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La renuncia del centrista Bayrou refuerza la candidatura de Macron en Francia

El político centrista alerta del peligro de la victoria de la extrema derecha en Francia

El eterno “tercer hombre” de las elecciones presidenciales francesas intenta de nuevo ser el fiel de la balanza para determinar quién ocupará el Elíseo. Se trata del centrista François Bayrou, alcalde de Pau y líder de MoDem (Movimiento Demócrata), el partido que él mismo creó como bisagra entre la derecha y la izquierda clásicas. Bayrou ha irrumpido este miércoles en el volátil escenario electoral para ofrecer una alianza al candidato socioliberal Emmanuel Macron.

El líder del Movimiento Demócrata, François Bayrou en París, este miércoles. EFE

El exministro de Economía y líder de En Marche! da así un espectacular salto en el cerrado pulso que mantiene con el conservador François Fillon. Las dos últimas encuestas reflejan que la fuerza electoral de los dos rivales es hoy muy similar, con una distancia máxima de tres puntos. Quien gane la pelea tiene grandes posibilidades de ser el próximo presidente de la República. Cualquiera de los dos ganaría ampliamente -sobre todo el exministro de Economía- a la ultraderechista Marine Le Pen en la segunda vuelta de las presidenciales en mayo.

Una le sitúa a Macron en segunda posición y otra, a Fillon. Los sondeos indican una constante pérdida de apoyos de Macron y una sostenida recuperación de Fillon pese al escándalo de los sueldos oficiales a su esposa. Por tanto, la anunciada alianza de Bayrou supone un enorme balón de oxígeno para Macron, que tardado solo unos minutos en aceptar la oferta que, ha dicho, supone "un vuelco" en la campaña.

“He decidido hacer a Emmanuel Macron una oferta de alianza”, ha anunciado solemnemente Bayrou en la sede parisina de su partido. El líder centrista argumentó que ha toma esta decisión “por responsabilidad” tras constatar que Francia vive “una situación de riesgo extremo”, como no había sufrido el país en el último medio siglo.

“Hay que cambiar las cosas y hay que hacerlo con urgencia”, señaló, para explicar que el hombre más adecuado para lograrlo es el exbanquero Macron, pese a que dijo de él hace unos meses que estaba apoyado por "los grandes intereses financieros". En estos momentos, cuando la extrema derecha del Frente Nacional se sitúa como la primera fuerza y sigue aumentando apoyos, Bayrou cree que lo más peligroso es “la dispersión de propuestas electorales” en la campaña.

“La multiplicación de propuestas crea una confusión absoluta”, sostiene Bayrou. Como consecuencia, el porcentaje de indecisos (más del 26%) es más elevado que nunca y el riesgo de una alta abstención es precisamente la gran y única esperanza del Frente Nacional para llegar al Elíseo.

El líder centrista ha dicho que habló hace una semana con Macron y volverá a hacerlo este jueves, pero que no ha pactado ni una candidatura conjunta -Macron para presidente y él para primer ministro-, sino más bien contenidos de programa. Es previsible que dirigentes del MoDem ocupen puestos de salida en las legislativas de junio. Sería también un balón de oxígeno para el MoDem, que solo tiene dos escaños en la Asamblea Nacional y seis senadores.

Bayrou sí ha exigido una ley de "moralización de la vida pública" cuando Fillon y Le Pen, entre otros dirigentes, son investigados por corrupción. El partido En Marche! ha aceptado de inmediato elaborar esa ley. Como ha asumido también mejorar el poder de compra de los más desfavorecidos. Y también introducir dosis de proporcionalidad en la ley electoral, lo que favorecerá la llegada de más diputados ultraderechistas a la Asamblea Nacional. Hoy solo hay dos de 577 por el boicot al que se someten los dos grandes partidos debido al llamado pacto republicano.

El peso electoral de Bayrou -entre el 7% y el 18% en las distintas elecciones y hoy del 6% en los sondeos- ya fue clave en las anteriores presidenciales de 2012, cuando François Hollande derrotó a Nicolas Sarkozy por una diferencia de tres puntos porcentuales. Bayrou, que había conseguido el 9% de los votos en la primera vuelta, dio su apoyo a Hollande en la segunda. Desde entonces, encabeza la lista de enemigos de Sarkozy.

En esta ocasión, a sus 65 años, Bayrou estaba dispuesto a no competir en primera línea. Por eso, en las elecciones primarias de Los Republicanos anunció que su partido apoyaba al moderado Alain Juppé. Pero el ganador resultó ser el conservador ex primer ministro François Fillon, momento en el que Bayrou se apresuró a decir que le resultaba “imposible” alinearse con él.

Los sondeos dan a Bayrou ahora el 6% de los votos. En 2012, logró el 9% y, en 2007, llegó al 18%, la única vez que realmente fue el tercer hombre, por detrás de Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal.

En esta pugna particular entre Fillon y Macron por ocupar el segundo puesto en la primera vuelta electoral, los dos candidatos se apresuran a cerrar alianzas. Fillon acaba de suscribir una importante con la centrista Unión de Demócratas Independientes (UDI), que tiene ahora 27 escaños gracias a la alianza que ya tuvo con los conservadores en 2012.

Macron, por su parte, ha recibido también este miércoles el apoyo del verde François de Rugy, que compitió en las primarias de la izquierda al frente de una de las múltiples facciones de los ecologistas.

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