Y aunque defiende un cambio de paradigma para que la Administración sea más transparente apunta que existen casos en los que está justificado que permanezca secreta. “Definitivamente hay información que es sensible y debe estar clasificada y protegida, pero debemos dejar de temer este asunto y de evitarlo y ver de verdad qué información hay que proteger y cuál no, pero la cultura del secretismo ha llegado a su punto más álgido”, señala.

Todos los Gobiernos deben emprender acciones para ser más transparentes. Ward cuenta que ha participado en multitud de casos para desclasificar registros que deberían ser públicos, desde la administración local a la federal. “Y es increíble las resistencias que hay para desclasificar esta información que pertenece a los ciudadanos. Ser más transparente también envía la señal de que no se tiene nada que esconder porque se están haciendo las cosas de manera correcta. Si estás tan incómodo con algo que has hecho o dicho que lo quieres mantener en secreto, eso indica mucho”.

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