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Un hombre confiesa el asesinato de cuatro familiares en Francia

Los Troadec desaparecieron el 17 de febrero. El cuñado del padre asegura que los mató por una herencia

Retratos de la familia Troadec distribuidas por la policía.
Retratos de la familia Troadec distribuidas por la policía. AP

El misterio de la desaparición de cuatro miembros de una familia en Francia, que ha conmocionado al país en los últimos días, se ha resuelto con una brutal confesión: el cuñado del padre ha reconocido que los asesinó por el reparto de una herencia. Los cuerpos de la familia Troadec, sin embargo, no han sido encontrados desde que se les perdiera el rastro, hace más de dos semanas.

Pascal y Brigitte, el matrimonio de 49 años, y sus hijos Sébastien y Charlotte, de 21 y 18, no se presentaron en el trabajo o la escuela a partir del 17 de febrero. Tampoco atendieron el teléfono cuando sus conocidos empezaron a buscarlos. Después de una semana sin tener noticias, la hermana de Brigitte alertó a la policía. Cuando los agentes acudieron a la casa familiar, en un barrio residencial de Orvault, cerca de Nantes, encontraron grandes cantidades de sangre de los padres y de Sébastien, aunque no de Charlotte.

La policía ha movilizado una centena de investigadores, que en los últimos cinco días fueron encontrando otras pistas de la familia dispersas en un radio de 300 kilómetros de distancia de la casa. Un corredor halló el miércoles un pantalón con tarjetas bancarias e identificaciones de la hija, y a 500 metros fueron hallados varios libros para niños, pertenecientes a Pascal. Según el fiscal de Nantes, citado por la agencia France Presse, la dispersión de objetos podría significar "un juego de pistas mortales".

El coche de Sébastien Troadec, donde se encontró el ADN del cuñado de su padre.
El coche de Sébastien Troadec, donde se encontró el ADN del cuñado de su padre. AFP

Una de las líneas de investigación se enfocaba en una disputa familiar por el reparto de una cantidad significativa de oro. Por ello, la hermana de Pascal y su marido, Hubert C., ya habían sido interrogados el pasado 25 de febrero. Sin embargo, él aseguró que hacía años que no veía a la familia, justo por la pelea que habían tenido por la herencia, y reconoció que la relación con su cuñado era tensa.

La prueba que dio un vuelco al caso fue el coche del hijo, encontrado en el estacionamiento de una iglesia a 60 kilómetros de distancia de la casa. La policía descubrió en él restos de ADN de Hubert C., por lo que lo detuvo junto a su mujer. Esta vez, al ser interrogado, el hombre ha confesado haber asesinado los Troadec. Es el único acusado del crimen, ya que ha asegurado que actuó solo.