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Los islamistas del Gobierno marroquí afrontan su mayor desafío

La decisión del rey de sustituir al jefe del Ejecutivo por otro miembro del partido abre un panorama inédito

El secretario general del Partido Justicia y Desarrollo (PJD), este jueves durante una conferencia de prensa. AFP

En cuanto se supo en la noche del miércoles que el rey Mohamed VI había destituido al jefe de Gobierno, Abdelilá Benkirán, secretario general del islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD), Benkirán pidió silencio a los suyos. Benkirán, que se ha ganado una merecida fama como político sin pelos en la lengua, que llegó a denunciar durante la campaña de las legislativas del 7 de septiembre el “tahakoum” o autoritarismo procedente del Palacio Real, ese mismo Benkirán ha optado ahora por asumir de forma respetuosa la decisión del monarca.

El miércoles por la noche Benkirán declaró a la agencia Reuters: “Es nuestro rey y ha tomado una decisión conforme a la constitución, a la que yo siempre he apoyado. Ahora voy a hacer mis abluciones, a rezar y a continuar trabajando sobre el terreno”. A través de la página web del partido solicitó que nadie hiciera ningún comentario sobre el comunicado del Palacio Real donde se anunciaba su destitución. A partir de ahí, respiración contenida y muchas preguntas sin respuestas.

¿Quién será su sustituto dentro del partido? ¿Encajará el PJD de buen grado la pérdida de su figura más carismática? ¿Continuará Benkirán al mando del partido aunque no sea presidente del Ejecutivo? ¿Cómo hará su sustituto para formar una coalición de Gobierno, algo que Benkirán no ha conseguido en cinco meses? ¿Aceptará ese dirigente las condiciones que Benkirán ya rechazó (la inclusión de los socialistas de la USFP en el Gobierno, por ejemplo)? ¿O serán los partidos próximos al Palacio quienes se muestren más condescendientes con el sucesor de Benkirán?

El máximo órgano del PJD, el secretariado general, mantuvo este jueves una reunión tras la cual el propio Benkirán anunció que el sábado por la mañana se reunirá la asamblea nacional del partido para consensuar una respuesta a la decisión del rey. No obstante, Benkirán aclaró que el secretariado había reaccionado de forma positiva y unánime respecto al comunicado del Palacio Real.

Benkirán era el único político en Marruecos que podía hacer sombra al rey en cuestión de popularidad. Al menos, era el único que concentraba en sus mítines más de 20.000 personas. Este antiguo profesor de Ciencias Físicas, padre de seis hijos a sus 62 años, que reside con su esposa en la misma casa del barrio céntrico de Rabat donde vivía antes de ser presidente en enero de 2012, logró mejorar sus resultados electorales a pesar de subir los impuestos de los combustibles y aumentar la edad de jubilación. Si en 2011 ganó las legislativas con 107 de los 395 escaños del Parlamento, en las de este año obtuvo 125. Y su partido consiguió un éxito sin precedente en las elecciones locales de 2015 al conseguir las alcaldías de las principales ciudades del país.

Y todo eso a pesar de que a veces, alguna mano oscura jugó descaradamente en su contra. En los anales de los ataques políticos frustrados quedará la manifestación falsamente espontánea que se organizó en Casablanca durante la campaña para las legislativas del 7 de octubre con miles de personas que habían llegado en autobuses procedentes de todo el país y con pancartas en contra de Benkirán. La prensa local demostró que había manifestantes que no sabían por qué protestaban, algunos confesaban haber recibido dinero y otros reconocían que eran votantes del PJD. En resumen, un montaje mal montado.

Todo el mundo coincide en que la decisión del rey se ha tomado conforme a la Constitución. También suele haber una coincidencia en señalar que el bloqueo que vive el país tras cinco meses sin Gobierno está perjudicando cuando menos la economía del país. Pero hay voces dentro de la formación islamista que consideran la decisión del rey como un claro intento de dividir al partido. Hasta el momento, el PJD se mantuvo unido alrededor de Benkirán. A partir de ahora se pondrá a prueba el legendario sentido de la disciplina de esta formación.

En el último párrafo del comunicado donde se anunciaba su destitución, el Palacio Real reconoció la “eficacia, competencia y abnegación” de Benkirán durante su andadura como jefe de Gobierno. No obstante, el medio digital Le360, que posee excelentes fuentes dentro del Palacio Real, publicó este jueves un artículo donde explicaba por qué había sido destituido Benkirán. Según este medio, Benkirán no pidió ni una sola vez audiencia al rey durante los cinco meses en los que negoció con otros partidos la formación de Gobierno, ni siquiera le envió una nota escrita. “Benkirán difundía las informaciones en los diarios próximos a él y esperaba, quizás, que el rey se informara del estado de las negociaciones leyendo los periódicos”, ironizaba la fuente citada por Le360. Este medio aludía además, el supuesto “culto a la personalidad” de Benkirán y a algunas decisiones mal calculadas que habrían llevado a sembrar la desconfianza entre los posibles socios de Gobierno.

Todo eso ya forma parte del pasado. Ahora, la cuestión consiste en saber qué papel quiere jugar al margen del Gobierno el islamista más carismático del país.

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