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Los maestros mantienen la huelga y el pulso definitivo con Mauricio Macri

Dos días de huelga nacional docente coronarán una semana que arranca sin clases en los colegios primarios y secundarios de la provincia de Buenos Aires

Mauricio Macri
Gremios docentes de Buenos Aires protestan frente al ministerio de Economía provincial. Telam

Los gremios docentes han puesto al presidente Mauricio Macri ante una crisis política sin precedentes en su primer año de gestión. Las clases en la provincia de Buenos Aires, donde cada día estudian 4 millones de niños y adolescentes, están otra vez paralizadas y una huelga de 48 horas convocada para el miércoles y jueves próximos extenderá las protestas a todo el país. Las discusiones salariales con los gremios docentes se empantanaron la semana pasada, cuando los maestros rechazaron la conciliación obligatoria dictada por la provincia ante la falta de una respuesta a su demanda de aumento salarial. Las autoridades han ofrecido un aumento del 18%, muy lejos del 35% que exigen los maestros. Para Macri, detrás del reclamo está la mano negra del kirchnerismo que, según su lectura, quiere “desestabilizar” a su Gobierno.

El lunes de la semana pasada, decenas de miles de maestros marcharon en todo el país contra la política educativa de Macri; el martes, la Confederación General del Trabajo (CGT) se movilizó en Buenos Aires; y el miércoles hubo una multitudinaria manifestación de mujeres. La persistencia de la huelga docente ha servido para profundizar la que fue la peor semana de Macri en 15 meses. El conflicto con los maestros se radicalizó cuando la provincia de Buenos Aires ordenó la conciliación obligatoria, una figura legal que obliga a los gremios, bajo amenaza de multas y sanciones administrativas, a desistir de la huelga mientras se resuelve el conflicto de fondo. Los sindicatos desoyeron el llamado al considerarlo ilegítimo y denunciaron que la provincia no hizo nuevas ofertas salariales. Así llegaron a este lunes, con un nuevo paro programado a nivel nacional.

La crisis no parece de fácil resolución. El Gobierno de Buenos Aires ofrece a los maestros una subida salarial de 18%, oferta que completó con un pago extra de 500 pesos (unos 32 dólares) por única vez. Los maestros exigen 35%, una cifra que se acerca más al 40% de inflación de 2016. Las posiciones chocan de frente. Para la provincia, su oferta es inmejorable porque no tiene más dinero. Para los docentes la solución está en manos del Gobierno nacional, quién debe asistir a la provincia con fondos. “Es cierto lo que dice la gobernadora (de Buenos Aires, María Eugenia Vidal), que no va a poder alcanzar nuestro reclamo sin los fondos nacionales", dijo el secretario general del gremio de la provincia, Suteba, Roberto Baradel. "La diferencia entre el año pasado y la actualidad es la voluntad del gobierno nacional de llevar adelante la negociación. Sin fondos nacionales no hubiéramos cerrado en la provincia en 2016”, explicó.

Pero para la Casa Rosada hay mucho más que un reclamo salarial detrás de las demandas docentes. Desde el inicio del conflicto, el macrismo vinculó a Baradel con los sectores más duros del kirchnerismo, a los que acusa de poner “palos en la rueda” a la gestión. "Hay un sector que busca desestabilizar, está claro que para algunos el cambio es incómodo", dijo Macri. Por eso pidió a los maestros dialogar “con los chicos en las aulas”. "Los maestros deberían ganar siempre más, pero la realidad de la inflación y lo que las provincias pueden pagar son otra cosa", dijo el Presidente.

La resolución del conflicto docente será clave si el Gobierno pretende descomprimir otro más general e inminente: el que lo enfrenta a la CGT. La central que reúne a los sindicatos peronistas advirtió durante la concentración obrera del martes pasado que prepara el primer paro nacional contra Macri entre el “4 y el 6 de abril”. De concretarse la amenaza, la huelga coincidirá con la celebración en Buenos Aires del 13° foro regional latinoamericano del World Economic Forum (WEF).

Macri está además a las puertas del inicio de las paritarias que cada año definen las subidas de salarios de todos los gremios del país. El Gobierno pretende que las discusiones tengan un techo de 18%, en línea con lo que ofreció a los maestros y cercano a la inflación que el Banco Central espera para 2017. Pero la CGT tiene aspiraciones mucho más altas. El IPC aumentó 6,3% durante los tres primeros meses del año y los sindicatos más combativos, como el que reúne a los metalúrgicos, anticiparon que su reclamo rondará el 30%. La guerra salarial marcará el escenario político que enfrentará Macri hasta octubre, cuando habrá elecciones legislativas.

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