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Le Pen refuerza los lazos con Putin ante las elecciones francesas

"Nos reservamos el derecho de hablar con todas las fuerzas políticas", dice el presidente ruso

La candidata a la presidencia francesa, Marine Le Pen, junto con el presidente ruso Vladímir Putin este jueves en Moscú.

Después de las elecciones estadounidenses, Francia es el próximo examen de la capacidad del Kremlin para influir en un proceso democrático. Tres de los cinco candidatos mejor situados abogan por políticas más aceptables para Rusia. El más prorruso es la candidata del viejo partido ultra Frente Nacional, Marine Le Pen, que el viernes disfrutó del privilegio de reunirse con el presidente ruso, Vladímir Putin. Le Pen ve en Putin a un aliado para un mundo de líderes fuertes en el que incluye a Donald Trump.

La batalla entre europeístas y nacionalistas, entre partidarios de la globalización y de los nuevos populismos, también es un pulso sobre la relación de los países occidentales con Rusia. En pocos países los deseos de un cambio, tras años de tensiones entre EE UU y Rusia, se hacen tan visibles como en la campaña para las elecciones presidenciales a dos vueltas, el 23 de abril y el 7 de mayo.

La reunión de Putin con Le Pen en el Kremlin es el ejemplo más visible, pero no el único. El candidato del gran partido de la derecha, Los Republicanos, François Fillon, además de mostrarse comprensivo con la anexión de Crimea por Rusia y crítico con las sanciones internacionales, ha hecho negocios en este campo. En 2015 intermedió entre un empresario libanés y Putin en 2015, a cambio de 55.000 dólares, según una información del semanario Le Canard Enchaîné. El candidato de la izquierda alternativa, Jean-Luc Mélenchon, se ha manifestado asimismo a favor de revisar las fronteras que se fijaron tras la extinción de la Unión Soviética, en 1991. Sólo el centrista Emmanuel Macron y el socialista Benoît Hamon defienden el continuismo de la política del presidente François Hollande y sus socios europeos ante Rusia.

Al recibir a Le Pen, Putin negó que Rusia quisiera influir en las elecciones francesas, pero reclamó el derecho a comunicarse con los representantes de los partidos políticos de otros países. “Es interesante hablar con usted sobre la manera de desarrollar nuestras relaciones bilaterales y sobre la situación en Europa”, le dijo Putin a Le Pen, informa la agencia France Presse. “Sé que usted representa un espectro político europeo que se desarrolla con bastante rapidez”.

“En los últimos años ha emergido un nuevo mundo”, dijo Le Pen a los periodistas en Moscú. “Es el mundo de Vladímir Putin, el mundo de Donald Trump en Estados Unidos, el del señor [Narendra] Modi en la India. Probablemente soy la única que comparte con estas grandes naciones una visión de cooperación y no de sumisión, no la visión belicista que con demasiada frecuencia ha expresado la Unión Europea”.

Le Pen, que propone un repliegue nacionalista que incluye la eventual salida de Francia de la UE, siente una afinidad ideológica con Putin. Ha encontrado en él a uno de los pocos líderes mundiales dispuestos a recibirla en periodo electoral. Los otros dos son los presidentes del Líbano y del Chad. Ni siquiera Trump la recibió cuando ella visitó Nueva York en enero.

Pero el interés va más allá de la ideología y la política. El Frente Nacional, ahogado financieramente Francia por la negativa de los bancos de este país a prestarle dinero, obtuvo en 2014 un préstamo de 9 millones de euros de un banco ruso. Para las presidenciales de 2017 el partido sigue en busca de dinero en el extranjero, pero asegura que no en Rusia.

El lunes, en el primer debate televisado entre los principales candidatos al Elíseo, hubo un momento revelador. Ocurrió al abordar las relaciones con Rusia. Entonces se visualizó que la mayoría de aspirantes a gobernar Francia aceptaban, con mayor o menor intensidad, las tesis de Putin. Sobre la anexión de Crimea, no reconocida por la UE, Fillon alegó que los propios europeos habían modificado fronteras con la independencia de Kosovo.

La divisoria entre prorrusos y occidentalistas no pasa en Francia por la izquierda y la derecha. Es transversal.

Algunos en la derecha ven en Moscú un bastión del cristianismo, otros la realización del sueño del líder fuerte. Para la izquierda, una Rusia poderosa garantiza un mundo multipolar, un contrapeso a EE UU, aunque la victoria de Trump, que en campaña defendió posiciones similares a las que Le Pen o Fillon defienden hoy en Francia, modifica muchos esquemas.

“Yo quiero ser el presidente de la paz y hacer una conferencia de seguridad del Atlántico al Ural”, dijo el izquierdista Mélenchon. Del Atlántico al Ural era una expresión usada por el General De Gaulle. En Francia la apertura a Rusia tiene tradición.

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