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Rusia y China vetan una resolución con sanciones a Siria por el uso de armas químicas

Es el primer bloqueo que sufre la administración de Donald Trump en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

Vladimir Safronkov, representante de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU, con la mano alzada este martes en Nueva York. REUTERS

El Consejo de Seguridad no termina de superar el enroque que vive por Siria cuando entra en su séptimo año de conflicto. El último choque se escenificó con el veto este martes de Rusia y China a un proyecto de resolución propuesto por Francia, Reino Unido y Estados Unidos que pretendía imponer una serie de sanciones contra el régimen sirio por el uso de armas químicas, en un asunto que debería ser de consenso.

La iniciativa de las potencias occidentales contó con nueve votos favorables, tres en contra y tres abstenciones. Con esta suman ya siete vetos por parte de Moscú, el principal aliado de Damasco en el máximo órgano que vela por la paz y la seguridad mundial. El presidente ruso Vladimir Putin ya dio a entender que la propuesta estaba abocada al fracaso cuando dijo que era “completamente inapropiada”.

El anexo del texto incluye una lista negra que cita a once miembros del régimen sirio, en su mayoría militares, y una decena de entidades por los ataques en 2014 y 2015 contra tres localidades controladas por fueras de la oposición. El argumento de los países que se opusieron a la resolución es que el equipo que investiga el uso de armas químicas no identificó a los responsables de los ataques.

Nikki Haley, la representante permanente de EE UU, respondió al bloqueo ruso diciendo que “el mundo es hoy un lugar aún más peligroso” tras el rechazo de la resolución y pidió que deje de hacer excusas en nombre de otro país que está matando a su propia gente. Es el primer voto relevante que se celebra en el Consejo de Seguridad con Donald Trump como presidente.

Japón respondió al veto de Rusia y China haciendo un nuevo llamamiento a la unidad de los miembros al exigir responsabilidades a los autores de ataques con armas químicas, para que no haya impunidad ante estos crímenes. Y aunque las delegaciones admiten que el texto no era perfecto, si consideraban la resolución un primer paso indispensable para que se adopten medidas firmes para rendir cuentas.

China considera que en este momento lo que prima es preservar el alto el fuego y lograr una solución política de la crisis, por el interés del pueblo sirio y de la región. “Nos oponemos al uso de las armas químicas, en cualquier circunstancia”, afirmó su representante permanente, “pero es demasiado pronto en la investigación para llegar a una conclusión”. “Debe basarse en datos y prueba sólidas”, añadió.

El argumento de Pekín, de hecho, refleja las diferencias que persisten aún en el seno del Consejo de Seguridad entre las grandes potencias a la hora de lograr un compromiso unánime para afrontar el problema sirio y la degradación de la situación en Oriente Medio en general. El temor, indicó el representante de Italia, es que esta división acabe minando las convenciones contras las armas de destrucción masiva.

"Tenemos todos los elementos para asumir la responsabilidad que nos incumbe", lamentó el representante francés, "por eso no podemoos resignarmos". París deja clara que seguirá movilizando toda su maquinaria diplomática para perseguir y castigar a los reponsables de los ataques. También destacó la profesional del equipo de investigación, que es su informe publicado en octubre también demostró la responsabilidad del Estado Islámico.

Bolivia, que votó en contra, cuestionó el momento en el que se presentó la propuesta de resolución y pidió que este tipo de acciones se adopten teniendo en cuenta un contexto más general, con las conversaciones de paz en marcha en Ginebra. “El proyecto de resolución un nuevo intento de instrumentalización política”, afirmó su representante permanente, “que lo único que se busca con estas maniobras es una ofensiva mediática”.

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