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Trump desconecta de los Oscar con su primer baile en la Casa Blanca

Es la primera gala de Melania Trump en Washington como primera dama

El presidente Donald Trump brinda con los gobernadores del país.

Donald Trump vistió de gala esta noche a la Casa Blanca que ocupa desde hace poco más de un mes para agasajar con un baile a los gobernadores de los 50 estados del país, una ceremonia que compitió en horario con la gala de los Oscar en la que el presidente republicano era diana de buena parte de los dardos políticos.

En Hollywood todas las cámaras buscaban ya activamente a los actores nominados y estudiaban los modelos de los invitados cuando un Trump con pajarita y esmoquin alzaba una copa con lo que parecía agua —no bebe alcohol— para brindar con los 46 gobernadores que habían acudido a su invitación.

“Puedo decir que, tras cuatro semanas, esto ha sido muy divertido”, comenzó diciendo Trump. “Hemos logrado casi todo lo que nos habíamos propuesto”, continuó y citó unas fronteras “más estrictas” como uno de sus logros. “Estamos muy contentos por cómo van las cosas”, aseguró durante la gala, que parecía más cena que otra cosa pero que oficialmente se denomina “Baile Anual de los Gobernadores”. Un nombre que ha creado una cierta confusión en plenos Oscar, ya que el Governors Ball es la fiesta tradicional que organiza la Junta de Gobernadores de la Academia del Cine de Hollywood por los galardones y que suele ser la primera parada de las estrellas cuando acaba la ceremonia de premiación. Hasta que llegó Donald Trump a la Casa Blanca y lo trastocó todo, hasta las fiestas.

El presidente republicano es blanco habitual de algunos de los que este domingo aspiraban a una estatuilla dorada. Quizás por eso, y pese a haber sido en el pasado un seguidor habitual —y hasta participante— de las galas de los Oscar, decidió celebrar su propia fiesta en la Casa Blanca, con un nombre casi calcado de la de Hollywood.

Preguntado esta semana sobre si Trump planeaba ver la gala en la que uno de los nominados es Meryl Streep, que hace un mes en los globos de oro provocó las iras del presidente por su duro discurso en contra de su política migratoria, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo que creía que el presidente iba a estar “demasiado ocupado ejerciendo de anfitrión en el Baile de Gobernadores” como para ver qué sucede o se dice en Los Angeles.

El evento, además del morbo de servir de contrafiesta de los Oscar, supone también el primer acto oficial de la primera dama, Melania Trump, en Washington desde las fiestas por la inauguración de su marido, a finales de enero. Aunque ya ha ejercido tareas de primera dama, agasajando por ejemplo a la esposa del primer ministro japonés, Shinzo Abe, hasta ahora lo ha hecho alejada siempre de ese Washington que tan poco parece atraerle. Según la Casa Blanca sin embargo, ella ha sido la principal organizadora de la cena y baile de esta noche.

“Me enorgullece invitar a todos los gobernadores a la Casa Blanca para este importante evento anual”, dijo Melania Trump en un comunicado distribuido por la oficina de prensa de su marido. Su tono también es marcadamente distinto del de este. Según destacó en su nota oficial, la reunión de este domingo se celebra “dejando atrás etiquetas políticas e intereses partidistas”.

Su marido pareció honrar ese mensaje cuando, tras su brindis, invitó a hablar brevemente a un gobernador demócrata, el de Virginia, Terry McAuliffe. Aunque su declarada intención de aprovechar el encuentro para hablar de cómo acabar con la reforma sanitaria de su predecesor, el demócrata Barack Obama, empañó un tanto el gesto.

“Obamacare ha tenido tremendos problemas, pero lo vamos a arreglar, lo vamos a revocar y reemplazar”, prometió Trump ante gobernadores republicanos, pero también demócratas. Entre los invitados destacaban también la hija favorita del presidente, Ivanka Trump, y su marido y asesor de su suegro, Jared Kushner, que colgaron en las redes sociales una foto al salir desde su mansión —vecina de la de los Obama— rumbo a la Casa Blanca.

El tema del baile de gobernadores de Washington es, según anunció la primera dama, la “renovación primaveral”, para lo cual se ofrecerá una “experiencia sensorial de eterna primavera”. “El olor a jazmín y rosas llenará el aire mientras damos gracias por esta gran nación y la renovación de la gloria”, agregó, en lo que puede interpretarse como una versión edulcorada del “Make America Great Again”, ese “Hagamos América Grande de Nuevo” que constituye el lema del presidente Trump.

 

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