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En qué consiste el caso del espionaje ruso que acecha al presidente Trump

Repasamos las claves del escándalo que afecta a la Casa Blanca y que ya está siendo investigado desde varios frentes

El presidente de EE UU a su llegada a la Casa Blanca. AP

La crisis que afecta a la Administración de Donald Trump por los posibles vínculos de sus asesores con miembros del gobierno ruso es en realidad una red de varios casos conectados entre sí y con diferente rango de gravedad. A continuación explicamos en qué consisten las investigaciones, que giran en torno a tres acontecimientos: la interferencia rusa en las elecciones y si Moscú influyó a favor de Donald Trump, los contactos entre miembros de la campaña del republicano y operativos rusos y el riesgo de que el gobierno ruso busque chantajear al presidente de Estados Unidos.

¿Qué hizo Rusia durante las elecciones?

Los servicios de inteligencia estadounidenses aseguran que llevó a cabo una campaña de ciberataques para impedir la victoria de la candidata demócrata Hillary Clinton. La estrategia incluyó ataques informáticos y la publicación de noticias falsas en medios afiliados al Kremlin. Los documentos obtenidos mediante ciberataques fueron difundidos por la organización Wikileaks. EE UU ha acusado a Putin de tener “una preferencia clara” hacia Trump y que buscaba “denigrar a Clinton”, así como de obtener y acceder “a las redes informáticas de los colegios electorales locales y estatales”. Entre los ciberataques, el más importante se adentró en las redes del Comité Nacional del Partido Demócrata (DNC), que albergaba entonces información de la campaña presidencial de Clinton. Los servicios de inteligencia rusos, posteriormente, “enviaron el material que obtuvieron del DNC y otros políticos demócratas a Wikileaks”, que forma parte del otro eje de esta campaña. Moscú eligió esta organización “por su autoproclamada reputación de veracidad”, para después publicar en medios como la televisión RT y en redes sociales.

Por qué afecta a Trump: El entonces candidato pidió en julio, en medio del escándalo por el uso que hizo Clinton de un servidor de correo personal, que Rusia lanzara una operación de espionaje para encontrar los mensajes borrados por la secretaria de Estado. “Rusia, si estáis escuchando, espero que podáis encontrar los 30.000 correos que faltan. Creo que seréis debidamente recompensados por nuestros medios”.

Los asesores con conexiones rusas

El primero en separarse de la campaña de Trump por sus vínculos con Moscú fue su director de campaña, Paul Manafort, tras salir a la luz que había recibido más de 12 millones de dólares del presidente prorruso de Ucrania Viktor Yanukovich, entre 2007 y 2012.

El asesor Roger Stone no se alejó del candidato republicano, pero con un solo tuit alimentó las sospechas de que la campaña estaba en coordinación con Rusia. El 2 de octubre anticipó en la red que las opciones de Clinton “están acabadas”, con un guiño a Wikileaks. Cinco días después la organización publicó la primera tanda de emails de John Podesta, el director de la campaña demócrata.

El pasado mes de diciembre, el escándalo salpicó al general Michael Flynn, nombrado por Trump como asesor de seguridad nacional, por haber mantenido varias conversaciones telefónicas con el embajador ruso en Moscú, Sergei Kislyak. El problema es cuándo ocurrieron las llamadas y su contenido: una de ellas se produjo el mismo día que la Administración Obama anunció sanciones contra Rusia por los ciberataques. The Washington Post reveló que el vicepresidente Mike Pence había mentido a los medios en dos ocasiones al desconocer que Flynn y Kislyak habían hablado de las sanciones. Flynn dimitió a pesar de que Trump declaró que estaba siendo tratado “muy injustamente” por los medios.

El fiscal general de EE UU, Jeff Sessions, anunció este jueves que se inhibirá en la investigación del papel ruso en las elecciones después de conocerse que se reunió en dos ocasiones con el embajador de Moscú en Washington. Sessions había ocultado tales encuentros durante las audiencias de confirmación en el Senado, a pesar de que se le preguntó si sabía de comunicaciones entre asesores de Trump —él mismo aconsejó a la campaña republicana— y operativos rusos.

Por qué afecta a Trump: El presidente ha mantenido hasta ahora la inocencia de todos sus asesores y asegura que desconocía el contacto de cualquiera de ellos con miembros del gobierno ruso, desde Manafort o Flynn hasta Sessions.

¿Qué interés tiene Rusia en la presidencia de Trump?

La respuesta a la misteriosa cercanía del presidente republicano a uno de los principales enemigos de Estados Unidos en la escena internacional puede estar en un expediente de 30 páginas que circula desde hace meses por Washington. El documento, presentado por las agencias de inteligencia tanto al expresidente Obama como a Trump poco antes del traspaso de poderes entre ambos, va más allá de los intereses comerciales del republicano en Rusia.

El dossier, elaborado por un exespía de los servicios británicos, surge por una visita del empresario a Moscú en 2013 y asegura que el espionaje ruso posee información personal y financiera que puede comprometer a Trump. El agente afirma que Rusia ha intentado cultivar una relación con el magnate y que “su comportamiento heterodoxo durante los últimos años ha proporcionado a las autoridades suficiente material como para chantajearle si así lo desean”. En enero, las agencias de inteligencia de EE UU determinaron que las fuentes del espía británico eran creíbles, desatando un nuevo episodio en este escándalo.

Por qué afecta a Trump: Por los temores de que pueda ser chantajeado por Rusia y el presidente deba elegir entre sus propios intereses y los de la seguridad nacional de Estados Unidos.

¿Quién está investigando?

 Hasta seis agencias de seguridad e inteligencia de EE UU investigan esta serie de casos desde los primeros indicios de ciberataques rusos en las elecciones presidenciales. Este miércoles, el diario The New York Times reveló que la Administración Obama trató de difundir entre todas las agencias del gobierno las pruebas que demuestran el espionaje ruso para facilitar su investigación en el futuro.

Una de esas pesquisas está liderada por el FBI, cuyas conclusiones deberán ser acatadas después por el Departamento de Justicia. El hecho de que su responsable, el fiscal general Sessions, ocultará su reunión con el embajador ruso, le ha forzado a inhibirse de la investigación que hace Justicia para impedir cualquier sospecha de imparcialidad.

Las otras dos investigaciones las llevan a cabo los Comités de Inteligencia de la Cámara de Representantes y del Senado. A pesar del rechazo inicial de la mayoría de legisladores republicanos, ambas indagarán si miembros de la campaña de Trump se coordinaron con el espionaje ruso, que buscaba perjudicar a su rival, Hillary Clinton.

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