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Muere el colombiano Rocky Valdez, excampeón mundial de boxeo

En el año 1974, cuando logró su primer título internacional, se convirtió en una leyenda de Colombia

Rocky Valdez, excampeón mundial de boxeo.

Pocos llamaban a Rodrigo Valdez por su nombre. El dos veces campeón mundial de peso mediano, se convirtió en una leyenda en Colombia bajo la firma de Rocky Valdez. Este martes, en su ciudad natal, Cartagena de Indias, se ha confirmado su muerte a causa de un infarto. Tenía 70 años y en su historial, peleas memorables como profesional. Fue gran rival en los años setenta del argentino Carlos Monzón y junto a Antonio Cervantes, el ‘Kid Pambelé’, conformó la dupla dorada del boxeo colombiano.

Valdez pasó de ser pescador a estar en la cima del deporte. Ganó su primer título mundial del Consejo Mundial de Boxeo en 1974 en Montecarlo y tres años después volvió a brillar en Lombardía (Italia). Se retiró en 1980, después de derrotar al dominicano Gilberto Amonte. “Cada combate de Rodrigo Valdez era una enseñanza de coraje y amor propio. Por su valentía llegó a ser uno de los grandes de la historia”, rememora Manuel Duque, alcalde de Cartagena. El presidente Juan Manuel Santos también lo recordó a través de Twitter. "Le damos un sentido adiós a Rocky Valdez, quien con su coraje en el ring llenó de gloria y triunfos al país ¡Hasta siempre campeón!", escribió Santos.

Rocky Valdez junto al también boxeador, el francés GratienTonna, en 1974.
Rocky Valdez junto al también boxeador, el francés GratienTonna, en 1974.

“Si Valdez estuviera activo le daría la vuelta al mundo como boxeador de esa misma categoría. Para la época, Valdez peleó cinco veces con los mejores de su peso que eran Bennie Briscoe y Carlos Monzón. A ninguno le sacó el cuerpo. Eran los tiempos en donde se combatía por el honor más que por el dinero”, señalaba el juez árbitro de boxeo, Uriel Aguilera, hace un año en un homenaje a Rocky. “Yo vivo sabroso con lo que tengo hoy en día, con lo que tiene mi familia y tengo todas mis amistades y todos me quieren”, decía el campeón en una entrevista a ELTIEMPO, hace siete años.

Su presencia llamaba la atención por donde caminaba. En tres dientes delanteros llevaba tatuadas en oro las iniciales de su nombre, vestía con ropa colorida y hasta hace poco era habitual verlo en el popular mercado de Bazurto de Cartagena. Decía que le gustaba estar allí porque se encontraba con personas como él. “Es que yo nunca he dejado de ser pescador”, aseguraba. “Los boxeadores de su época eran lustrabotas. El Rocky prefirió la pesca. Su espíritu de guerrero no le permitía arrodillarse delante de nadie”, escribía al conocerse de su muerte, el cronista Alberto Salcedo, autor de una de las más destacadas semblanzas de su vida, tras haberse retirado del boxeo. Contaba que aunque Rocky insistía en que el pasado era una cosa vieja, era feliz evocándolo. Conservaba entre sus cosas las prendas con las que, en palabras de Salcedo, “ha sido el amo y el señor del coraje, el campeón”.