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Así camina Colombia hacia la paz

Mientras en las zonas más afectadas por la guerra se inauguran bibliotecas, las FARC se disponen a entregar sus armas

Proceso de paz Colombia
Antiguos guerrilleros de las FARC llegan el martes a la vereda de Pondores donde comenzarán su transición a la vida civil. AFP

En Conejo, una comunidad rural en el noreste de Colombia de unos 2.500 habitantes, es el día de George Orwell, de Dostoievski, de Martín Caparrós o de Petros Markaris. Los alumnos del colegio Ietagru, con uniforme de polo blanco, acuden a la inauguración de la biblioteca. Escuchan a las autoridades junto a mesas y estanterías que exhiben decenas de clásicos, éxitos comerciales, manuales, tabletas y películas. Y al acabar el acto salen en estampida.

Uno de los contenedores de la ONU para el almacenamiento de las armas.
Uno de los contenedores de la ONU para el almacenamiento de las armas.

La aparente normalidad de esta imagen choca con el contexto en el que se produjo, el martes pasado. Conejo lleva décadas viviendo la excepción como rutina. Esta población del árido departamento de La Guajira convivió con el conflicto entre el Estado y las FARC y, al igual que los guerrilleros, se encamina ahora hacia la paz. Por eso, una señal como la apertura de una biblioteca pública es, para Rosa Pérez, que fue profesora durante 43 años, mucho más que un paso. "Es un beneficio para los estudiantes y para toda la comunidad".

En menos de cinco kilómetros se pasa de la aldea al territorio ocupado por la principal guerrilla de Colombia. Por el camino, un destacamento de la policía, las instalaciones del llamado mecanismo de monitoreo y verificación —un órgano de control integrado por el Gobierno, las FARC y Naciones Unidas— y, finalmente, la vereda de Pondores. Así se llama uno de los 26 puntos de tránsito a la vida civil, un descampado en construcción que acogerá en las próximas semanas a 220 guerrilleros. Viviendas de más de 20 metros cuadrados, aseos comunes, una zona de recreo con mesas de tenis de mesa a las que aún le falta la red y, sobre todo, dos grandes contenedores aún vacíos, los primeros dispuestos por la ONU para el almacenamiento de armas.

Una de las viviendas que ocuparán los guerrilleros de las FARC en Pondores.
Una de las viviendas que ocuparán los guerrilleros de las FARC en Pondores.

La lentitud en la entrega de armamento —de momento, solo se han depositado 140 de 14.000 armas— y en la habilitación de esas áreas de transición marcan el calendario del proceso de paz, que debería culminar a principios de junio. No obstante, tanto el alto comisionado para la paz del Gobierno de Juan Manuel Santos, Sergio Jaramillo, como el número dos de las FARC, Iván Márquez, resaltaron el martes "los avances" de la implementación de los acuerdos.

“Vamos en marcha hacia adelante a pesar de todas las dificultades. Lo que sigue es un compromiso de las FARC y el Gobierno para cumplir con los 180 días, de manera que las armas sean depositadas en los contenedores, los hombres de las FARC queden certificados y hayan pasado a la vida civil y termine el cese al fuego”, señaló el alto comisionado. “Como pueden ver, este punto no es una república independiente ni representa ninguna amenaza para la seguridad nacional”, agregó Márquez.

En Pondores no vive todavía nadie. Los guerrilleros se acercaban a las casetas piloto para examinar sus futuras viviendas. La expectación y las quejas de algunos de ellos se centraban en los aspectos estrictamente logísticos de esas dificultades. Janet Arévalo, de 42 años, lamenta la calidad de las tejas, de la ropa, el calor… Otros priorizan el objetivo final, la paz, y sus deseos para el futuro. “Qué bueno sería trabajar con los artistas en Colombia de diferentes áreas. Mostremos nuestros sueños, organicémonos y podremos construir una nueva Colombia”, reflexiona Inti Maleywa, de 36 años, que exhibe sus pinturas en el poblado.

En la Colombia de hoy las estadísticas hablan de una sociedad dividida y polarizada por el proceso de paz ante las elecciones de 2018. Entonces, las FARC tendrán garantizada por los acuerdos representación parlamentaria. De momento, hay guerrilleros que comienzan el tránsito a la vida civil dejando de un lado los inconvenientes de esta migración.

“Estamos tan convencidos con la paz que lo vamos a aceptar”, concede a Yesid Aguilar, de 26 años, 15 de ellos en la guerrilla. Él también habla de sus lecturas y asegura que suele llevar un libro consigo, aunque sus referentes son distintos de los del catálogo de la biblioteca móvil de Conejo. Menciona a Marx y un ensayo sobre antiimperialismo “de un escritor venezolano”. Pero todos, campesinos y guerrilleros, se preparan para vivir en paz.