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La policía registra el domicilio de Fillon mientras decenas de aliados le abandonan

Responsables de la campaña y próximos a Sarkozy y Juppé dejan el barco a la deriva

La penúltima huida hacia delante del miércoles de François Fillon se ha traducido en un suicidio colectivo en sus filas. Solo horas después de que el zarandeado candidato conservador dijera ser víctima de “un asesinato político” porque los jueces le investigan, cuatro decenas de responsables de su campaña y parlamentarios de su partido le han abandonado en la estacada. El olor a humillante derrota electoral de la derecha ha provocado una estampida alrededor del hombre que hace solo tres meses tenía el Elíseo al alcance de la mano. Este jueves, en un capítulo más del escándalo que acorrala al candidato, la policía ha registrado el piso del matrimonio en París.

François Fillon, a su llegada a un viñedo en Nimes para participar en un acto de campaña este jueves. En vídeo, Fillon denuncia una campaña contra la democracia y su candidatura.

Barones de las dos principales familias de Los Republicanos —las de Nicolas Sarkozy y Alain Juppé—, rivales de Fillon en las primarias, han sido los primeros en saltar al agua. El disparo que ha provocado la estampida ha sido el anuncio de los jueces de que Fillon será imputado el próximo día 15 por haber contratado como supuesta asistente parlamentaria a su esposa, Penelope.

Nada más conocer la noticia de su imputación, a primera hora del miércoles, Fillon intentó una vez más que los jefes de su partido cerraran filas con él antes de que la información fuera difundida, pero también les preguntó si, aunque solo depende de él, debía seguir o no como candidato.

Diversos medios han recogido las versiones sobre los comentarios que recibió. Sarkozy le respondió así: “Te toca decidir a ti en conciencia. Yo seré leal. Si sigues, estaré contigo. Si te vas, lo comprenderé”. Traducido: tú verás. “En tu lugar, yo me iría”, le dijo la exministra Nadine Morano, pese a ser del núcleo duro fiel al candidato.

“¿Crees que debo dejarlo?”, preguntó a su jefe de campaña, Patrick Stefanini, excolaborador de Juppé. “Sí”, fue la lacónica respuesta. Pese a todo, Fillon compareció una vez más con tono aguerrido ante los periodistas. “No me rendiré”, dijo en medio de duros ataques a los jueces, impropios de un exjefe de Gobierno y de alguien que intenta alcanzar la jefatura del Estado. Para los miembros de otras familias de Los Republicanos incorporados a su equipo fue la señal de huida.

El primero en hacerlo públicamente fue Bruno Le Maire, candidato también perdedor en las primarias. Dijo que se iba porque Fillon incumplía su palabra al no renunciar cuando sabe que será imputado. “Dijiste que te irías si eras imputado”, le afeó incluso el secretario general del partido, Bernard Accoyer, expresidente de la Asamblea Nacional.

Este jueves, ha empezado el desfile de dirigentes por el camino abierto por Le Maire, al que han acompañado cuatro diputados de su equipo. Lo han hecho incluso dos directores adjuntos de la campaña. “No puede decir a los franceses que se iría en caso de imputación y ahora hacer lo contrario”, ha dicho uno de ellos, Sébastian Lecornu.

La derecha no estará representada en la segunda vuelta de las presidenciales

También han huido tres destacados parlamentarios próximos a Juppé que se habían incorporado al cuartel general electoral. Solo le quedan en el equipo de campaña su guardia pretoriana y dirigentes de Sens Comun, un grupo próximo a la Manif pour Tous, la organización que milita contra el matrimonio homosexual.

“Mis bases siguen ahí”, ha sido pese a todo la respuesta de Fillon a tanta defección. Las bases, en efecto, es su último recurso. Tras decir que solo se somete al veredicto de las urnas —como si el electorado fuera un jurado que puede declararle no culpable—, el aislado candidato ha convocado para el domingo una manifestación en Trocadero como último hierro ardiendo para demostrar la inexistente unidad de la izquierda.

Mientras, su campaña es inexistente. Se limita a visitar granjas —como hizo ayer— o acudir a lugares pequeños para evitar las continuas protestas más o menos espontáneas como las que han hecho acto de presencia en todos sus escasos mítines y paseos por las calles.

Pese a todo, no hay plan B en Los Republicanos. Toda alternativa abriría una guerra total interna a 50 días de las elecciones. Este jueves, algunos próximos a Juppé intentan animarle a dar el paso por haber sido el finalista en las primarias. MI posición, ha dicho él, será "legítima y leal".

Salvo milagro, la derecha no estará representada en la segunda vuelta de las presidenciales. Algo inédito en la V República. El último sondeo sitúa en la segunda vuelta al exministro Emmanuel Macron y a la ultraderechista Marine Le Pen, que perdería por 62% frente a 38%.

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